Narra Arlette
A pesar de que aquel tonto tiro mi carpeta y con ella mis trabajos la mañana no fue mal, me habían dicho que este profesor era un ogro pero, es todo lo contrario, su sonrisa, su forma de mirar y su forma de hablar son de una persona totalmente diferente.
Algo que me llena de alegría es que anunció que él también será el profesor de prácticas, espero que explique las prácticas igual que la teoría, dentro de mis pensamientos suena un teléfono y todos nos quedamos mirando a ver a quien se le olvidó ponerlo en silencio y nos dimos cuenta que es a el profesor a quien le suena, después de contestar en susurro.
- Perdón chicos, es urgente que conteste. - Dice mientras mira el teléfono y después sale.
¿Quién le llamará para que sea tan urgente? Eso a mi que me tiene que importar, solo espero que no se moleste cuando algunos de los chicos se les olvide poner su teléfono en silencio, hablando de eso déjame revisar el mío, está en silencio, perfecto.
- ¿Te imaginas que haya sido el teléfono de uno de nosotros? - Habla Carlos entre risas.
- Tu preocúpate de ponerlo en silencio y no te arriesgues. - Le comento con una sonrisa.
- Lo siento chicos, no crean que acostumbro a recibir llamadas cuando estoy en clase. Eh, bueno el trabajo que les había comentado es para la próxima clase, y no voy a tener piedad con ustedes porque tengan las dos materias conmigo, todo lo contrario, he vuelto igual o más exigente que antes y nos vemos en la próxima. - Nos dice con una sonrisa.
Termina de hablar y empieza a recoger su escritorio y mete todo en su maletín, lo raro es que aún quedan 15 minutos para que termine la clase.
- ¿Vamos a dejar las carpetas en tu coche? - Me pregunta Sandra a sabiendas que viene en el coche de mi hermana.
- Vamos, pero no nos acostumbremos a que no siempre vendré en el coche. - Nos dirigimos a la puerta cuando el profesor me llama.
- Señorita Romero. - Doy la vuelta al escucharlo y me acerco.
- Te esperamos fuera. - Dice Mariela y sale junto a Sandra.
- Ok. - Dije mirándolas. - Si profesor. - Digo al llegar donde él está de pie.
- Sé que la universidad es muy grande pero, tengo la sensación de que usted nunca había estado aquí.
- Es que empecé en este semestre, soy nueva en Madrid y vengo de Lleida, Barcelona. - Dije con una sonrisa.
- Entonces bienvenida. - Me dice sonriendo y me sigue transmitiendo esa paz que tenía tiempo no sentía.
- Gracias. - Le digo para luego despedirme e irme al estacionamiento con las chicas.
Sandra viene haciendo chistes como siempre y nosotras a carcajadas, cuando llegamos al coche siento mi corazón alterarse y siento como si me estuvieran vigilando, dejó la carpeta en el capó del coche y me doy la vuelta cuando veo a un chico al lado de un coche, parece su coche pero eso no me impide acercarme ya que siento como si fuera un imán hacia mi.
- Arlette, ¿Dónde vas? - Me dice Sandra pero no hago caso.
- Arlette ven aquí, no sabes quién es para ir así. - Me llamo Mariela.
- ¿Y si es un secuestrador? loca ven aquí. - Me vuelve a llamar Sandra.
Pero no puedo parar, mis pies se llevan de lo que quiere mi corazón y mi corazón quiere estar a su lado, noto su respiración agitada por el movimiento de su pecho que se ve bien trabajado a pesar de llevar una camiseta y una sudadera con la cremallera a medio subir, cada vez estoy más cerca de él se va aumentando mi respiración, siento que mi corazón se quiere salir del pecho.
A pesar de que lleva gafas oscuras puedo ver sus ojos a través de ellas, es ¿Teo? Por fin estoy cerca de él y espero poder descubrir el porqué mi corazón reacciona de esta manera cuando estamos en el mismo espacio, siento lágrimas caer por mis mejillas y no entiendo el porqué y mucho menos el por qué él también tiene lágrimas en sus mejillas.
Levantó mi mano para limpiar una de sus mejillas pero él me rechaza y eso hace que mi corazón duela, hace que me sienta rechazada con dos pasos hacia atrás, y no entiendo el por que me duele tanto sentirme rechazada por él, cuando veo que se acerca mi corazón siente paz pero, solo se acercó para entrar a su coche y cerrar de un portazo haciendo que de un salto del susto, me mira y se va.
