Alandher traga despacio antes de girar su cabeza a mí que arqueo una ceja cuando suspira. Isabella supo dónde golpear con palabras para hacerlo dudar de sí mismo, se acerca a mí antes de pedirle a todo el mundo que salga de la habitación, a todo en general.
Mi hermana me dice que le haga el favor de matarlo rápido si esos son mis planes, pero no creo que pueda hacerlo, o no estoy muy segura. Acerys es el último en salir porque se asegura de que nada malo me suceda. Cuando menos lo pienso Alandher me empuja contra la mesa para subirme a ella y posicionarse entre mis piernas. Cuando sonríe abro los ojos porque es la misma sonrisa que…
—¿De verdad pensaste que renuncié a mis poderes?—abro la boca cuando una bola de magia se crea en su mano—. Eres muy ingenua, amor mío.
—¿La magia oscura…?—se encoje de hombros restándole importancia a lo que hice para regresarlo—. Lo que vi… ¿Era mentira?
—Sólo una ilusión y no todo—trago despacio.
Mi corazón está roto de eso no hay duda, pero lo hizo con un propósito, el hijo de p***a sabía que al hacerme ese encantamiento mi poder se volvería oscuro porque soy una bruja blanca, soy una bruja que le rompieron el corazón y…
Soy una idiota.
¿Cómo no vi qué jugaba conmigo?
Soy una idiota.
—Sí desapareciste la parte mala que me dio tu poder—abro la boca despacio—. Pero me quedé con una parte, y la otra te la mandé a ti, y combinada con la parte rota del corazón que me pertenece… fue cosa sencilla.
—¿Lo planeaste desde el comienzo?—asiente antes de robarme un beso suave—. Eres un…
—Soy brillante, mi amor—en parte.
Me besa despacio antes de tomar mi nuca para no permitir que me aleje de él mientras compartimos el beso que me da para que no me alejé de él, este m*****o bastardo jugó muy bien conmigo y yo como una estúpida le contesto el beso.
Subo mis manos a su cuello para atraerlo a mí y que no me suelte mientras el sabor de su saliva se mezcla con el mío, no evito jadear al santito el bulto entre mis piernas. Sonríe contra mis labios cuando mi garganta emite ese sonido que poco a poco va cambiando porque necesito más. Quiero más.
—Alandher…
—Aquí no, bonita—se separa de mis labios para darme un beso suave—. Prometo hacerte el amor hoy, pero aquí no.
Se separa de mí con facilidad porque mi objeción se pierde en mi garganta, poco a poco recupero la estabilidad mientras lo escucho con atención sobre lo que quería con mi cambio y mi cerebro. Un chip nuevo. Así es como le apoda al corazón roto y a la oscuridad que el idiota me dio.
Acomoda la mesa para todos los cazadores y me mira antes de guiñarme un ojo y alejarse para hacer el encantamiento y dejar que toda la mesa quede completamente llena de comida y de cubiertos con sus respectivos platos. Se sienta en la silla principal del comedor y me hace el gesto para que me siente a su lado del lado derecho, cómo debe hacerse hasta que el rey y la reina tengan un heredero.
Abre las puertas del comedor para que entren nuestros invitados del día, todos nos miran con confusión porque hace un minuto quería mandarlo a la m****a y ahora estamos lado a lado sentados en un cometo disfrutando de una cena familiar.
—Adelante. Tomen asiento.
Mi hermana lo mira con desconfianza, pero Alandher detecta ese sentimiento de confusión en todos y hace magia que se destruye por todos lados para dejar claro que todavía tiene el poder que le di, pero no entiendo porque sentí que me lo regresaba, a menos que sea esa parte de maldad de la que comentó.
No dice nada antes de ponerse a comer sin esperar nada de mí, o de nadie. Toma mi mano antes de apretarla despacio para que mi vista vaya a él.
—Me habías comentado que tomabas tónico anticonceptivo—asiento despacio a eso—. Bien, quiero que te revisen para ver si esa cosa ya se fue de tu sistema.
—¿Para qué quieres esa información?—sonríe con burla antes de negar y besar el dorso de mi mano.
—Me gustaría un hijo nuestro corriendo por el palacio en un par de años.
Trago despacio.
Me encojo de hombros mientras sigo comiendo, no sé para que quiere un hijo tan pronto y además todavía no lo he perdonado por su plan estúpido de hacer que mi alma y pureza se rompieran.
A pesar de que hace unos minutos estaba dispuesta a abrirle las piernas, sagrados Dioses, ¿por qué soy así?
Me pongo de pie antes de mover los dedos y hacer que mi cuerpo recienta el poder que Alandher volvió a manifestar. No entiendo. No me cabe en la cabeza como es que eso es posible, Dioses.
—Alandher—escucho el sonido de ese hombre que sólo me confunde y no se decide en nada—. Queremos la verdad.
Sirvo un poco de vino tinto en mi copa, antes de girar mi cuerpo a ellos para encontrarme con la sonrisa cínica de Alandher y el gesto seco de todos los presentes. Ya sabía que algo así pasaría así que con cansancio me dirijo a ellos para escuchar lo que Alandher planea hacer con todo lo que lo rodea y eso incluye a Rhaysan. Un nuevo reino que sirva para que todos sean un mismo pueblo y haya diversidad, eso es lo que quiere, pero estar en el poder, la magia da ese poder, no el dinero que puede que se generé en estos años de reinado a su nombre.
Los cazadores escuchan con atención cada cosa que les dice y por ende entienden que Alandher ya no es el mismo y que nunca cambió, también les explica el cambio que tuvo, y que tuvo que fingir para que mi poder y lado malo surgiera desde lo más profundo de mi ser.
La menos contenta por esa información es mi hermana y la entiendo, Isabella sabe perfectamente que romperme ya no me traerá de vuelta, al menos con ella si funcionará el dulce amor que le tengo, a ella y a la bebé que tanto muero por conocer y que llegue a sus brazos.
—Poco a poco, señores—Alandher parece confiado de que llegará a la neta de lo que se propone—. Harper ya consiguió los contactos que necesitamos, lo único que nos falta es algo de espacio para dar la bienvenida a nuestro pueblo.
—Digamos que te ayudamos—comenta Alaya de manera despreocupada, pero sin quitar sus ojos de Alandher—, qué llegas a ser el rey de la montaña, ¿Qué pasará con los clanes de cazadores?
—Serán aldeas o sectores—responde tranquilo. Se levanta de la mesa del comedor para aparecer un mapa de manera vertical para que todos puedan ver sus planes—. Quiero que seamos un reino más fuerte que el de las brujas—toma tinta de un recipiente y dibuja todo lo que quiere que sea de nuestro poder—. Pelsivan. El reino nacido de la magia y d***o.
Escuchamos ligeros suspiros.
—Será algo arriesgado—Gregory se había mantenido en silencio hasta el momento —, pero lo haremos, vale la pena el buscar algo.
—Esto es llevarnos a una guerra—sisea Cassian para todo el mundo—. No voy a arriesgar a mi familia por algo que no tiene sentido.
—Cass.
—No, Bella, nuestra hija…
—Nacerá en Pelsivan, el nuevo reino—para mi sorpresa mira a Alandher—. Promete que cuidarás a mi hermana o de verdad te voy a castrar y terminar con esto antes de que continúe.
—No más jugarretas ni trucos—mi hermana asiente antes de mirar el mapa—. Deberían empezar con los salvajes. Una alianza con ellos ayudaría mucho.
Sonrió antes de mirar a Acarys que me regresa la mirada, sabemos que lo primero en mi lista es eclosionar huevos de dragón para que escojan un jinete de entre los cazadores. Le asiento y es cuando abro la boca contando a dónde quiero que vayan y que es lo que transportarán, también les doy los riesgos con los posibles monjes que cuiden la entrada o lo que sea que lo cuide actualmente.
Para esa misión Cassian es el primero en apuntarse al igual que Gregory, dicen que tiene el grupo de cazadores indicados para ello y con esa frase deciden ir a buscar esos huevos.
Miro de nuevo el mapa de Alandher convencida de que esto, tal vez se nos salga de las manos.
///
Miro por la ventana consciente de que Alandher está a nada de salir del baño y hoy es la noche en la que quiero sentirlo piel con piel, sigo molesta por lo que hizo conmigo, pero de nada sirve cuando quiero su cuerpo tocando el mío mientras se mete como guste en mí, y por ello, tengo un vestido transparente de seda en partes adecuadas y una bata tapando mi cuerpo y ese vestido rojizo.
Escucho la puerta del baño abrirse y es cuando me doy la vuelta cerrando la cortina con magia y poniendo las velas a media luz.
—¿Harper?—desato la bata para que vea mi cuerpo.
Sus ojos arden con d***o cuando compre de que es lo que quiero esta noche, o por lo menos quiero que se haga una idea.
Me acerco despacio a él dejando caer la bata por mis hombros y resbalar por mi cuerpo hasta que se cae totalmente quedando a mitad del camino. Cuando llegó a él está quieto sin mover un músculo, pero notó y siento su d***o por tomarme y estrellarme contra la cama para cogerme como quiere.
—Puedes tomarme—sus ojos buscan los míos y sólo hay excitación en ellos—. Soy tu esposa.
—¿Qué quieres que haga?—creo que no entiendo a qué se refiere y por eso sonríe antes de cortar la distancia entre nosotros—. ¿Cuáles son los puntos que usas para masturbarte, Preciosa?—ahora soy yo la que se pone rigida—. Dime dónde debo tocar para que me quieras entre las piernas—trago despacio cuando se arrodilla frente a mí.
—Yo…
—Mi hermosa bruja virgen—sus dedos acarician mis muslos provocando escalofríos en mi ser—. Te escuchaba gemir tan rico en casa mientras estaba en el baño—me muerdo el labio inferior cuando uno de sus dedos roza mi entrada.
Se pone de pie y lleva sus labios a mi oído para deslizarlos suavemente por mi piel estremeciendo mi cuerpo.
—¿Dónde quieres que toque?
—Mi entrada—sonríe contra mi piel.
Y eso hace.