3- Buenos días Juliana

839 Palabras
Las caricias en mis senos me hacen removerme contra la dureza en mi trasero. Aquello crece, volviéndose delicioso hasta en mi subconsciente que se niega a dejar aquel sueño. Una mano masculina amasa mi seno. Las corrientes eléctricas se disparan en todo mi cuerpo. Necesito que me toquen ahí abajo cuanto antes. Estoy muy caliente; ardiendo. Mi piel es fuego. Abren mis nalgas y el hombre detrás de mí se adentra sin mucha dificultad en aquella posición de cucharita donde me quede dormida y completamente satisfecha. Comienza a entrar lento, cada centímetro. Lo cual hace que abra mis párpados comprobando que no es un sueño. Y qué Maximiliano está besando mi hombro y me sonríe. ——- Buenos dias Juliana——- Su voz es aún más sexy, que antes. Ni si quiera se como lo hace para verse como un modelo acabado de sacar de una revista; con su cabello desordenado. ——- Buenos días señor—— jadeo cuando mis palabras lo hacen entrar más duro y morder el lóbulo de mi oreja expuesta. ——- Me pone que me llames señor Juliana—— ——— No pare señor—— provocó empinando más mis nalgas hacia él en esa agarre fuerte—- Soy toda una descarada en este momento, ni yo misma me reconozco. Pero mi jefe cumple mis peticiones; volviendo su vai ven en algo furioso, que tan pronto como estoy de lado termino bajo su peso mientras levanta una pierna mía sobre su hombro y me penetra sin piedad. —— Ah—— grito al sentir semejante invasión llegando más ondo. ——-Como me gusta tú elasticidad Juliana, me hace pensar en una muñequita de goma que quiero romper una y otra vez.—— gruñe aumentando el choque de nuestros cuerpos. Y yo no sé qué hacer perdida en aquella locura que me tiene rogando más y más porque me destruya. ——- Rómpame señor, soy su muñequita—— jadeo en aquel extasis lo cual le encanta, y sus pupilas se oscurecen. volvemos a cambiar de posición pero esta vez estoy de rodillas al perrito inclinada con la cabeza en el sofá mientras aprisiona mis manos entre las suyas sobre mi espalda. Mi culo queda completamente expuesto al igual que mi coño cuando vuelve a entrar en mí de una manera violenta. —— Dios——- gritó. Y el muy maldito ríe golpeandome mis nalgas con suficiente fuerza para dejar mi piel marcada ; siendo recompensada por sus embestiadas. —— Más duro señor—— pido —— Dame más. —— Eso es Juliana, ruega por mi polla. ¿Cuanto la quieres? ——- Mucho señor, no pare—— Eso lo anima; teniéndome a su merced mientras mi cuerpo termina hecho pedazos. Pero Maximiliano Green no está ni cerca de acabar ya que me carga hacia su escritorio haciendo que lo rodee con mis piernas y vuelve a penetrarme con fuerza tomándome por el cuello. Su gran mano me corta el aire sin llegar a ser doloroso. Sus ojos y los míos se conectan mientras nuestros cuerpos están sincronizados. Para luego besarme importándole poco mi aliento y sabiendo aún al tequila de anoche. Ya es mi tercer orgasmo a penas puedo sostenerme; cuando vamos hacia la otra esquina de su oficina donde está el bar y me sitúa con una pierna flexionada sobre la barra, manejandome a su antojo y me vuelve a penetrar. Mis piernas flaquean; por suerte ya no tengo los tacones. Mi falda llace en el suelo hecha un desastre. Estamos como animales follando sin control; cuando sale de pronto de mí y esta vez me hace arrodillarme confundida,sosteniendo su m*****o y viniendose en toda mi cara. Dios la vista es tan morbosa; que ya estoy caliente de nuevo. Las chorros de semen caen en mi frente, en mi barbilla, en mis senos, y algunas en mi boca cuando la abro desesperada con ganas de saborearlo. —— Eres tan sucia Juliana, mi puta muñequita sucia—— sonríe y me pone en pie nuevamente para besarme. Cargándome hacia el baño que tiene en su oficina; donde ambos nos damos una ducha que termina con el saboreandome entre mis piernas y yo gritando de inmenso placer como su muñequita. Dios no quería que aquello terminara; pero tampoco sabía cómo serían las cosas a partir de ahora. Es que vamos Maximiliano es mi jefe y aún cuando nuestra química s****l haya explotado en forma de volcán, eso no cambia el hecho de que el hombre ni si quiera tenía sentimientos hacia mí. A pesar de que esta duro como una roca nuevamente; me deja en la ducha con mis pensamientos y sale. Secándose con dos toallas una para su cuerpo que envuelve en su cintura y una en su pelo. Lo veo marchar y cerrar la puerta detrás de si mientras el agua cae sobre mí; trayéndome a la realidad de toda esta locura.
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