Nathaniel tuvo una extensa conversación con su padre el cual continuaba estando molesto con su hijo, los dos estaban sentados mirándose en silencio y preguntándose por los pensamientos del otro. Nathaniel decidió contarle lo que Teodora había hecho de principio a fin y lo último que había pedido a cambio de su silencio pero no de desaparecer de su vida, el hombre se mostró aún más preocupado y entristecido porque sabía que su hijo estaba más que enamorado de la esposa que cocinaba con su madre, Analía se veía como una buena mujer simplemente había llegado a la vida de su hijo en un incómodo momento, en el que había más que perder teniéndole a su lado. —Debes decírselo a tu novia. —Lo sé, yo… no quiero que se preocupe o se sienta responsable. —Nathaniel, no quieres que ella te deje.

