Afirmé con la cabeza en dirección a la chica de enfrente, ella dejó la moto encendida y bajo quitándose el casco para ir hasta donde estaba yo, sin preguntar, me envolvió entre sus brazos, con ternura, con calidez, por dentro mi cuerpo se estremeció y por fuera me ericé. Me pidió mi teléfono y se lo extendí, se marcó desde mi número y volvió a despedirse de mí. —Ya tienes mi número. Nos vemos —me extendió el teléfono de vuelta y quiso despedirse con un beso, pero mi confusión fue mucha y no supe que hacer, sí abrazarla de nuevo o responder, ella terminó tomándome de la camiseta y jalándome hacia ella, dejándome un beso en los labios para luego arrugar la nariz—. Espero que no te moleste, ante la confusión una buena sacudida siempre viene bien. Volvió a ponerse el casco y se fue sin mira

