Analía recibió la llamada de su abuelo pidiéndole que fuera directo a casa, su ex esposo había intentado tomar a su hija de rehén. Nathaniel y Analía fueron en dirección a la casa de los Foster, el joven no haba conducido tan irresponsablemente desde su adolescencia, se había brincado todos los semáforos posibles y al llegar a casa de los Foster corrieron en busca de la pequeña. Analía fue directo a abrazar a la pequeña que yacía sobre la cama. —Nate—Dijo Isa para que se acercara a abrazarles . —Hola Isa—Dijo antes de besar la frente d ela pequeña y envolverles a ambas con sus brazo. —Mi amor, ¿estás bien? Yo … yo… —Analía escuchó a su hija sollozar y el alma se le rompió mientras le escuchaba decir: —Tuve mucho miedo —dijo antes de ponerse a llorar entre los brazos de su madre.

