Capítulo 6

2638 Palabras
Narrador: Chelsey Creo que todo ser humano en algún momento experimentó esas ansias de salir corriendo, abandonar todo y apartarse para que nadie vuelva a molestarlo por el resto de su vida. Sí, creo que todos lo experimentaron, y ahora es mi turno. Mi mente estaba hecha un desastre. Habían cosas que no entendía, cosas que pasaron muy rápido. La mayoría sin lógica alguna como por ejemplo lo que está ocurriendo ahora. Lion While es un hombre que en mi pasado no interfirió mucho, pero por su culpa viví momento aterradores los cuales deseo olvidar. Los recuerdo tan claramente que es vivirlo otra vez. Luego de que mi madre falleciera y yo saliera recuperada de ese horrible hospital me llevaron a un orfanato casi a la fuerza. Por lo visto no localizaron a mis tíos y mi padre llevaba muerto desde hace mucho tiempo según mamá, por lo cual estaba sola. Pero para mi suerte una agradable pareja me adoptó al pasar medio año. Admito que al principio me costó adaptarme a todo el ambiente. Casi no hablaba y sentía demasiado miedo, pero con el paso del tiempo fui teniendo confianza. Nunca olvidaré lo bien que me hicieron sentir, tanto que actualmente los considero mi familia real. El hombre que ahora llamo papá es un conocido abogado, él siempre fue el que me apoyó en todo sacándome sonrisas día a día. Mi actual madre por otro lado, es diseñadora de interiores, una gran mujer. Era la familia perfecta que nunca tuve. En esos momentos fue cuando conocí a Mathew ya que nuestros padres eran buenos amigos. A diferencia de nosotros, su familia era bastante poderosa. Siempre fueron personas agradables. Todo pasaba de maravilla hasta que cumplí los diez años. Un día aparecieron mis tíos en casa, nada había cambiado en ellos, eran agradables como siempre. Vinieron a reclamarme, ellos querían cuidarme, querían que me fuera. No podía dejar a mis padres de esa forma, no cuando ya sentía que los amaba y ellos sabían lo que yo quería. Al final quedamos pactando que los visitaría todos los fines de semana, pero aún así había algo que no cerraba en todo esto. Un día en vacaciones, me encontraba en ese apartamento pasando el verano, había ido sólo por una semana aunque no me había gustado mucho la idea. Mi tía había salido para hacer unas compras, y mi tío no estuvo en todo el día, pero ya era algo que se me hizo costumbre. «Era de noche y me encontraba mirando la televisión de mi habitación cuando siento unos pasos apurados recorriendo el lugar. Mi mente creyó que mi tía ya había vuelto, pero no fue así cuando salí y vi que un niño de mi edad con ojos malditamente azules y el cabello rubio me miraba fijamente asustado. Su expresión era algo seria, se lo notaba cansado, estaba repleto de sudor y tenía arañazos por su cara. —¿Quién eres? —dijo casi gritándome, por lo visto había algo que le incomodaba. —Chelsey Lynch. ¿Quién eres tú? —No te interesa. ¿Qué haces aquí? —sonaba a la defensiva y listo para atacar. —Estoy de vacaciones con mis tíos. —¿Eres sobrina de ese hombre? —supuse que hablaba de mi tío. —Sí... Creo. Desde ahí todo paso muy rápido. Mi tío entró de forma brusca al apartamento, tenía sangre corriendo por su rostro y lo acompañaba una expresión aterradora. Nos examinó por unos segundos y acto seguido se lanzó contra el chico que tenía en frente. Comenzó a golpearlo de una manera muy fuerte y bruta, noté como le dejaba grandes marcas por todo su rostro y cuerpo, incluso su labio comenzó a sangrar. El pobre chico estaba indefenso contra ese gran hombre. El miedo se había apoderado de todo mi cuerpo. Simplemente comencé a gritar de tan aterrada que me encontraba