Contenido explícito NO APTO para menores de edad.
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Juls Wuilson
Maximiliano Green es sinónimo de perfección, es el clásico hombre que con solo verlo ya te provoca un orgasmo visual tan explosivo, que nunca jamás mirarías a otro hombre igual. Es el significado de que los crush existen y que en otro planeta; cumpliría todas y cada una de tus fantasías.
O bueno las mías; porque desde que conocí a mi jefe, no he parado de tener ideas sucias que hacen que mi corazón y mis hormonas enloquescan .
Estaba mal, mezclar el negocio con el placer pero él nunca sabría todo lo que me provoca.
Como su asistente en el Club diablo pude ver de primera mano su actitud mujeriega y como yo tenía que arreglarlo todo.
Eso me dolía muy en el fondo, hasta su forma borde. Pero aún así mis ojos y mi cuerpo lo seguían. Hasta que lo vi enamorarse de la mujer de su mejor amigo. Que resulta que es la mejor amiga de su hermana.
Demasiado complicado y el hombre perfecto se estaba sumiendo en un espiral sin salida desde hace meses.
Hasta ese día en su oficina; todos se habían ido, el club no abría esa noche pero él seguía ahí tomando desde la tarde. A este paso se volvería un alcohólico.
O pescaría una enfermedad por follarse a desconocidas, con aspecto de barbies.
Yo simplemente debí entregarle los documentos de las ventas y salir de ahí para mi casa. Pero mi cerebro no controlo a mi bocota y cansada de eso me giré y le planté cara.
Yo que tenia cero tolerancia al alcohol y menos al tequila. Pero ese presiado líquido me dieron todo el valor que necesitaba.
Lo que me llevo a tener a mi jefe de rodillas frente a mi soltando aquella frase.
—— Quiero saber a que sabe el tequila con pelirroja—-
Oh my good, mi corazón se me quería salir del pecho y mi mente no podía creer lo que estaba viviendo.
Debí correr de ahí cuanto antes. Esto estaba completamente mal, fuera de control. Sus ojos mieles, devorandome con la lujuria más cruda, su pecho esculpido por los mismísimos ángeles del Infierno que te invitan a pecar; y ese olor a tequila en mi.
Todo junto me hicieron perder el control y lanzarme hacia mi jefe impactando mis labios con los suyos.
Dios, era mejor que un sueño y el hombre sabía realmente besar. De esos besasos que te consumen y que no quieres parar para respirar.
Me levante con el y me cargo con tremenda fuerza; situando mi culo sobre el escritorio y barriendo con todo lo que había encima de la madera. Los papeles, la laptop, el cristal haciéndose añicos. Pero volvió a mi boca y joder que bien se sentía aquello.
Había tenido besos en la Universidad con mis ex; e incluso en fiestas no era una monjigata, pero aquello era demasiado sensual y ardiente como el fuego.
Mordió mi boca, y arañe su espalda desnuda disfrutando el ondear de sus músculos hasta llegar a su culo.
Y menudo culo tenia este hombre.
—— Tan salvaje Juliana—— sonrió en mi boca antes de agarrarme por el pelo soltando mis hebras rojas para atacar mi clavícula mordiendo y lamiendo a su paso.
Era como un depredador y yo su comida.
Desabroche su cinturón dispuesta a sentir aquel enorme paquete que se rozaba con descaro contra mis bragas empapadas tentándome; y ya me lo podía inmaginar, todo grande lleno de venas, con un c*****o que debía saber a gloria.
Y lo ansiaba mucho en mi boca y en cada parte de mi cuerpo. Maximiliano era capaz de despertar esta bestia ninfomana en mí, que solo piensa en sexo.
——- No tan rápido—- niega divertido y hago un puchero que lamé con sus labios y continúa bajando lamiendo todo el tequila; dejando marcas a su paso.
Me arqueo perdida sintiendo la avalancha que se aproxima con solo eso cuando; me arranca la blusa estropeada y libera mis senos de aquel sujetador que los tenía presos.
Sus ojos se deleitan con la vista y yo con lo sensual que muerde sus labios antes de ir al ataque por lo que quiere; atrapandolos entre sus grandes manos y su boca como una dulce tortura.
—— Ah no pares—— chillo perdida cuando muerde mi pezon y se dispara el placer como corrientes eléctricas.
—— No pienso hacerlo Juliana; ahora es que esto empieza—-declara volviendo al ataque; y puedo notar que le encantan mis pechos.
El Juliana en sus labios ya ni si quiera me molesta; incluso me parece totalmente erotico.
