Ezra no tardó en comunicar los nuevos hallazgos a Badar. Esta quedó sorprendida por la astucia que había demostrado la reina al agregar medicina anticonceptiva y abortiva en los regalos. Todas las concubinas del harén tenían un anillo como ese dado por la propia emperatriz, por lo tanto, todas consumían sin darse cuenta de dicha medicina. De hecho, ninguna belleza había quedado embarazada durante aquellos meses. —Así que la reina no es de fiar —acertó Badar. —Al parecer no lo es —Pero, algo no cuadra. ¿Sí ella quería hacerte abortar por qué escogería su propio palacio? Estoy segura que aquel ataque no fue de parte de ella, no sería ilógico hacer eso cuando ya ella tenía la seguridad de la medicina en los regalos, ¿por qué se expondría? —Es verdad, estoy por creer que ella no fue, pero