mientras él continuaba golpeándolo. —¡Te dije que no entraras y fue lo primero que hiciste! ¿¡Quieres morir idiota¡? ¡Ya me tienes harto! Acabas de meterte en un gran problema y de esta no te salvas. Ese hombre el cual ya no podía ver como mi tío se detuvo luego de que el chico se encontrara en un estado casi inconsciente. Se levantó tranquilamente y se giró para poder verme directo a los ojos, los cuales estaban repletos de lagrimas. En la habitación sólo se escuchaba la respiración agitada acompañada de gemidos dolorosos que soltaba ese chico tirado en el suelo repleto de golpes y heridas graves. —Chelsey, linda, lo que acabas de ver... ¿Se quedará entre nosotros, no? Me parece que no te gustará ver cómo tus lindos papis sufren por la desaparición de su hija —su tono de voz era repulsivo.» Desde ese momento, supe que mi vida sería un completo infierno del cual no tenía escapatoria. Muchas cosas pasaron a partir de allí, muchas cosas que me marcaron de por vida... Pero no es momento de recordarlas, solo sirven para atormentar mi existencia. Ahora tengo a Lion acorralándome por completo, por más que intentará escapar se me hacía imposible. Mi mente está repleta de sensaciones y sentimientos los cuales siguen confundiéndome. El hombre que tengo sobre mi es peligroso, demasiado, pero aún así no logro concentrarme en que el único objetivo que él tiene, es verme muerta. Por más que su presencia me aterre y me deje paralizada, no puedo evitar sentir que hay una especie de deseo en mí. Esa sensación apareció hace muy poco y que hasta ahora no supe controlar, algo que me preocupa. —¿Sabes qué? Tengo una mejor idea para esto. ¡Me acompañarás a casa! —soltó de repente. No pude reaccionar cuando escuché su voz hablándome de una forma demasiado tentadora. ¿Qué se supone que haga? ¿Dejar que me controle? Él sabe muy bien lo qué quiere. Si me niego sé que hará algo contra mí, o contra alguien a quien aprecio como lo hizo con Math hace un rato. Me tiene amenazada y eso genera impotencia, no puedo hacer nada. Si ejecuto una acción él supera esa misma acción por casi el doble. No puedo ganarle, no puedo enfrentarlo, simplemente debo dejar que haga lo que quiera o esto puede terminar muy mal... ¿O en realidad es mi propia inutilidad? ¿Es este el efecto de sufrir toda una vida? Lion se apartó de mí levantándose para dirigirse al elevador. Con una mirada amenazante consiguió que imitara su acción casi al instante. Una vez dentro arreglé mi ropa la cual estaba hecha un desastre, podrían sospechar de muchas cosas. Tardamos una eternidad en descender, no paraban de subir y bajar gente repleta de trabajo. Al verme todos saludaban con educación; no es bueno hacer notar el cansancio frente a tu jefe. Cuando por fin llegamos al estacionamiento del edifico Lion no necesitó hablar para que me subiera a su vehículo, estaba tan asustada que mi cuerpo reaccionaba casi de forma inconsciente. Cuando nos encontrábamos ya por la avenida reaccioné a todo lo que sucedía. Primero, estaba en el auto de Lion yendo a su casa...¡Dios mío! Tiene un Ferrari, pero éste no es el momento para pensar en autos, siento que estoy siendo secuestrada de una manera más sutil aunque esté aquí por mi propia cuenta. Y segundo, ¿me está llevando para lo que creo? Necesito ayuda. Fue casi una hora de viaje, había demasiado tráfico. Lion se mostró muy molesto con eso, tenía el ceño fruncido y más de una vez golpeó el volante con frustración. Al bajar observé mi alrededor para descubrir que estábamos frente a una mansión realmente grande. Ver esto me hace dar cuenta de cuánto dinero tiene. Es un lugar muy hermoso y repleto de