El mismo día Alameda Edward No aguanto más estar postrado en esta cama, aunque lo único que calma mis ansias son los instantes que tengo a mi hija conmigo, pero hoy no quiero seguir esperando para verla, además están estas ganas locas de buscar a Elizabeth, por lo mismo intento levantarme como puedo hasta que logro incorporarme sentándome en el filo de la cama, así tomó un respiro, porque la herida que tengo en el pecho esta demasiada reciente y cuesta mucho moverme, en fin, hago un esfuerzo para arreglarme hasta que soy sorprendido por la presencia de Gerónimo al ingresar en mi habitación. –Edward ¿Qué haces levantado? Te acuestas en la cama, porque todavía estás convaleciente– me afirma molesto. –Gerónimo no me pienso quedar un día más en esa cama, además voy a buscar a Elizabeth y

