— Te amo, Sierra.
No se lo que siento, tras oír aquellas palabras que cualquier chica quisiera oír, pero hay un problema y es que no soy como las demás.
Ni siquiera recuerdo a Colton.
Pero ahora todo tiene sentido.
Es por eso que siempre me sentía rara a su lado.
Estaba apunto de besarme cuando interrumpo el contacto que mis labios anhelaban tener.
— Lo lamento Colton pero no puedo estar con vos.
Me ordenaron matarlo y no voy a dejar que mis sentimientos por él hagan que eche a perder todo ese dinero.
Dinero que es para la operación.
Primero esta mi hijo.
Siempre va a estar primero mi hijo.
— ¿Por que no? —Demandó.
— Porque no te amo. —Mentí.
Porque muy al fondo de mi corazón siento que esas palabras son mentiras.
Siento que en fondo yo también lo amo.
No se porque y eso me esta volviendo loca.
Puedo percibir mis ojos aguarse como si estuviera por llorar.
Y no tengo idea del porque.
Luego de eso me fui dejándolos solos a ambos.
(...)
Estoy caminando bajo la lluvia, inmersa en mis pensamientos, tratando de aclarar mis sentimientos por Colton, cuando mi celular suena deteniendo mis pasos.
Veo el móvil.
La señora Martínez.
Atiendo.
_ ¿Hola? _Contesto Temblorosa por la llamada.
Espero no sea nada grave.
_ Señorita, tiene que venir al hospital su hijo quiere verla.
Ah solo era eso, gracias a dios.
_ Claro. Voy en camino.
Cuelgo.
Guardo el celular de vuelta en el bolsillo y retomo mi caminar.
Voy al hospital mientras sigo caminando bajo la lluvia.
(...)
— Hola hijo. —Formulo entrando a la habitación.
Como siempre lo encuentro acostado en su cama y mas pálido de lo normal.
Como odio verlo así.
— Hola Mami. —Murmuró.
— ¿Como estas hijo? —Pregunto acercándome a su cama.
— Bien Mami.
— ¿Me extrañabas que querías verme?
No se ríe ni nada, solo tiene el rostro serio.
— Quería hablar con vos de algo.
Para tener cinco años es muy inteligente.
Entiende muchas cosas que otros niños no.
— Claro cariño ¿De que querés hablar?
— Mami, no quiero que estés solas.
No estoy sola.
— No estoy sola cariño te tengo a vos.
— No quiero que cuando yo, ya no este, te quedes sola. —Ignora lo que dije y con sus pocas fuerzas responde.
Tose sin fuerzas.
Mis ojos pican.
— ¿De que hablas amor? Siempre vamos a estar juntos.
La primera lagrima cae.
Pero no mi llanto no se detiene en esa.
— No Mami, no me queda mucho tiempo, solo te pido que no dejes de amar por mi culpa. Te pido que consigas un novio, se que Papá te lastimo pero no dejes que eso te impida estar con alguien.
Vuelve a toser.
En este punto mis ojos diluvian.
— ¿Que decís? No te va a pasar nada, me oíste, nada.
Lo abrazo.
Si le pasa algo me muero.
— Uno sabe cuando llega su hora. —Balbuceo antes de dormirse.
¿Que quiso decir?
No voy a permitir que mi hijo muera.
Antes prefiero morirme yo.
No lo suelto, pero tampoco dejo de llorar.
Siempre que estoy con él no puedo no llorar.
Me quedo un rato ahí abrazándolo mientras las lagrimas no dejan de caer.
Si para hacerlo feliz tengo que volver a enamorarme lo voy a hacer.
Porque una Madre haría todo por un hijo.
Y yo haría todo por mi hijo.
Todo.