Dos años después… Amaneth le da un beso a su pequeño nieto en su frente antes de sonreír y ver qué ya es un niño grande con el cabello rubio y los ojos grises, la mujer sonríe porque ese pequeño le recuerda a toda la vida que ella quería para sí y para sus hijas, pero nunca pudo darle a la que le quedó, y se arrepiente de ello. Baila a su nieto que ríe alegre de lo que su abuela hace. Cuándo termina de jugar le da un beso en la nariz que hace reír al pequeño, ese tiempo con él le ha dado de que pensar y de que arrepentirse, pero no ha dicho nada para su hija o esposo. —Mamá—lleva su cabeza a su hija que le regala una sonrisa cuando entra en la habitación de su hijo—. ¿Ya puedo bañarlo?—la mujer gira su vista al pequeño antes de asentirle y ponerse de pie. Ambas han hecho una especie de

