Entré en el viejo edificio y subí rápidamente las escaleras hasta llegar al tercer piso, corrí por el pasillo mirando a cada lado buscando la habitación en la que supuestamente se encontraba Edrian. Parecía que cada vez la luz era menos, pero no sabía a que se debía o si era mi mente la que volvía a jugar conmigo. Ingresé a la última habitación que tenía el número que me habían indicado las voces de mi cabeza. Edrian se encontraba allí, inconsciente y atado a una silla, por aquella razón no era capaz de sentir lo mismo que él. Mientras más me acercaba a él, me di cuenta de que tenía una especie de venda en los ojos y otra más en la boca, Dios que le han hecho. Le quité las vendas que le cubrían los ojos y su boca, comenzó a reaccionar inmediatamente, es cómo si lo que lo inmovilizara f

