Tratando de contener la ira, Shakti saludó al rey con cortesía. Corrió tras del biombo separador y se puso el batín. Cuando regresó, el rey ya se encontraba sentado sobre uno de los sillones de la habitación. —Majestad, pensé que estaba con la Concubina imperial Azzar. —Ella ya dio a luz, es una linda niña. Shakti vio la oportunidad perfecta para molestar al rey y hacerlo salir volando de su palacio. —La concubina Azzar es muy desgraciada. Al final esos nueve meses se perdieron… no pudo darle un varón. —¿Cómo te atreves a hablar así de Azzar y la princesa? —Estoy en lo correcto. Una concubina debe darle hijos al rey, es una fortuna si da un varón, sin embargo, una desgracia si es niña. Me pregunto cómo se sentirá ella… me imagino que muy decep… —¡Cállate! —demandó con un grito. L

