El mismo día Alameda Edward –Edward no hables, solo te diré que hice lo que me pediste…. –Gerónimo ¿Acabo de escuchar bien? ¿Edward está vivo? –escucho una voz familiar que nos interrumpe. –John ¿Qué hiciste? ¿Cómo lo conseguiste? Déjame ayudarte con la bebé– dice Gerónimo. –¡Edward! Mírame soy John, John Mckeson y te traje a tu hija para que la conozcas– me dice con sus ojos cristalizados mientras me sujeta el rostro dejándome sin palabras. –¡John! Estás…aquí, no…es …un …sueño. –Edward no soy un sueño, menos esta pequeña que tenemos aquí, tienes una hermosa hija y por ella tienes que vivir– me dice John. –¡John! Ayúdame …a …sentarme, quiero…. –¡Edward! No te esfuerces, porque estás muy débil, perdiste mucha sangre menos mal que pude extraerte la bala– me pide Gerónimo. –¡Mi hi