lujos, sumamente espaciosa. —¿Te gusta? Es una de tantas que tengo alrededor del mundo —las ganas de quitarle esa sonrisa engreída fueron impresionantes. —¿Por qué estamos aquí? —Ya te lo dije linda, tú y yo lo pasaremos muy bien esta tarde... y noche. —¿De verdad crees que voy a acostarme contigo luego de todo lo que pasó? ¡Eres increíble! —Gracias, me lo dicen siempre —dijo con desinterés. Caminó a las escaleras mientras se quitaba el traje dejando las prendas esparcidas por el suelo, cuando ingresó al segundo piso desapareció de mi vista. Un profundo silencio invadió el lugar. Está completamente loco, nunca tendría sexo con alguien así, ¿Cuántas mujeres pasaron por su cama? De tan solo pensarlo me da asco, además ¿por qué? El idiota sólo quiere utilizarme para sacarse las ganas, luego estoy segura de que despertaré completamente sola junto a un par de billetes para que tome un taxi hasta casa. No nací ayer, ya tengo bastante experiencia con esto. ¡No pondrá un dedo sobre mí ni aunque me pague! De repente el sonido de mi teléfono me dio un pequeño susto, era un número desconocido. Al instante recordé la llamada que me hicieron la otra noche, cuando contesté nadie hablaba, simplemente se escuchaba un respiración, luego de unos minutos colgaron. Esta vez atendí desconfiada. —¿Hola? —¿Piensas quedarte parada ahí todo el día? —mis ojos se abrieron por la sorpresa. —¿De dónde sacaste mi número? —Dije que averigüé todo sobre ti. Ahora quiero que subas, ve a la gran puerta al fondo del pasillo. Lion tenía mi número y posiblemente hasta el de Lara y mis padres, sin duda no bromeaba cuando dijo que sabe toda mi vida, incluso datos sin interés. Cualquier persona cuerda aprovecharía este momento para salir corriendo de la casa. En esta ocasión hacer eso me traería más problemas de los que ya tengo, por lo cual me ganó un poco la curiosidad. Subí lentamente las escaleras aún dudando en qué hacer, no comprendo ¿por qué hago esto? No es la Chelsey normal, de hecho la Chelsey normal hubiera salido corriendo sin pensarlo. Cuando quise volver a la realidad ya me encontraba frente a unas puertas enormes de madera muy bien detallada. Supongo que esta debe ser su habitación. No me molesté en tocar, abrí suavemente para asomar mi cuerpo. Era una habitación enorme, una cama más grande de lo normal es lo que sobresaltaba, no había paredes o al menos no las veía, simplemente estaba todo ocupado por armarios grandes y espejos. Estaba maravillada. Luego de admirar la hermosa habitación y haber ingresado por completo, mi vista se posó en Lion el cual estaba guardando algo en uno de los tantos armarios y cajones que tenía. Al terminar y darse la vuelta noté que todo este tiempo estuvo vestido sólo con unos simples jeans azules. ¡Oh, no, no! Ese cuerpo parece que fue esculpido por ángeles, las horas de gimnasio que debe invertir para mantener esa forma... Estoy completamente segura de que lo hizo a propósito para dejarme babeando como una idiota. Me gustaría felicitarlo, lo logró. Su mirada era intensa, se encontraba muy serio para mi gusto. Comenzó a moverse camino a la cama en donde se sentó tranquilamente. Algo que me estaba poniendo muy nerviosa es que en ningún momento apartó sus ojos de los míos. Y ahora, sentado frente a mí con una mirada aterradora, por fin se digna a hablar. —Ven aquí... —estiró una de sus manos para hacerme señas de que me acercara. —Escucha Lion, seré clara: odio a los hombres como tú. Quieres acostarte conmigo para pasar un buen rato. Si es posible no quiero ni verte en fotos, me repugna el simple hecho de pensar en cómo usas a las mujeres. No tendré sexo contigo. Odio decir