(Vicente) Mis puntitos nos despertaron a las dos de la mañana. Llamé al obstetra y nos fuimos a la clínica. Las contracciones de mi mujer, en principio cortas y aisladas, se convirtieron en largas y seguidas cerca de las cuatro de la mañana. Le pusieron una epidural luego de controlar que podían nacer por parto normal. A cada contracción, apretaba mi mano; no gritó ni hizo "alharaquez", como decía ella, al contrario, estaba siendo muy valiente, a pesar de que me daba cuenta que estaba asustada. A mí me llevaron a una sala para colocarme un traje para entrar a pabellón, mientras a ella la preparaban para tener a nuestros bebés. Llegué a su lado y tomé su mano de nuevo, besé su frente. Ella obedeció todas las órdenes y, aunque le habían explicado antes cómo sería el momento del parto, vol

