Adelaide Después del primer disparo me di cuenta que incluso mi tiempo de vida podría estar contado, yo era el nuevo rostro de la compañía. Tuve miedo, pero intenté no demostrarlo, mientras Damián tomó mi mano y se puso frente a mí como si fuera mi escudo. Al joven del micrófono no le agrado mucho aquel movimiento por parte de mi pareja, sin embargo continuó con su discurso y pidió una copa a un mesero que se encontraba cerca, un poco tembloroso por el susto de ser atacado. No tuvimos mucho que hacer o decir, el único que hablaba era el chico del micrófono, que nos miraba con burla. Había un hombre en el suelo desangrándose y sus hijos a su alrededor, estaba segura de que ya estaba muerto, aunque realmente no tenía forma de confirmarlos, y quienes lo rodeaban parecían intentar controlar l

