Narrador: Chelsey
Al verlo fue cómo si mi cuerpo volviera a la vida. Tirando con fuerza me libré de los brazos que Lion tenía en mí, acorralándome. Mi mente quedó completamente en blanco, sin saber cómo reaccionar. Mathew estaba parado frente a nosotros bastante enfadado, y sí, sé que está enfadado porque lo veo en sus ojos, hay rabia y celos en su estado más puro. Mi mente divagaba en posibles explicaciones para darle, pero me di cuenta que nada podrá excusar esto y mucho menos si lo vio con sus propios ojos. De hecho, no sé desde hace cuánto está parado en la entrada, pero sé que estuvo lo suficiente como para que Lion lo notara y continuara con su juego. No desaprovechó la oportunidad.
—Por lo visto señor While, ya aclaró la duda que tenía y bastante bien —su voz logró sacarme de mis pensamientos. Estaba muda y asustada. No sé qué pasará a partir de ahora, pero debo aclarar esto con Math. Él debe creerme, sé que lo hará. ¡Lo hará!
—Sí, no se preocupe por eso. Era una duda bastante... peculiar.
—Ya veo —hizo un asentimiento con la cabeza bastante ligero y enseguida dio la vuelta. Mi cuerpo reaccionó yendo tras él de forma inconsciente.
No presté atención a lo que me rodeaba. Mathew fue con paso apresurado hacia el ascensor sin hacer caso a mis gritos. A mis espaldas un confundido Andy nos miraba, y por si fuera poco, la risa de Lion se escuchó claramente justo cuando salí de mi oficina. Por más que haya corrido, no logré evitar que las puertas del ascensor se cerraran. Estaba tan nerviosa e impaciente que comencé a presionar el botón repetidas veces hasta que, gracias a Dios, se abrió.
Mientras el elevador llegaba nuevamente hasta mi piso, vi que había subido hasta el 45, es decir, el último donde se encuentra la gran sala de juntas. La subida de ascenso se me hizo eterna. Me sentía horrible, ¿qué palabras debo formular? No hay explicación clara, simplemente me dejé tocar por un hombre que segundos atrás me estaba amenazando. ¿Alguien creería eso? Obviamente no, y es justamente eso de lo que Lion hablaba, nadie va a creerme por más que diga la verdad una y otra vez.
Cuando las puertas del elevador se abrieron mis nervios se multiplicaron por dos. A pesar de todo caminé con paso decidido hacia esas grandes puertas abriéndolas de par en par. Ahí estaba él, de espaldas observando la vista que hay desde este lugar. Noto sus hombros tensos, lo conozco muy bien y sé que esta realmente enfadado. Si no tuviera un gran control sobre sí mismo posiblemente sea de esos hombres agresivos que rompen todo lo que encuentran a su paso. Increíbles problemas de ira.
En esos segundos que me tomé en adentrar la puerta y avanzar, comencé a analizar la situación. Entre Mathew y yo nunca hubo una relación, de hecho en ningún momento hablamos de eso. Somos realmente buenos amigos que se organizaron para crear una empresa, sólo nos hemos acostado algunas veces, pero no pasó nada más. Aunque tiene algún que otro derecho de quejarse.
—¿Piensas darme una explicación? No creo que encuentres justificación a lo que pasó —su voz me congeló por completo. Aún seguía de espaldas.
—Sé que no tengo justificación a lo que acabas de ver, pero a pesar de todo te pido que me dejes contarte lo que ocurrió. Necesito que me escuches, que me comprendas, te lo imploro.
—Chelsey, no quiero escuchar el hermoso relato de cómo ese idiota te puso las manos encima —ahora se había girado para verme directamente a los ojos, estaban fríos y letales.
—No quiero que me mires de esa forma, prometo explicarte todo. Juro que no es como piensas, él entró a mi oficina por la reunión y...
—Dije que no me interesa escucharlo, me estás dando la típica respuesta Chelsey. "¡No es como piensas!" ¿Sabes qué está haciendo que me controle? ¿Sabes por qué no le estoy partiendo la cara a While? Por el simple hecho de que no pusiste ningún tipo de resistencia a su tacto —su mandíbula estaba tensa y sus puños apretados, estaba haciendo mucho esfuerzo para no gritar.
—Mathew necesito que me escuches, es simplemente eso, no tienes ni idea por lo que estoy pasa... —él no pensaba dejarme hablar al respecto.
—¿Por lo qué estás pasando? A ver cuéntame, ¿qué te pasa Chelsey? ¿No sabes con cual de los dos quedarte? Debe ser horrible tener que elegir entre dos hombres, ¿no? ¡Ah! Simplemente debes acostarte con ambos para ver cuál es mejor en la cama y decidir. ¡¡Me importa poco por lo que estés pasando!! ¿Comprendes de qué hablo? ¡No te quiero ver con ningún hombre, maldita sea! —gritó fuera de sus cabales.
—Mathew, yo... —mi voz estaba cada vez más quebradiza y apagada. Hace mucho tiempo que no siento esas gotas llamadas lágrimas caer por mi rostro sin parar.
—Mathew nada —se sentó en una de las sillas llevando su cuerpo hacia delante para apoyar los codos en sus muslos y sujetarse con fuerza la cabeza, perdiéndose en sus pensamientos—. Vete a casa, no quiero verte ni hablar ahora, sólo... déjame.
No puedo protestar, todo esto es mi culpa, realmente me costó salir de esa sala sin querer lanzarme a sus brazos y rogarle que me perdone una y otra vez, pero sé que no puedo hacerlo. Está enfadado y confundido, pero creo que yo lo estoy más. Estoy enfadada conmigo misma, enfadada con Mathew por no querer escucharme y sobre todo enfadada con Lion, ese idiota... ¡Agh! Juro que deseo borrarlo de este mundo, no quiero verlo, no quiero escucharlo, ¡no quiero nada de él!
Intentando calmar mi respiración bajé a mi oficina para poder retirarme tal como había dicho Mathew. Me sorprendió el hecho de que Andy no estuviera sentado en su escritorio. Tenía todo guardado, su portátil no estaba y tampoco su abrigo; por lo viso se había ido. Las respuestas a mi confusión llegaron cuando al entrar observé que el señor Lion While aún no se había retirado. Me miraba fijamente con una sonrisa malvada en su rostro. Estaba sentado sobre mi escritorio jugando con un bolígrafo tranquilamente, pero sus ojos no paraban de aterrorizarme.
—¿Cómo estuvo esa charla? —el sonido burlón en su voz bastó para despertar otra vez mi furia.
—¡Eres un completo hijo de...! —no me dejó terminar de hablar, caminó hacia mí para taparme la boca suavemente.
—Shh cálmate, no me hagas enojar, debo confesar que tenía todo planeado desde un principio, pero las cosas cambiaron repentinamente. Justo cuando subía para aquí tu amigo Mathew me llamó diciendo que asistiría a la reunión pero llegaría unos minutos después. No tienes ni idea todo lo que pasó por mi mente, ideas y más ideas, tenía que aprovechar para comenzar a verte sufrir. Vas a extrañar las caricias de tu amorcito por bastante tiempo, no creo que te toque luego de esto.
—¿Vas a decirme de una vez por todas por qué has aparecido en mi vida de repente dispuesto a destruirla? —me liberó la boca luego de que acabó su charla.
—Ya te respondí eso antes, pronto lo sabrás, pero por ahora sólo te conviene obedecer. No me costará hacerte la vida imposible más de lo planeado, si llegas a traicionarme, es el fin.
—Sólo quiero que te alejes de mí, no quiero verte. No haré nada contra ti Lion pero no me arruines de tal forma, no te hice nada, nunca tuve intenciones de hacerte daño, ¡nunca!
—No quieres que me aleje de ti, no quieres eso por nada del mundo.
—¿De qué diablos hablas? —sentí sus manos en ambas mejillas atrayendo mi rostro al suyo.
—Pudiste haberte negado, pero aún así no lo hiciste, y eso explica que de alguna forma me deseas, o sólo crees que soy atractivo. Pero si tanto te aterro ni siquiera dejarías que en éste momento te toque —tenía razón, ese idiota tenía razón.
No hago nada para evitarlo, pero no es por lo que él piensa. Nunca me atraería un hombre así, mucho menos él, justamente es al que menos quiero en mi vida. Hay otro motivo por el cual sus caricias se me hacen tan... atrayentes. ¿Lo malo? Es que ese motivo ni siquiera sirve como excusa. Lion me recuerda a una persona que fue muy importante para mí. Si nos concentramos en la personalidad, son increíblemente opuestos, pero físicamente se parecen tanto... Daría lo que fuera por tenerlo nuevamente a mi lado, pero no tengo idea de dónde podría estar ahora. Lo extraño demasiado, y tener a Lion en frente sólo hace que me confunda. Me es imposible no compararlo con aquel hombre, pero deseo con todas mis fuerzas que se vaya, me molesta su presencia, me aterra como siempre lo hizo. Quizás eso explique el hecho de que me quedé completamente quieta cuando comenzó a tocarme. A pesar de que me cueste admitirlo, lo disfruté, pero sólo porque es malditamente idéntico a él.
Al estar perdida en mis pensamientos no noté su intensa mirada. Tiene unos ojos tan azules que puedes ver el mar y el cielo juntos, son preciosos. Por desgracia no encuentras ningún brillo en ellos; están opacos, reflejan oscuridad y vacío, no producen ninguna sensación porque simplemente no tienen expresión. Abrí los ojos de par en par cuando me di cuenta de algo bastante extraño. De forma inconsciente una de mis manos fue a su mejilla acariciándolo suavemente. No sé en qué momento se me ocurrió hacer eso, pero él no mostró disgusto ni sorpresa, tampoco confusión, simplemente seguía mirándome con esos ojos tan llamativos.
