Capítulo 17

1594 Palabras
Llegué a casa y escucho música en la habitación de Dani, voy a mi habitación a dejar mis cosas y cuando me acerco a la puerta escucho risas y me doy cuenta que no está sola, me debato en tocar o no pero cuando encendí el teléfono vi varias llamadas perdidas de ella, por lo menos le avisaré que ya estoy aquí y empiezo a tocar la puerta sin parar hasta que me abre. - Hola. - Digo sonriendo por la cara con la que abre. - Perdona por tocar así pero, no sabía si me escucharías con un solo toque. - Digo tratando de mirar pero ella me tapa y me mira con los brazos cruzados. - Sólo quería decirte que ya estoy en casa. - Perfecto, pero la próxima vez toca dos veces y esperas a que abra. - Me dice tratando de no reír. - Y en un momento salimos y cenamos. Me quedo mirándola con los ojos entrecerrados ¿Escuche bien lo que me dijo? - ¿Salimos? - Le pregunto con tono más de sorpresa que otra cosa y ella sólo sonríe. - Ya te darás cuenta. - Dice guiñando su ojo derecho y dándome un beso en la frente para después entrar y cerrar la puerta en mi cara. - Gracias mamá por enseñarnos a tocar la puerta de las habitaciones y esperar a que abran. - Digo en voz alta para que Dani me escuche. Mi mamá siempre nos dice que lo mejor es respetar la intimidad de los demás. - Espera. - Me detengo de golpe. - Me dio un beso en la frente, a saber yo que estaba haciendo ella allí dentro ni con quién, voy corriendo al baño a lavarme la frente porque sólo con pensarlo ya me dio asco. Me río por mis pensamientos, menos mal que pasó lo que pasó en el estacionamiento de la uni y me hizo ir al parque, así Dani pudo estar tranquila sea con quien sea que esté allí dentro, pero no puedo negar que con solo llegar a casa ella me ha sacado una sonrisa. Voy a la cocina y veo que hay unas bolsas con comida pero no quise abrirlas para evitar que ella me riña y me voy a mi habitación. Busco en mi carpeta y veo todos los dibujos. - Teo. - Digo en voz baja para evitar que me escuchen, - ¿Cómo es que te dibujé así? ¿Habré visto alguna foto así alguna vez? Busco mi móvil y voy directo a su cuenta de i********: pero para encontrarla tuve que entrar primero a la de Clau y después a la de él, empiezo a buscar entre todas sus publicaciones y vaya que tiene muchas pero como el retrato que hice no veo ninguna y la verdad que muy fotos de el ya que la gran mayoría por no decir todas son de paisajes y modelos con los que ha trabajado. La verdad es que aquí se le ve muy triste hasta el punto de tener los ojos brillantes y en las pocas de sus publicaciones lo más que se le puede ver es un poco serio o tal vez cansado, pero siempre con una sonrisa, dejo el dibujo y el móvil a un lado y veo el de Dani con el hombre misterioso, aún no entiendo cómo es que no le dibuje el rostro aún teniendo el contorno plasmado en el papel llevando a una persona en específico y, ¿esa silueta que dibuje en el fondo? Es que casi no se distingue y recordé el sueño que tuve hace días y así era que veía al cuñado pero en el papel no hice su rostro, quizás lo quise plasmar como el ángel que cuida de mi hermana, doy un salto sobre la cama por los toques sin cesar en la puerta, dejó todo en la cama y al abrir me encuentro a Dani riendo como loca. - Me la cobre. - Es lo único que dice y se va, a veces creo que soy yo la mayor y no ella a pesar de llevarme 7 años. Al salir me encuentro con que ya está la mesa puesta para tres y un chico sentado en el sofá de espalda a donde estoy, la miro a ella y con solo mirarnos me confirma que es su novio, me alegra mucho por ella. Cuando doy la vuelta muy feliz para saludar a mi nuevo cuñado y quedando frente a él, mi sonrisa se desvanece, no puede ser cierto, no puede ser él. Narra Teo Después de hablar con Ale la verdad es que no me apetece volver y le digo que le diga a los demás que tuve que salir urgente. Ella acepta porque sabe como me pongo de estresado, la acercó al estudio ya que salimos en mi coche y me quedó dando vueltas por las calles de Madrid, estaciono el coche y me quedo dentro, sumido en mis pensamientos. *- Prometo que lo nuestro será para toda la vida. - Amor, es mejor vivir el día a día y no prometer tanto. - ¿Recuerdas