Capítulo 18

1462 Palabras
Salí de la habitación y la verdad es que no me enteré de quién había tocado la puerta ya que salí del apartamento sin mirar atrás. No debí buscarla, ahora empezará a molestarme otra vez y después que había conseguido que me dejara tranquilo, pero quizás yo sólo quería estar un poco cerca de lo que era el mundo de Karla y ella era su mejor amiga, aunque yo no me llevara bien con ella. Llegué a mi casa y recibí un mensaje de Alberto. *Hermano ¿seguro que no quieres que quedemos? Te he estado llamando y no me contestas, si quieres voy ahora mismo a tu casa. Dime algo ¿Si?* Me quedo mirando el mensaje y se que aquí en Madrid él es mi única confianza pero no puedo dañar sus planes de viernes sólo porque yo esté melancólico. Pido una pizza y busco alguna serie en Netflix para pasar la noche, unos minutos después la pizza ya está aquí y al terminar de cenar me quedo sumergido en la serie PRISON BREAK aunque debo admitir que fue la tele quien me vio a mi ya que me quede dormido. Abro los ojos con un dolor en el cuello y veo entrar luz por el ventanal y al mirar la hora en mi móvil son las 6 de la mañana, la tele está apagada, la suerte que la tengo programada para que se apague después de un tiempo sin actividad. Voy a mi habitación para tirarme en la cama cuando reviso un mensaje y al ver la pantalla me dan ganas de tirarlo contra la pared ¿Pero qué hace Sandra despierta a estas horas? *Teo, me quedé preocupada anoche. Sabes que puedes contar conmigo siempre, para eso están los amigos.* ¿A qué viene eso ahora? Ella nunca quiso ser mi amiga. *Estoy bien, sólo te pido que sigas tu vida y no me vuelvas a enviar mensajes y menos a llamar.* Después de unos minutos me responde. *Tú tranquilo, sólo me preocupo por ti, fue lo que le prometí a Karla. Que te cuidaría siempre.* Me da rabia siempre que ella la menciona. Dejo al teléfono a un lado y decido ir a la ducha para despejarse y hoy si ir a trabajar y terminar de preparar los folletos que serán repartidos en la expo. Estoy en el estudio con Álvaro sumergido en las fotos y tomando apunte de todo lo que quiero arreglar, al levantar la cabeza veo a Dani con su teléfono en mano aunque no me sorprende trabaja con el, por eso siempre lo lleva encima. - ¿Qué tanto miras? - Le digo invitándole a entrar con la mano. - Nada, sólo estaba mirando unas fotos para publicarlas en las redes de la galería. - ¿Y qué fotos? - Ninguna completa de las que estarán en exposición. Nos echamos a reír y me enseña las fotos, la verdad es que están muy bien y le pido que me las pase, después de pasarme las fotos le llega un mensaje y veo que se queda como si lo estuviera estudiando. - ¿Qué pasa? - Me atrevo a preguntar al ver su rostro. - Mi hermana me acaba de enviar una foto de un dibujo que acaba de hacer pero, es que no lo entiendo, para decir verdad se ve todo borroso. - ¿Puedo verla? - Claro. - Dice dejándome el móvil. Me ha extrañado pero ese dibujo me suena de algo, aún así no le doy mucha importancia. - Cuestión de artistas supongo. - Digo riendo. - Está muy bien el dibujo. - Gracias por no creerme artista. - Dice haciéndose la ofendida y se va riendo y yo niego con la cabeza mientras me río. Los días pasaron y ya terminamos de montar todos los cuadros con éxito y sobre todo con entusiasmo entre todos, el montaje de cada foto en el lugar indicado nos costó muchos cambios pero todo indica que ya no habrán más y que todo marcha más que bien para por fin abrir la galería. Decidí irme a Barcelona a pasar tiempo con mi familia antes de estar todo el tiempo en Madrid pendiente de la exposición y aquí estoy en mi lugar favorito de la casa, el jardín frente a la piscina. - ¿Cómo estás? - Pregunta Mari cuando sale al jardín y me encuentra aquí. - Con mucha ansiedad. - Digo sonriendo. - Ya se como te encuentras por la expo, me refiero a ti, fuera de todo el trabajo. - También