Una parte de mí desea que su lo mencionado cumpla, pero mi parte racional dice que no es o adecuado, ya que ella es mi empleada, es menor y tampoco quiero que ella se sienta usada. Decido desplazar esos pensamientos, vuelvo a trabajar en mi respiración, un método que me ayuda a relajarme dejando mi mente en blanco. Logro dejar mis pensamientos de lado, dándole descanso a mi mente, cierro los ojos y ya no sé nada más de mí... Me despierto con el movimiento de la cama, abro lentamente los ojos, encontrándome con una vista que... ¡Dios!, tiene todo el trasero descubierto. –Jefe, podría bajarme el vestido que tengo todo el culo al aire –ella nota que la estoy mirando y me pide semejante cosa. Mis ojos parecieran que se controlaran solos, porque recorren su cuerpo por completo, no sé si