Termino recostada en la madera conforme va bajando por mi vientre; el cual no es completamente plano como esas chicas flacas con los que está acostumbrado; puede que incluso mi cicatriz en el abdomen bajo le parezca horrenda, estoy a punto de dejarme llevar por mis inseguridades; pero Maximiliano borra todas ellas lamiendo cada parte de mi vientre hasta llagar a mis caderas desesperado por quitar mi falda. Pero el zíper que la libera se encuentra en mi trasero; por lo que termina arremolinadola sin quitarla para poder apreciar mi zona íntima, después de sacar mis bragas estropeadas, las cuales olisquea cerrando los ojos.
Me inclino para ver su reacción cuando sus ojos están de nuevo sobre mí sintiendo las palpitaciones de mi sexo furiosas así como mi corazón por la atención de este hombre.
———¡ Eres tan malditamente sexy Juliana! Toda abierta y oliendo a gloria— declara saboreandose —— Y definitivamente ahora sabré a qué sabe una pelirroja con el tequila.
Y sé que lo dice por los vellos qué hay en mi zona íntima; los cuales no son muchos pero lejos de molestarle su boca pronto está devorándome pasando su lengua por la humedad de mi coño y mis labios mayores.
——- Dios—— gimo agarrando su cabello—-
Y eso lo anima a continuar rodeando mi c******s y mordisqueandolo produciendo sensaciones indescriptibles que me tienen viendo las estrellas.
Es una tortura cuando incluye sus dedos y me penetra también con su lengua bebiendo todos mis jugos con esa boca increíble que hace maravillas.
—— Maximiliano—— jadeo más fuerte cuando siento el primer orgasmo recorrerme para estallar en su boca; completamente fuera de mí ya que mantengo su cabeza aprisionada entre mis piernas. Sufriendo los espasmos que me hacen retorcerme en aquel escritorio que jamás vería igual después de aquella noche.
Mi jefe; el Dios del sexo no me da descanso cuando libera su enorme polla de aquel pantalón bajo unos bóxers n***o. La cual debía medir aproximadamente 13 cm por lo larga y gruesa, llena de venas como en mis sueños. Con el líquido preseminal adornando aquel c*****o, el cual me llama.
Estoy embelesada con mucha sed observando como acaricia aquel mástil adornado sus bolas. Pensando que me va a dejar probarla.
Pero lejos de eso antes de que pueda incorporarme me toma de las caderas jalándome para embestirme con aquella semejante polla.
——- Ah Maximiliano—— grito ya que aquello me vuelve loca; me encanta, no me da tiempo a adaptarme simplemente comienza con su entra y sale salvaje. Su rostro es un poema; mientras se saborea mirándome retorcerme desde arriba.
——- Eres tan sexy Juliana, tan apretada. Tienes un coño delicioso que solo me quiere a mí. ¿ Quieres que pare?
Niego sin palabras y sonríe empujando más duro; mis uñas se clavan en su espalda queriendo mantenerlo así para siempre cuando otro orgasmo me destruye.
Termino en sus brazos siendo levantada en el aire cuando me carga en sus antebrazos dejándome caer. Sobre él; en aquella postura donde entra aún más hasta el fondo. Sin piedad aumentando el ritmo.
Entre sus palabras y su fuerza que me sostiene a su antojo, me tienen a mil. Agradecía internamente a que mis clases de yoga hayan dado sus frutos; ya que aquella posición a parte de la fuerza del hombre requería elasticidad.
Así estamos hasta que se gira hacia el sofá conmigo arriba. Situando mis piernas a ambos lados de él. Montándolo como una amazona.
Aquello no tenía para cuando parar.
Me siento poderosa, rebotando en aquella polla sin parar. Sus dedos se anclan en mis nalgas; apretando contra sí, nalgandeome para que continúe, lo cual hago como toda una vaquera sintiéndome atrevida como nunca antes.
Su boca atrapa mis pechos; y eso es suficiente para volver a estallar en otro demoledor orgasmo que me pone a gritar, hasta casi perder la consciencia cuando me recuesta y esta vez es él; el que bombea sobre mí sin parar hasta que se descarga inundando mis paredes vaginales con su semen.
Dios mío qué había sido aquello.
Su peso cae sobre mí recuperando la respiración.
Estoy tratando de conectar la realidad con lo que acaba de pasar.
Cuando se hecha un lado y me jala hacia él en forma de cucharita; en el sofá de aquella oficina.
Donde había acabado de tener el sexo más alucinante de toda mi vida.