Su “está muy rico jefecito”, me hizo volar la mente, cualquiera lo tomaría como doble sentido, aunque ni siquiera sé si intención fue decirlo en un doble sentido, porque su mirada, la sonrisa que fijan sus labios, el cual da una leve mordida a su labio inferior, para luego pasar levemente su lengua por sobre donde se había mordido, me permiten pensar que, si me trato de dar un cumplido, cumplido que me la puso bastante dura. Escuchó una tos, de Ryan, provoca que el ruido opaque el silencio que se había provocado en nuestra mesa y que las miradas se disipen, las cuales estaban centradas en ella. Ella como si nada hubiera sucedido vuelve a tomar otro trozo y lo lleva a su boca, yo tratando de evitar comentarios, vuelvo a mi postre tratando de comerlo, tomo un gran trozo haciendo que salga

