Su mirada era un poco incrédula, pero era mi momento. —¿Cómo me ayudarías con los trabajos? —preguntó. —Haremos los deberes juntos durante el tiempo necesario para que ganes el año. —Fue una orden. —No he hecho el trabajo del lunes. —comentó rascándose la barbilla. —Te espero en mi casa en la tarde y si no terminamos, mañana regresarás. —Para que sea más real lo que deseamos hacer, voy a comenzar a realizar comentarios a los compañeros hablando de lo bonita que eres y ahí miramos como se van dando las cosas. —Me agrada. Larry… no tengo pareja para la fiesta del viernes. —sonrío. Se levantó abriendo los brazos. —Como dice mi madre… al que le van a dar le guardan. Hoy le iba a pedir a Lucy que fuera mi acompañante. —sonreí—. Una condición, te pones un precioso vestido de gala. —Lo p

