—Ya está David.—Alaric le acababa de quitar el móvil a Millie.—Es hora de que se duerma. —¿Estás loco? Es temprano.—dije. ¿Cómo se iba a dormir aún con el sol fuera?—Aún es de día. —¡No en San Francisco!—la diferencia de horario, lo olvidaba, pero no era tanta. —¡¿Por qué diablos se mudaron allá?! ¡Ahora no puedo verlos!—ni hablar con ellos en el mismo horario. —¡Como si lo hicieras con frecuencia! —Pero…al menos los tenía cerca, ahora me dejan sin nada. Ya ustedes no están aquí, no es muy justo, Alaric. —David…—por lo menos antes sabía que estaban cerca, solo era ir, ahora no.—Oye, la temporada aún no inicia, ¿quieres venir, pasarte unos días con nosotros? ¿Estás bien? —Estoy bien, solo quería hablar un rato más con Millie. Eso es todo. —Llevas dos horas al teléfono, cenamos