Me duele tanto que no me pude contener de pie y me dejo caer al suelo con las lágrimas cayendo sin cesar.
- Arlette, ¿Estás bien? - Me preguntan Sandra y Mariela al llegar corriendo donde estoy.
No puedo hablar, no se que decir, no sabría como explicar quien es y lo que he sentido las veces que lo he tenido cerca y mucho menos esto que estoy sintiendo ahora, este dolor por su rechazo.
- ¿Estás bien? - Me pregunta Sandra ya con la preocupación en su rostro.
- No se.
- ¿Cómo que no sabes? ¿Qué te dijo ese imbécil?
- Nada.
- Y ¿Por qué estas así?
Estoy más tranquila después de él gran interrogatorio de mis amigas para saber quién era él y por qué estoy así, pero no dije nada, esto no lo voy a hablar con nadie hasta que no esté segura de que es lo que me pasa con él y el porqué me dolió tanto su rechazo.
- Chicas, de verdad, ya estoy bien, lo confundí con otra persona es sólo eso, de verdad. - Digo con una sonrisa más que fingida para que se queden más tranquilas.
- No me convences en nada. - Me dice Sandra.
- Ni a mi. - Dijo Mariela
- Pero te voy a dejar tranquila hasta que sientas confianza y nos digas qué pasó con ese chico, no es normal que te hayas puesto así. - Terminó de hablar Sandra.
- Chicas, no iré a la próxima clase, ¿Me darán los apuntes?
- Y ¿Dónde piensas ir así como estas? - Preguntó Sandra.
- Voy a encontrar a mi hermana. - Digo con una sonrisa, pero sólo lo digo para que me dejen tranquila, lo menos que quiero ahora es ver o hablar con alguien.
- Ok, pero te cuidas y cualquier cosa nos llamas. - Dice Mariela.
- Si, claro, cualquier cosa las llamo.
Ellas se marchan a la clase y yo me quedo en el coche pensando en lo de antes y sin evitarlo vuelven a salir lágrimas empapado mis mejillas otra vez, suena mi teléfono pero no le prestó atención no quiero hablar con nadie.
Teo, ¿Por qué sentí dolor ante tu rechazo? ¿Por qué me siento totalmente atraída por ti? Me limpio las lágrimas y pongo el coche en marcha sin rumbo alguno hasta llegar a un parque grande, miro a los lados y busco mi carpeta reviso tener suficiente papel dentro y lápiz en el estuche y salgo a cualquier lugar del parque sin saber qué hacer con esto en mis manos.
Me llegan imágenes borrosas a la mente y sin pensarlo saco papel y lápiz para empezar a dibujar, no se bien lo que hago lo único que sé es que ahora no tiene forma alguna, voy cambiando de lápiz. No se que tiempo ha transcurrido, lo que sí sé es que ya no queda el sol suficiente y que no llevo sólo un dibujo, sino más de cinco.
Cuando terminó este empiezo a revisarlos, es uno está mi padre junto a una señora y a una chica que en mi vida las había visto, es muy raro pero me hacen recordar el sueño que tuve con mi padre ¿Serán aquellas mujeres que estaban con él?
En otro papel está Dani junto a un hombre sin rostro y un bebé en sus brazos ¿Me estoy volviendo loca? Al lado de ellos hay como rayos de luz, si, definitivamente me estoy volviendo loca.
En otra foto están Cris y mamá, sonrío al ver lo bien que me han quedado los dibujos, lo raro es que no sabía que dibujara tan bien.
En otra un retrato de una chica muy guapa y junto a ella un autorretrato ¿Por qué me dibujé junto a ella, es la misma que está en el dibujo junto a papá y a la otra señora pero, ¿Por qué esa chica junto a mi?
Miro a todos lados y a pesar de no haber tanto sol aún quedan niños jugando, cuando mire el dibujo que me faltaba era él, Teo, agarró el dibujo y me quedo mirándolo, ¿Por qué me rechazaste? Pregunté esperando alguna respuesta de aquel dibujo ¿Por qué me haces sentir esto que estoy sintiendo? Sigo preguntando pero esta vez con la mano en el pecho ¿Qué te hice para que me rechazaras?
¿Qué te hice? Volví a preguntar pero esta vez mirando al cielo como si él me fuera a dar la respuesta.