cuando te prometí que nos íbamos a casar? ¿Qué me dijiste? Me regala una sonrisa desde el sillón hacia la isla de la cocina donde estoy. - Que no prometiera lo que no estabas seguro de cumplir. - ¿Y qué pasó? - Pues que cumpliste tu promesa. - Dice acercándose a mí para darme un beso y hacer que deje lo que estaba haciendo. - ¿Entonces crees que lo nuestro no se hará eterno? - Pregunto después de separarnos por falta de aire. - Si lo creo, pero me gusta vivir más el momento ¿Y creo que eso lo sabes muy bien? - Si, lo se, pero también sé que quieres que esto sea eterno, aunque no lo quieras aceptar. - Claro que quiero que sea eterno, y que estemos bien viejitos y con muchos nietos. - Ummm, para los nietos antes tenemos que tener muchos hijos, ¿no crees? - ¿Y quién te dijo que no lo estamos buscando? - Me dice mientras muerde su labio inferior haciendo que mis sentidos se alteren. - ¿Nos ponemos en práctica ahora? - Le pregunto cuando la siento en la encimera y hago que cruce sus piernas en mi cintura. - ¿Y mi bebida? - Se queja como una niña pequeña. - Eso puede esperar, mientras practicamos ahora para nuestro primer bebé. - Digo para acto seguido besarla y dejar a nuestros cuerpos con libre albedrío. - Me encanta esta práctica en busca de un bebé. - Le digo con la respiración agitada después de llegar juntos a la gloria. - Más tarde seguimos practicando ¿Verdad? - Me dice con una pícara sonrisa. - Claro que sí. - Digo dándole un último beso antes de ayudarla a bajar de la encimera. - Pero ahora termino de preparar las bebidas y vemos la serie. - Perfecto, ¿Quieres que haga palomitas? - Me quedo observando lo guapa que es y más aún cuando su cuerpo queda relajado después de nuestros ataques de pasión por cualquier rincón de la casa.* Abro los ojos con la respiración agitada, respiro profundo y pongo el coche en marcha y empiezo a conducir sin rumbo alguno. - ¿Teo? ¿Estás bien? - No sé en qué momento llegué hasta aquí y mucho menos el porqué estoy aquí. - Ven pasa, no te quedes ahí parado. Paso de manera automática, la verdad es que ni yo se bien el porqué estoy aquí, mire mi teléfono y son más de las 19hs, ¿Me he pasado todo el día pensando en Karla y sin rumbo alguno? - ¿Quieres comer algo? Si quieres pedimos comida y me cuentas qué te pasa y también qué haces aquí. - No quiero hablar. - Le digo tajantemente. - Vale, pero... ¿quieres tomar algo? - Si, por favor. - Se va a la cocina para buscar la bebida mientras me siento en el sofá. *- Ya terminó la serie ¿Seguimos practicando? - La miro con los ojos abiertos, mayormente soy yo el que está sugiriendo amarnos la mayor parte del tiempo y ella siempre pone excusas para al final terminar cediendo. - Me encanta tu sugerencia. - Digo acomodándome sobre ella en el sofá. - Amor, te recuerdo que tenemos una cama en la habitación. - Dice y nos echamos a reír. - Y yo te recuerdo que tenemos una casa sólo para nosotros. - Digo y es ella quien me atrapa entre sus labios para hacerme delirar como siempre. - Como sigamos así pronto tendremos a una personita correteando por la casa. - Esa es la idea ¿No? - Claro que si.* - ¿Teo?, Teo toma. - Me entrega la copa de vino haciendo que vuelva a la realidad. - ¿Seguro que no quieres hablar? Estas muy raro. - Seguro. - Es lo único que digo. No se que tiempo ha pasado ni cuantas copas llevo, pero me siento un poco mareado y quiero lavarme la cara, ella me indica que vaya a su habitación mientras pide algo para cenar. La veo un poco inquieta cuando entra a la habitación después de unos 30 minutos o algo así. - ¿Te pasa algo? - Creo que soy yo quien tiene que preguntarte, tu no eres así, aunque no voy a negar que me gusta que hayas venido. Nos quedamos paralizados al sentir los golpes incesantes en la puerta de la habitación. - Espera voy a ver. - Dice y abre, se queda hablando muy poco y se despide con un beso en la frente de esa persona. - Mejor me voy a casa, allí estaré más tranquilo. - Digo cuando regresa donde estoy. -Y así tu tambien estas mas tranquila. - Pedí cena y ya está en la cocina. Me quedo mirándola y es que la verdad aún no entiendo porque vine hasta aquí, ¿Qué hago aquí?
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