La emperatriz Khatri hacía una audiencia aquel día, se trataba del grupo de detectives que el rey había permitido entrar para la investigación de la muerte del secretario del primer ministro. Con unas pocas palabras, Khatri les había dado su consentimiento para investigar tanto como quisieran. Sin embargo, algo en sus palabras llamó la atención de la reina. Y supo que eso lo podía utilizar a su favor. —Su majestad, la investigación la está llevando a cabo la esposa del secretario. Hemos encontrado una pista que nos puede llevar al escondite del asesino —dijo el detective privado. —Sigue, te escucharé. —Majestad, encontramos que el asesino es una mujer. Esta ingresó al palacio para evadir la responsabilidad. —¿El asesino es una doncella? —Esa es nuestra teoría. También, queremos t

