En menos de media hora llegamos al parque en coche. Cuando nos acercamos, me doy cuenta del parque al que estamos yendo y se me revuelven las tripas. Conozco este parque. Aquí es donde estaba paseando con Jake la noche en la que Julian me raptó. Los recuerdos son vívidos y nítidos. En un oscuro destello, revivo el terror al ver a Jake inconsciente en el suelo y el cruel pinchazo de una aguja en mi piel. —¿Te encuentras bien? —pregunta Julian, por lo que me doy cuenta de que debo haberme quedado pálida. Arquea ambas cejas—. ¿Nora? —Estoy bien. —Intento sonreír mientras el coche para al lado del bordillo—. No pasa nada. —No, sí pasa. —Entrecierra los ojos—. Si no te encuentras bien, volvemos a casa. —No. —Agarro la manilla de la puerta y tiro de ella frenéticamente. Noto cómo la atmos

