Álvaro Quinteros se alegró al saber que Estrella había acompañado a su madre aquella mañana al matinal. Presto, se dirigió al set y la observó largo rato antes de acercarse a ella por detrás. ―Buenos días ―saludó, sobresaltándola―, ¿otra vez por acá? ―Sí, ¿te molesta? ―Al contrario, pensé que no te volvería a ver en mucho tiempo. ―Acompañé a mi mamá, no se sentía muy bien esta mañana. ―¿Está enferma? ―Algo así. ―¿Necesitan algo? ―No te preocupes, si es necesario, yo me hago cargo. Estrella caminó un par de pasos alejándose de él. ―¿Quieres ir a tomar un café conmigo? ―ofreció―, a tu madre le falta mucho para terminar con su intervención. ―No. ―Estrella, ¿por qué eres así? ―Mejor dicho ―replicó ella―, ¿por qué tú eres así? Me sigues, me acosas... ―Me gustas ―afirmó él. ―Tú no

