La señora Cadi se acomodó en el viejo sillón del castillo del desierto y esperó hasta que Shakti se acomodara frente a ella. —¿Cuál es tu plan? —El rey no se podrá resistir a la belleza extranjera —sonrió Cadi afiló sus sentidos tratando de entender las palabras de la princesa, y cuando lo hizo, sonrió de vuelta. Asma Cadi se sorprendía enormemente con los pensamientos y planes de la princesa rajput, pues aunque a veces eran poco humanos, otras veces eran ingeniosos y efectivos. —Envíe a mi doncella Rani hacía la tierra rajput. Ya ella sabe lo que tiene que hacer. —Está bien, sacaré a tu doncella, pero debes asegurarme que este plan será definitivo… —Lo es —aseguró Shakti tenía un plan, y la señora Cadi la ayudaría a realizarlo. Cuando se hizo de noche, un carruaje esperaba en la