las cosas de forma directa, pero es la verdad, así que si me disculpas y eres tan amable, me retiraré de este lugar cuanto antes ya que un hombre el cual casi me abusa hace unas horas no creo que sea de fiar. Mucho menos si lo que tiene en mente es verme sufrir por algo que yo no hice. ¿Vas a seguir haciéndome la vida imposible? No me interesa, encontraré la forma de ganarte en esta estúpida batalla. ¡Ya tuve suficiente con todo lo que me ha tocado vivir en esta vida de mierda como para tener que soportar a otro imbécil descarado que juegue conmigo imaginando que soy una muñeca! No tuve tiempo para abrir la puerta, en el momento exacto en que agarré la perilla una fuerza enorme hizo que mi cuerpo quedará atrapado entre la madera y Lion, quien estaba detrás bastante agresivo. Me fue imposible no soltar un pequeño grito de dolor. La maldita perilla me había hecho daño, por lo visto fue un golpe por la zona del estómago. Mi mente se concentró en la persona que tenía apretándome fuertemente. Todo su peso estaba sobre mi cuerpo y ni siquiera noté en qué momento sostuvo mi muñeca, a la cual aprieta con demasiada fuerza. —¿Acaso no te había dicho, que harás todo lo que te diga? Por lo visto no comprendes la gravedad del asunto preciosa. Si yo digo que me traigas un vaso de agua, me lo traes. Si yo digo que te arrodilles, te arrodillas. Si yo digo que vengas, vienes... —mientras hablaba ejercía más presión sobre mi cuerpo. Pero en el momento en que estalló su furia, me azotó fuertemente logrando que varias lágrimas comenzarán a caer por mi rostro, me estaba haciendo daño... ¡Este maldito me está haciendo daño! Con una de sus manos pudo juntar y sostener las mías mientras que con la otra tironeó de mi cabello con algo de tacto a pesar de tan intensa situación. Las lágrimas no mostraban señales de querer cesar, el dolor que me hizo sentir en solo segundos fue enorme; físico y emocional... ¿No son lo mismo? ¿Esto es lo que se llama violencia de género? Permitir que un hombre te maltrate sin sentido. Quiero golpearlo con todas mis fuerzas pero me es imposible, no puedo reaccionar, siento que me hará más daño... Maldición, ¿¡qué diablos me pasa, joder!? Lentamente me giró. Sentí que con una pequeña fuerza me llevaba hacia lo que parecía ser la cama, pero no, lo único que tocó esa cosa fue la parte superior de mi cuerpo, en cambio mis rodillas fueron al suelo con un golpe seco. —¿Vas a hacerlo? ¿Abusarás de mí? ¡Eres un maldito asqueroso! —no sabía de dónde sacaba valor para decirle esas cosas sin que mi voz sonara débil. Ambas manos sujetaban mis caderas mientras se colocaba sobre mí y sus dedos se apretaban contra mi piel logrando que soltara otro grito frustrado. Su respiración agitada en mi oído hacía que se me ponga la piel de gallina. —Déjame preguntarte si lo que te haré es abuso cuando ya te haya escuchado gemir —mierda, su voz ronca hizo que mi cuerpo se ponga en llamas. Estaría aún quejándome si tan solo él no hubiese soltado un pequeño gemido al terminar de hablar. El deseo se apoderó de mi cuerpo, y ese dolor que antes me torturaba ahora pasaba a ser verdadero placer. Cuando una de sus manos subió a jugar con mi pecho me di cuenta de qué tan excitada estaba, bastaron segundos para que me pusiera deseosa de su cuerpo. —No seas rudo —esas palabras salieron de mí acompañadas de un gemido. Luego reaccioné y maldije mentalmente por lo idiota que había sonado. Él carcajeó sabiendo que todo lo que había hecho hasta ahora no fue más que una miserable actuación. Mi cuerpo me delataba. —Te daré toda la noche preciosa, te daré duro.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR