Nathaniel, notó que Analía estaba bastante ausente y el problema no parecía ser su relación porque incluso se notaba desanimada en sus horas laborales. Tenía un viaje de seis días programado y realmente no deseaba dejarle en casa con aquel aspecto deprimido. —Ven conmigo. —Pidió y ella negó con la cabeza. —Ana, es importante para mí. —Sí y vas vestido como pordiosero. —Dijo y él se acostó a su lado, la acercó a su pecho y le dio un suave beso sobre los labios. —Me duele la cabeza y me siento enferma. —Me quedaré en casa, contigo. —Dijo y ella le rodeó con sus brazos. Analía no se sentía anímicamente estable, y realmente le gustaba tener a Nathaniel cerca; quería que él pronunciara aquellas palabras desde hace muchos días, >, se sentía sola, y sí estaba encubando el virus de la tr

