Sus dedos se deslizan tan delicioso que no dudo en dejarle saber que comienza a calentarme y a que mi placer se comience a elevar. Tomo sus hombros mientras tengo la boca abierta soltando sonidos de puro placer.
—Mete un dedo—jadeo contra su pecho.
Uno de sus dedos encuentra el camino hasta mi húmedo centro para comenzar a moverlo despacio dentro mi hendidura mojada y deseosa. Todo mi cuerpo siente cada uno de sus movimientos y más mojada no puedo estar.
—Estás a nada de llegar—su voz es otra. Un tono ronco que me hace temblar por los espasmos que voy recibiendo.
Me aferró a sus hombros cuando mi cadera inicia a seguir la dureza de su dedo, mete otro en mí haciendo que el gemido salga tan claro que me caliente las mejillas.
—Estás empapada—sisea con cada movimiento de sus dedos—. Me preguntó si te correrás más rápido si te lamo los senos.
—Hazlo.
Sonríe antes de retirar sus dedos de mi centro, sin que me importe me quejo por eso, me arroja a la cama antes de subirse sobre mí y romper la tela de mi vestido. Sus ojos arden al verme casi desnuda, no deja que yo lo desvista, se quita la camisa, y luego el pantalón. Por primera vez en la noche me siento intimidada porque no he visto a un hombre d*****o en mi vida y él… cuando se despoja de todas las prendas de su cuerpo me acaloro más.
Se sube sobre mí antes de besarme los labios, para luego romper mis calzones, doy un respingo por la brusquedad de ese gesto. Pero no me detengo mientras estamos besándonos cómo nunca antes. Su lengua entra en mi boca para llevar la mía a su la suya y chupar mi lengua con ganas mientras siento una humedad enorme entre las piernas.
—Alandher…
—Antes de meterme en ti, voy a probarte.
Se va haciendo para abajo con besos dejados sobre mi piel caliente que a este punto sólo se siente así, ardiendo como el infierno mientras me siento en las nubes, cuando su boca se cierra en torno a uno de mis pezones todo mi cuerpo entra en un estado de ebullición por lo caliente que me siento. Todo se reduce a su boca y manos.
Sus manos tienen sujeta mi cadera para que no la mueva en ningún momento y su boca devora mi anatomía con una pasión asfixiante que me parece deliciosa y tan relajante. Poco a poco va bajando hasta llegar mi entrepierna, me sonrojo antes de sentir sus labios devorar cada parte de mí con adoración y pasión.
Aprieto la tela debajo de mi cuerpo con cada lenguetazo o con cada sensación que me provoqué placer, mis gemidos ya no los retuve más y me permití gemir libre con mi pareja devorando cada parte de mi anatomía. Sus labios me hacen olvidar cualquier cosa que pueda recordar lo que sucedió hace unas horas o días en estos momentos, mi cuerpo siente una inmensidad tan grande de placer que no logró medir cuando mi cuerpo se sacude violentamente debido al orgasmo que mi esposo me sacó.
Alandher sigue entre mis piernas recogiendo mi orgasmo que me hizo llegar al punto de ya no querer levantarme del colchón. Sonríe antes de besar la cara interna de mis muslos y levantarse, comienza a dejar besos por mi piel que me hacen estremecer por lo rico de sus besos. Toma mi pezón entre los dientes provocando un gemido de mi parte.
—No sabes cuántas ganas tengo de meterme en ti—me muerdo los labios—. De verdad, hoy quiero tenerte para mí.
—¿Ya me vas a…?
—Te haré el amor, preciosa.
Suspiro antes de sentir sus labios en los míos, ese beso me promete tantas cosas que me da miedo, pero ignoró ese hecho porque mi corazón ya no es tan puro como antes. Romperme el corazón me vuelve mala, pero no me siento así a pesar de que quiero estarlo.
Con una de sus manos separa mis piernas como quiere y mi intimidad siente la dureza de la suya, tan dispuesta a romper mi barrera para después hacerlo tan placentero, sé que dolerá, sé que en lo más hondo de mí esto me va a doler como el infierno. Alandher juega con mi entrada antes de abrir mis pliegues con sus dedos y meter la punta de su m*****o.
Me roba un quejido lastimero que lo hace detenerse y retirar sus caderas.
—No quiero lastimarte—se escucha han ronco—. Pero tengo que entrar, Harp. Por eso quiero que aguantes. Sólo será un momento breve, te lo prometo—asiento como tonta antes de que se vuelva a acomodar.
Cierro los ojos por inercia y no me dice nada cuando vuelve a entrar en mí, ya no me quejó, sólo dejó que entre. Abro los ojos porque quiero ver sus gestos al estarme tomando, me encuentro con una admiración en esos orbes que me dejan claro que me quiere y que esto es un nuevo nivel.
—Puedes morderme o arañarme—no entiendo porque haría eso.
—Sí.
Asiente antes de retomar su intrusión que hasta ese momento no había notado que se había detenido. Lo siento ajustado y apretado, no siento placer, pero trata de que no me duela tanto y por lo que veo se contiene de no entrar como quisiera.
—Juro que cuando repitamos esto, te haré gritar por la forma en la que te voy a coger.
Me muerdo el labio inferior cuando siento como rompe esa delgada barrera que me privaba de ciertos placeres que él había dejado en mí por ser distante e idiota. Suspiro aguantando el dolor. Es un dolor punzante y soportable que se sitúa en mi interior.
—¿Qué sientes?—una lágrima baja por mi mejilla—. ¿Harper?
—Sólo dolor.
—Ya pasará—me besa los labios para distraerme.
Sus besos se vuelven apasionados y de alguna forma eso distrae mi mente del dolor entre mis piernas, su lengua entra en mi boca provocando un placer exorbitante, la sensación cambia en algún punto y por ello no evito el comenzar a dar ligeros suspiros. Una de sus manos encuentra el camino a mis senos y se dedica a darle atención a mis pezones, uno a uno. Eso ayuda más.
Así que con sus besos y la atención a mis senos, mas el abandono de sus labios sobre los míos y la exploración a mi cuello aumentan mi placer y hacen que la excitación regrese a tomar el volante de mi cuerpo, por lo que no evito sentir necesidad de que se mueva.
—Alandher.
Parece que quitó una correa porque sus caderas se retiran para volver a meterse en mi cuerpo, está vez duele menos, si es algo molesto, pero como estoy excitada de nuevo no me sabe igual.
Sus penetraciones son lentas para que poco a poco vaya pidiendo que aceleré el ritmo, y en eso me complace. Sus labios se aferran a mis pezones mientras mi boca está abierta soltando gemidos que deben escucharse afuera de la habitación, o al menos eso pienso por lo alto que resuenan en mis oídos.
Dios.
Se siente tan rico.
Alandher de verdad sabe lo que hace para que esté gimiendo como una cualquiera y pidiendo más a gritos. No hace más que sólo meterse y salir, se las arregla para que pueda sentir más pleno el movimiento y el hundimiento de su pene en mí. Todo se intensifica cuando pone sus manos a los lados de mi cabeza para tomar un poco más de impulso.
Entiendo cuando me dijo que podía aruñar o morder, siento mil cosas con él entrando y aduéñandose de mi anatomía que está caliente y sudada, todo mi ser está preparándose para lo que supongo es el éxtasis que se alcanza al tener sexo.
Mi cuerpo aprieta el pene de Alandher para que mi esposo sienta que ya estoy a nada de alcanzar mi segundo orgasmo. Aprieto su cabello cuando muerde uno de mis pezones.
—Aprietas tan rico—jadeo cuando entra rudo—. j***r. Tu orgasmo lo siento llegar.
No sé cómo demonios maniobra para que grite su nombre con todo el cuerpo volviéndose gelatina y con él penetrando unas cuantas veces más antes de gruñir mi nombre y dejarse caer con una sonrisa en sus labios. Ambos estamos sudados y cansados debido a la acción del día. Me incorporo para besarle los labios y darle gracias por esto.
Con magia limpia el colchón llevándose la sangre que salió de mi cuerpo, y cualquier otro fluido corporal que hayamos soltado. Me carga después de unos cuantos minutos y me lleva al baño para ser cariñoso y bañar mi cuerpo, me consiente en el interior y no no puedo ser menos tonta que aceptar esas caricias dulces llenas de promesas que no debería creer.
//
Me tomé la libertad de iniciar a crear nuevos hogares para las personas que quieren empezar en un lugar nuevo, ya se ve más poblada nuestra pequeña ciudad, hay de todo. Ninfas, duendes, humanos, cazadores que se encargan de la seguridad como si ellos fueran la policía y eso está bien, hay faunos y minotauros, todos bajo mi protección y el de Alandher.
Gracias a los dioses no tenemos noticias de Rhaysan o de cualquier persona que pueda amenazar nuestro pequeño pueblo que va iniciando. Tengo un par de aliados que pueden servir en un futuro, pero primero necesitamos saber que es lo grande del territorio que tenemos a disposición, el bosque de los acres es uno, pero nos faltan otras cositas por ver.
—¿Entonces te quitarás el efecto del tónico?—miro a Jack que sólo ve el cielo azul.
—No quiero un bebé tan pronto, pero sería lindo tenerlo—caminamos por las calles solitarias que acabo de construir—. Me gustaría que fueras su niñera.
Se ríe antes de negar.
Han pasado dos semanas desde que Cassian y los otros se fueron y desde que Alandher y yo tuvimos sexo por primera vez, me toma de vez en cuando, y en esas me hace llegar al orgasmo, no lo culpo. Se sienten muy ricos.
—¿Tus padres se mudarán?
—Eso habían dicho?—muevo los dedos para crear más casas cuando llegamos al final de una calle.
Miro a Jack que suspira viendo la cantidad de poder que tengo cuando siempre me ha dicho que debería investigar que tipo de bruja soy y creo que tiene razón.