Me limpié las lágrimas que nacían de mis ojos nublados y me dirigí a la persona que llevaba una sudadera grande con el gorro colocado, esperando enmendar mi error. —¿Qué no te fijas por donde vas? —la voz de aquella persona se me hizo muy familiar, pero cuando se quitó el gorro pude ver que era la actriz morena de hace unos días y, de la misma manera que yo, erra se limpiaba las lágrimas del rostro— Ash, tenías que ser tú. Me acerqué para revisar que todo estuviera bien con ella, pesé a su negativa anterior, la vi triste mientras se llevaba ambas manos a su tobillo, quité sus manos con mucha paciencia para valorar su extremidad, esperando que no tuviera un esguince o peor, una fisura; el golpe había sido fuerte, no había duda de eso, escuché cuando se estrelló sobre el pavimiento. —L