estoy bien. - Le digo volviendo mi vista a la piscina. - No me mientas, Antonio estuvo aquí ayer y nos contó algo de una chica. - ¿Qué les contó? - Pregunto con curiosidad. - Que ustedes puede que sepan a quien se le trasplantó el corazón de Karla. - Me dice con dudas. - Son sólo suposiciones. - Digo sin darle importancia. - ¿Tú la has visto? Me quedo en silencio un momento y decido contarle todo lo que pasó cuando vi a Arlette frente a frente - ¿Eres idiota? - Me grita Mari la cual me hace mirarla de frente. - ¿Y Ahora porque soy idiota? - Le pregunto haciéndome el tonto. - Teo. - Suspira y se pasa las manos por su cabello. - ¿Acaso no sentiste nada para hablar con ella? ¿Sabes el por qué se le salieron las lágrimas? Teo, ¿Y si ella está sufriendo por alguna razón? Si es cierto que ella lleva el corazón de Karla por lo menos deja que te hable y no actúes como un niño caprichoso que por el sólo hecho de no tener a Karla en cuerpo no se da la oportunidad de abrir su corazón y volver a enamorarse. No digo nada y se que en parte lleva razón pero, es algo que me puede. - Mari, no puedo estar con nadie, no por ahora y mucho menos con alguien que puede tener el corazón de mi niña. - Sigues siendo un idiota. - Después de volver a decirme idiota se va y me deja aquí sólo con mis pensamientos. - No puedo acercarme a ella. - Frase la cual me repito mucho desde aquel día que la vi en el estacionamiento. Ya principio de año y es todo menos nada emocionante creo que lo único que me mantiene es la exposición y ya estoy preparado para volver a Madrid y empezar con ella. Le dije a Dani que no era necesario que viniera conmigo que se quede en Lleida con su familia, pero aún así quiso estar presente. La estamos esperando en este estacionamiento y yo camuflado como siempre para que no me reconozcan, pero no hay mucho éxito ya que se acercan algunas personas sacándome sonrisas. Me quedo mirando las r************* y los hermosos mensajes de buena suerte y buena vibra que me dejan muchas personas en la última publicación que hice, estoy tan sumido leyendo los mensajes hasta que me siento observado y decido levantar la cabeza y mirar, si es alguna fan que me reconoció me tomo una fotografía y ya está, pero al levantar la cabeza a la primera persona que veo es a ella junto a su hermana, después de aquel día la he visto varias veces pero ella no se enteró de nada ya que me ocultaba para que no se de cuenta, respiro profundo y me acerco a ellas. - Hola Dani. - Le saludó dándole un sonoro beso en la mejilla. - Hola. - Digo dirigiéndome a su hermana. - Hola. - Dice Dani eufórica y dándome un abrazo y su hermana sólo me regala una media sonrisa. - ¿Tu hermana viene? - Pregunto esperando que la respuesta sea no. - Claro que no, está en la uni que no se te olvide y no dejaré que falte sólo por ir a una exposición entre semana cuando puede venir cualquier fin de semana. - Me contesta como si fuera lo más obvio. Pero aún deseando que no viniera me sentí triste y no se porque razón, sacudo mi cabeza y hago que nos movamos. - Vamos antes de que se haga tarde. - Digo y todo nos organizamos. No me puedo sacar de la cabeza las palabras de Mari, me quedo mirándola y aún ella sorprendiéndome no dejó de hacerlo y es cuando siento mi corazón palpitar como aquel día en el estacionamiento de la uni. Me voy acercando a ella y noto como se pone una mano en el pecho. - ¿Te sientes bien? - Pregunto preocupado. - Si, es sólo que no voy a negar que me pongo muy nerviosa cuando estás cerca. - ¿Tanto que te duele el pecho? - Al preguntarle se dio cuenta que aún tenía la mano en el pecho, pude ver un rastro de dolor en su rostro. - ¿Estás segura que te encuentras bien? - Si. - Dijo agitada para luego irse donde está su hermana pasando por mi lado haciendo que me de un escalofrío por nuestro roce al ella cruzar.
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