Alay –Katerina ¿Qué rayos haces acá? –le preguntó aún sin creer que ella esté acá. –Tus padres me invitaron, además sabes que lo hicieron para que yo como amiga de la opinión de ese... jefecito tuyo con el cual “se están conociendo”, conociendo hasta el alma, eso sí– ambas reímos. La observo y ese vestido corto vino tinto con flores le queda hermoso, se adapta a su figura, la cual veo más formada. –Amiga estar totalmente ardiente– me muerdo los labios y luego ambas reímos juntas. –Gracias, nada que dos horas diarias en el gimnasio no hagan. –¿Dos horas? - ella asiente– mira como eres, antes cuando te decía que vayamos no me hacías caso– le doy una mirada reprobatoria. –Si gimnasio le llamabas a estar rodeada de un ring de boxeo y tus hermanos ejercitándose a puño limpio o levantand

