¿Qué querrá ahora?
Me orillo a un lado de la carretera y tomo el teléfono. Abro el mensaje con curiosidad.
"¿Te gustaría cenar conmigo?"
—¿Cenar? —murmuro, sorprendida, mientras mi estómago da un pequeño vuelco.
Respiro hondo, intentando calmarme. ¿En serio me acaba de invitar a cenar? Apoyo los codos en el volante y escribo, con los dedos más torpes de lo normal: "Claro, me encantaría!"
La respuesta llega casi de inmediato:
"Perfecto. Te recojo a las 7."
Mi corazón se acelera.
—¡Suena genial! Nos vemos entonces —tecleo rápido antes de que las dudas puedan frenarme.
Sonrío como tonta, guardo el teléfono y regreso a la carretera, pisando un poco más el acelerador. La luz del atardecer pinta el cielo de tonos naranjas y rosados, creando esa calma que parece prometer una noche especial.
Cuando por fin llego a mi edificio, dejo el auto justo enfrente y bajo tan rápido como puedo. Siento las piernas algo torpes por la mezcla de emoción y nervios, pero no me detengo. Me meto al ascensor, oprimo el botón de mi piso y espero impaciente, tamborileando los dedos contra mi bolso.
Apenas se abren las puertas, salgo disparada. Busco las llaves en el bolso mientras camino y, por suerte, las encuentro a la primera. Giro la llave en la cerradura, abro la puerta y entro directo a casa.
Lo primero que hago es quitarme los zapatos en la entrada. El suelo frío de madera bajo mis pies es una pequeña bendición después de todo el día. Respiro hondo, pero los nervios empiezan a hacer de las suyas otra vez. Tengo una cita con Jake.
La idea me hace sonreír y al mismo tiempo me deja con un cosquilleo raro en el estómago. No puedo pensar mucho en eso ahora. ¡Tengo que arreglarme!
Voy directo al baño. En el espejo veo mi reflejo: el pelo despeinado por el viento, la ropa algo arrugada, y una cara que grita “necesito una ducha”. Suspiro. No hay tiempo que perder.
Me quito la ropa mientras abro el agua caliente. Me meto a la ducha, dejando que el agua caiga sobre mí y se lleve todo el cansancio del día. El vapor me envuelve y por un momento me permito relajarme.
Salgo después de unos minutos, envuelta en una toalla, y me dirijo a mi habitación. Abro el armario y recorro la ropa con la mirada. Necesito algo perfecto, pero sin verme como si estuviera haciendo demasiado esfuerzo.
Después de un segundo de duda, elijo mi vestido n***o. El que me queda justo. Ese que siempre me hace sentir bien conmigo misma. Sí, este. Me lo pongo rápido y luego busco los stilettos negros. Perfecto.
Me miro en el espejo. No está mal. Un poquito de rímel, un toque de rubor, y finalmente, unas gotas de perfume en el cuello y las muñecas. Listo.
Reviso la hora en mi teléfono: 6:45 p.m. ¡Voy justo a tiempo! Echo un último vistazo a mi reflejo.
Está bien, Emma. No es el fin del mundo, es solo una cena... Con un tipo muy guapo ,pero solo una cena.
Justo cuando estoy a punto de meter mis cosas en el bolso, el teléfono vibra en la mesa.
—Ya estoy abajo —dice el mensaje.
¡Genial! Es el 302, tercer piso. Puedes subir.
No recibo ningún otro mensaje, camino de un lado a otro, esperando escuchar el sonido de la puerta.
Toc.. toc.. Ahí está un suave sonido , Ay, Dios.
La puerta vuelve a sonar con un par de toques suaves. Trago saliva y me apresuro a abrirla.
Ahí está él, de pie en el umbral, sosteniendo un ramo de rosas rojas. Lleva una camisa blanca que se ajusta perfectamente a su cuerpo y un pantalón oscuro que le queda como si hubiera sido hecho a medida. La chaqueta cuelga de su brazo.
Sus ojos azules se encuentran con los míos, una electricidad me recorre todo el cuerpo, j***r este hombre me hace sentir como si estuviera en una montaña rusa.
El perfume que lleva, una mezcla de cedro y cítricos con un toque amaderado, me envuelve en cuanto se acerca. Respiro hondo, intentando mantener la compostura. Huele tan bien que me dan ganas de acercarme más solo para aspirarlo otra vez.
Me regala una de esas sonrisas arrogantes y encantadoras que podrían desarmar a cualquiera. ¡Santa Macarena! , este hombre no debería estar permitido.
Hola, Emma —dice con voz ronca.
—Hola... —respondo, sintiendo cómo el corazón se me acelera.
Sus dedos largos y elegantes sostienen las flores mientras me las extiende. —Estas son para ti. Espero que te gusten —dice, inclinando ligeramente la cabeza hacia un lado.
Cuando tomo el ramo, nuestros dedos se rozan por un segundo. Es un contacto mínimo, pero basta para que un cosquilleo me recorra el brazo.
—Me encantan. Gracias —respondo, con una sonrisa , espero no parecer tan nerviosa. Por que la verdad lo estoy, siento que en algún momento mi corazon se me saldra del pecho.
Jake se acomoda el cuello de la camisa con un gesto casual, como si no fuera consciente del efecto que tiene en mí. La forma en que sus dedos ajustan la tela del cuello, lenta y precisa, es casi hipnótica. Luego, sin prisa, cuelga la chaqueta del respaldo de una silla.
Me muevo hacia la cocina con el ramo en las manos, intentando disimular los nervios. Aún siento su mirada siguiéndome.
Hueles increíble —dice desde el umbral de la cocina, con una voz tan suave que parece un secreto compartido.
Mi corazón se detiene por un segundo y luego arranca a toda velocidad.
—¿Ah, sí? —respondo, esforzándome por sonar casual mientras coloco las flores en un florero.
—Sí —repite, apoyándose en el marco de la puerta, con las manos en los bolsillos. Me observa sin prisa, como si disfrutara del momento.
Coloco el florero sobre la mesa de la sala y respiro hondo para intentar relajarme. Su mirada hace que el aire se sienta más denso. Es como si, con solo estar ahí, llenara todo el espacio disponible.
Siento la garganta un poco seca. De cerca es incluso más guapo de lo que recordaba, y eso ya es decir mucho.
—Tú también hueles bien —respondo sin pensar.
Jake suelta una pequeña risa, baja y ronca, mientras recoge su chaqueta del respaldo de la silla.
¿Lista?
Asiento, con la cabeza aun pensando lo que acabo de hacer, es que acaso me fume algo y no me di cuenta? porque solo asi entendería la estupida respuesta de hace un momento. ‘’ Tú también hueles bien’’
Es que vuelvo y repito, este hombre hipnotiza mis sentidos, ni siquiera puedo pensar correctamente al tenerlo cerca.
Vamos. Escucho que dice y salgo de mi ensoñación.
Me ofrece su brazo, y yo lo acepto sin pensarlo dos veces. El leve roce de su piel envía pequeñas descargas a mi cuerpo.
Si esto sigue asi, probablemente terminare electrocutada.
Siento la firmeza de su brazo bajo mis dedos.
Hmm que brazos grita mi conciencia.
Mientras bajamos por el pasillo, noto su olor fresco y amaderado, y tengo que recordarme respirar varias veces .
Vuelvo y repito, jake no solo es atractivo, también tiene una presencia que lo envuelve todo, como si hubiera nacido para llamar la atención sin siquiera intentarlo."