Christine —¿Estas cosas son realmente efectivas? —pregunto hacia Lindsay, quien asiente con la cabeza a la vez que extrae aquella prueba de embarazo desde su caja. —Sí, lo son —responde al mirarme con evidente nerviosismo—. Anda, debes dejar caer un poco de tu orina en ella y luego esperar cinco minutos —me indica con cautela—. Dos rayitas significa positivo y una es negativo. —¿Cómo es que tenías uno de estos en casa? —cuestiono sin terminar de comprender lo que ella me decía, pues mi mente solo parecía tener dudas más dudas sin resolver. —Siempre tengo, por las dudas —responde al encogerse de hombros y entonces tomo valentía para levantarme del sillón y caminar en dirección al baño, donde tendría que hacer el procedimiento que Lindsay me había indicado. No parecía tan difícil, e

