Capítulo Dos

683 Palabras
Isla Giesler Tal vez, solo tal vez no debí escuchar la conversación entre Connor y Pablo. Dos razones, la primera, el hermano de Connor parece odiarme y querer eliminarme a toda costa y la segunda es que nunca, jamás Connor me menciono que me tenía custodiada. No soy un perro para que me vigilen. –Yo no utilizaría el termino odiar. Lo que los monstruos le hicieron al resto de la tribu y a su familia le afecto –frunzo el ceño. – ¿Monstruos? ¿A qué te refieres? –pregunto ofendida y en cierto punto, ¿Dolida? –A esas personas si es que así se les puede decir, aquellas que han acabado con vidas sin importarles nada –dice seguro, en sus ojos puedo ver odio–. Ellos, esos asesinos. No hay nada que pueda excusarlos. –Fuera –pido al límite de mi paciencia–. ¡Connor, sal ya de mi cuarto! –Isla, céntrate en mi voz, escúchame –comenta tratando de tranquilizarme. –Tu voz es lo que menos me sirve ahora, sólo lárgate –le ruego con miedo, miedo de mí.  –No puedes darme ordenes Isla, respira –aconseja con preocupación, haciendo muecas–. Puedo sentir lo mismo que tú, ¿Recuerdas? Si te desestabilizas tú, también me pasa a mí. –Connor, vete. Siento que me ahogo contigo dentro de este cuarto –requiero alterada, soy consciente de como todo el poder que tengo por dentro y que he estado guardando toma el control de mí cuerpo poco a poco–. Sal, por favor No puedo controlar mis movimientos, mis manos se mueven señalando a Connor, él no tiene tiempo de reaccionar, puedo ver claramente cómo impacta justo en su pecho toda la fuerza de mi poder. El cuerpo de Connor yace inconsciente, yo por mi cuenta me arrastro hasta el otro costado del cuarto, mis manos tiemblan. –Connor, hermano –Pablo, entra en el cuarto y al verme en ese estado, observa la dirección en la que mi mirada esta fija–. ¡Demonios! Por Dios, ¿Qué le hiciste? –simplemente en su mirada se lee perfectamente que no preguntará cómo paso, sólo va culparme. –Escúchame... –murmuro levantándome. –Lo has lastimado, él puso toda su confianza en ti –solo puedo sentirme pequeña, ante su mirada de asco. Dirijo mi vista a Connor, está despertando. Trato de acercarme pero Pablo coloca su mano alrededor de mi cuello, lo aprieta con fuerza y luego me suelta bruscamente. – ¡Connor! –exclamo preocupada–. Perdón, no quise... –Pablo me interrumpe. –No te acerques a él. Eres... –Ni se te ocurra Pablo –le contradice la voz de Connor. –Estas bien –afirmo, pero aun así me acerco y coloco su cabeza en mis piernas–. Lo siento tanto, pero tú... –Sal Pablo, ni una sola palabra de lo que aquí pasó. Por tú bien no intentes desafiarme –amenaza con severidad. –Pablo, dile a todos lo que le hice a su jefe. Así todos estarán de acuerdo con que me vaya –él aludido asiente y nos deja solos–. ¿Seguro qué estás bien? –Yo sí, pero creo que tú te diste un golpe en la cabeza –enuncia–. ¿Irte? No hablas enserio. –Sí que lo hago Connor –le ayudo a ponerse de pie me alejo de él–. Tú mismo lo dijiste somos monstruos, además tienes muchas razones para sacarme de tu tribu,hoy te he lastimado. –Por eso creías que me fuera, tú descontrol fue mi culpa –dice entre risas–. Isla, mírame tu misma,estoy bien, un tanto mareado pero bien. –No, está a discusión quiero irme y lo haré –comunico con voz firme. –Isla, no eres un monstruo, ¿De acuerdo? –se corrige en un vago intento de disculpa. –Lo dejaste todo muy claro Connor, creí que tú nunca lo dirías –expreso seria saliendo de allí.   
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR