—¡Lárgate de mi propiedad!—le grita Sagar con molestia para que se vaya y nos deje en paz. La ángel se incorpora riéndose de nosotros porque sabe que está haciendo las cosas mal al venir aquí conmigo, Sagar enciende sus manos con una especie de magia negra que nunca antes le había visto a un arcángel ni aunque sea mestizo, Sagar se le queda viendo mientras la ángel se burla y le levanta las cejas sabiendo algo que yo ignoro. —¿Ya le dijiste que eras mi prometido? —Esto no te lo paso, Itania—no miro la velocidad con la que Sagar se lanza sobre ella llevándola contra el tronco y provocando un ruido espantoso. Algunos ángeles se ponen entre ellos para evitar una pelea y entre ellos un ángel con alas un poco más grandes que las demás que demuestra ser un querubín. Hay quién dice que son ni

