Mi grito resuena por la habitación mientras me tiro de la cama, temblando con escalofríos de terror. —¿Estás bien, nena? —Sus brazos fuertes me abrazan en la oscuridad, abrigándome en un firme abrazo cariñoso—. Shhh…—Julian me calma cuando empiezo a sollozar, agarrándolo con todas mis fuerzas—. ¿Has tenido otro sueño de esos? Me las arreglo para asentir ligeramente. —¿Qué tipo de sueño, mi gatita? —Sentándose en la cama, Julian me coloca en su regazo y acaricia mi pelo—. ¿El que tuviste sobre Beth y yo? Escondo mi cabeza contra su cuello. —Más o menos —susurro cuando por fin puedo hablar—, excepto que Majid me estaba amenazando a mí esta vez. —Trago la bilis que me sube por la garganta—. Amenazaba al bebé que llevo dentro. Siento cómo se tensan los músculos de Julian. —Está muerto,