Nunca estuve tan confundida en mi vida. El hombre que tengo en frente de seguro y tenga planeado asesinarme. Me aterra, me intimida y hace poco me estaba amenazando. ¿Por qué diablos estoy haciendo esto? Muchas cosas han pasado desde que apareció nuevamente, reclamándome por su pasado y queriendo cobrar venganza por lo que esas personas le hicieron. Me es imposible creer que él es ese niño que tuve frente a mis ojos moribundo, repleto de heridas suplicando por ayuda y que alguien lo salvara. Cuando era niña sufrí mucho por verlo de esa forma, ellos... me encontraron, no debí haber presenciado nada, busqué los problemas yo sola y me arrepiento completamente.
Ahora lo tengo frente a mí otra vez. Comenzó a arruinar mi vida en sólo segundos, ¿y lo peor? No hice nada para evitarlo. Si tan solo él no fuera tan intimidante y tuviera ese maldito parecido creo que sería capaz de enfrentarlo como se debe. Sin duda voy a volverme loca.
—¿Acaso te quedaste muda? —su voz me hizo volver a la realidad. Mi mano no se apartaba de su mejilla y aún tenía esa mirada penetrante.
—Te pareces tanto que verte me lastima —susurré.
—¿A quién? —me miró curioso.
—A alguien que en su momento me hizo sentir feliz —por unos segundos me observó inexpresivo, buscando algo que no pude descifrar.
—¿Mi hermano? —al escuchar sus palabras me aparté empujándolo levemente.
—¿Tu hermano? ¿Qué cosas dices? —noté cómo mi respiración se agitaba.
—Jackson Hall, mi hermano. Tú y él fueron novios hace unos siete u ocho años.
—¿Cómo lo sabes? —empezó a acercarse hasta dejarme acorralada contra la pared, sin escapatoria.
—Me tomé el trabajo de averiguar tu vida por completo, lo sé todo querida Chelsey, completamente todo.
—Él no puede ser tu hermano, nada concuerda a pesar del parecido físico —era imposible, esto no puede ser verdad ni nada parecido.
—¿Por qué no concordaría? Somos mellizos. Cuando mi madre se separó de su segundo esposo él se fue junto a ese tipo, nunca regresó ni nos llamó. Un día mientras estaba trabajando en mi oficina se me ocurrió averiguar en donde se había metido. Descubrí cosas como que se había cambiado el apellido y que actualmente está estudiando en Francia. Déjame decirte que me sorprendió saber que tuviste algo con él.
—¿Cómo averiguaste mi vida?
—Tengo alguien que trabaja para mí, me consigue absolutamente todo. Por lo visto tu relación con mi hermanito no terminó bien, ¿me equivoco? Estuviste mucho tiempo con ayuda psicológica ya que tu mente no soportaba tantos problemas.
El maldito sabía todo sobre mí, me lo recitaba igual a un poema. Su rostro se acercaba más y más al mío poniéndome nerviosa. Ahora mismo puedo sentir su respiración sobre mis labios, no era capaz de mirarlo directo a los ojos. Sus brazos estaban acorralándome a cada lado de mi cuerpo, firmes y fuertes. Odio profundamente admitir esto, pero su cuerpo se ve tan bien trabajado que sólo deseo verlo sin ropa.
—No te interesa lo que hubo entre nosotros —traté de sonar lo más dura posible, sin éxito.
—Claro que no me interesa linda, aunque en realidad, me puso feliz enterarme de eso. ¿Sabes por qué?
—¿Por qué?
—Porque puedo manipularte al tener esa información. Pero cambiando de tema, preciosa, me estás tentando desde que entraste por esa puerta. Mierda, puede que desee acabarte, pero debo admitir que eres muy atractiva. Ahora comprendo al idiota de Mathew, ¿quién no querría acostarse contigo?
—Ni se te ocurra ponerme un dedo encima —gruñí.
—¿Quieres amenazarme? Mírate, tienes un cabello bastante largo, perfecto para tirar de él mientras sueltas gemidos repletos de placer...
—No... ¡Detente! —no tuve tiempo a reaccionar, Lion se había movido muy rápido y de repente, me encontraba tirada en el suelo con todo su cuerpo sobre mí.
—Vamos a pasarla muy bien esta tarde.
Mathew POV
No puedo estar así por ella, de verdad no puedo creer lo que causa en mí. Al entrar en ese lugar y verla con ese imbécil sentí que me hervía la sangre, los celos me consumían, mierda... ¡Quería partir la cara de ese idiota! Hacerlo pedazos y dejarle en claro que no se metiera con lo que me pertenece, pero me di cuenta de algo: no puso resistencia. Claramente escuché un gemido pequeño salir de su boca y eso bastó para que mi enojo aumentara. Ella no podía disfrutarlo, no podía.
Mi rabia ahora mismo está por las nubes. No sé qué diablos hacer, no quiero explicación por su parte, no me interesan. Necesito despejar mi mente, quizás descargarme en el gimnasio o salir a correr... Mierda, lo que sea con tal de no golpear lo primero que se me atraviese.
Lion While acaba de declararme la guerra y juro que el vencedor seré yo cueste lo que cueste. Pero le dejaré bien en claro que Chelsey, es mía.