La mujer le da un beso suave en los labios antes de escuchar los golpes suaves en la puerta, eso le dice mucho y provoca que ella se levante para ver quién puede ser a esa hora de la noche. Se supone que ella está ahí para relajarse y no tener que ser molestada, pero al parecer eso no se va a poder. Abre la puerta topandose con un cabello rojo cenizo que ha visto antes en muchas ocasiones. —Hola, no esperaba verte—la mujer cubre su desnudez antes de meterse en la cabaña desgastada dónde su amante la espera paciente. —Dile a tu acompañante que se largué de aquí—la mujer le sonríe antes de quitarse la bata y mostrar la piel que estaba ocultando—. Ni loco. —Entonces deja que mi compañero inicie y termine lo que vino a buscar de mí—el hombre hace una mueca de desagrado antes de darse la vu

