Un viaje incomodo

2191 Palabras
Una semana era lo que Alejandro necesitaba para confesarle quién era en realidad, estaba seguro que cuando lo hiciera, iba volver a enamorarse de él. La había enamorado una vez y estaba seguro que lo podía volver a hacer. El primer día la notó muy nerviosa, pero estaba seguro que poco a poco cambiaría su actitud hacia él. Quiso que cenarán juntos pero ella se negó y tuvo que comer solo. Había preparado una cena especial para ella y le molesto tanto que se haya tenido que arruinar. Se sentó en la mesa que había reservado para ambos y le pidió al mesero que quitara las velas. La comida era deliciosa pero deseaba con ansias que ella estuviera con él. Regreso a la habitación y la vio durmiendo como un ángel, se veía tan inocente y una excitación invadió su cuerpo, levanto la sabana y se la imagino con el uniforme de escuela puesto, esa imagen se le hizo agua a la boca y no sabía cuánto más podría contener su emoción. Se metió bajo las sábanas colocándome a su lado, se acercó un poco para no molestarla y se quedó observándola. Tenía un rostro angelical y su piel era suave como la de un bebe. Acaricio su rostro y beso sus labios, se acosté dándole la espalda y trato de borrar cualquier pensamiento lujurioso de su mente. Estaba seguro que ella era igual de pervertida que él, solo que no lo sabía aún. Al día siguiente, Anubis despertó viendo a Alejandro acostado a su lado y quiso gritar pero se controló. Se levantó de la cama y revisó cada rincón de su cuerpo para asegurarse que él no se haya aprovechado de ella. Alejandro despertó y sonrió al verla. -Buenos días, ¿cómo dormiste? -Tú, ¿dormiste junto a mí toda la noche? -No te hice nada si es lo que estás pensando. -No pensé nada. -Te ves linda sonrojada. -Cállate. Tenían que prepararse para la conferencia y entre Anubis entro al baño a cambiarme mientras que Alejandro se cambiaba en el cuarto. Fueron a desayunar y luego se dirigieron al lugar donde se llevarían a cabo las charlas. Él estaba detrás del escenario mientras que ella se sentaba con el público. Todos hablaban de los ramos de cada empresa y Alejandro se lució más que todos, hablaba con la naturalidad y confianza que lo caracterizaba, era imposible no quedarse embobado cuando hablaba, era una persona con amplios conocimientos que respondía a cualquier cosa que le preguntaras. Terminó su discurso y todos en la sala lo aplaudieron, le dieron una medalla de participantes y luego se sentó a lado de Anubis para escuchar a los otros participantes. -¿Cuánto tiempo dura esto? -Dos horas. -¿Dos horas cada semana? -Sí. -Que molesto. -¿Preferirías estar trabajando? -Viéndolo así, creo que prefiero estar aquí. -¿Te arrepientes de haber venido? -No… -Me alegra oírlo. Era mucho más agradable de lo que pensaba, cada día pudo conocerlo un poco mejor y se dio cuenta que tenían muchas cosas en común. El último día no tuvieron conferencia, y solo se pasaron recorriendo la ciudad, la llevó a los centros comerciales y aprovecho para comprar algunos regalos para sus padres, Magali y Daniel, aunque no estaba segura que su su novio se lo mereciera. -¿Eso es para Daniel?-preguntó Alejandro viendo la remera que había comprado. -¿Cómo sabes de Daniel?, nunca te he hablado de él. -Todos en la empresa saben de tu relación con él, buen actor, trabaje con él un tiempo. -¿Enserio?, ¿tú eras actor? -Sí, hace tiempo. -Y, ¿Por qué lo dejaste? -Digamos que resultó ser solo un pasatiempo. -Lastima, el teatro es algo hermoso. -Si lo es. Una de las cosas que me gusta, es conocer a toda clase de personas. Conozco a Daniel lo suficiente como para decirte que tengas los ojos abiertos. -¿Por qué lo dices? -No quiero que pienses que soy chismoso, pero escuche por ahí que no te da el lugar que mereces. -Eso no es cierto, él me ama, solo es alguien ocupado. -Ni por mas ocupado que este, debe descuidarte, ¿al menos te escribe al despertar o antes de dormir? -No. -¿Te escribió algún día que estuviste aquí? -No, ninguno. -Te lo digo por experiencia, él no te quiere, porque si lo hiciera, no te descuides tanto. -Con todo respeto señor, a usted no le importa. -Te equivocas, me importa todo lo que tenga que ver contigo porque yo soy…-la tomó de la cintura y la beso. Iba a separarlo pero algo en ese beso le resultaba familiar, espero que separara sus labios y lo miro a los ojos fijamente. -Después de tanto tiempo, sigues siendo la misma. Se quedó callada intentando entender lo que intentaba decirle. El recito el diálogo de una obra que habían ensayado con su profesor de la escuela y temerosa dijo la siguiente línea. -Aun recuerdas el texto. -El maestro de artes, ¿eras tú? -Ya no aguantaba las ganas de decírtelo. Quiso besarla de nuevo pero lo aparto. -Espera, ¿Qué haces? -¿Por qué no estás feliz?, ¿no te emociona que nos hayamos encontrado? -No es que no me agrade pero… -Luego de que tus padres nos separaran, esperé ansioso el momento que nos viéramos de nuevo y finalmente ocurrió y podremos volver a estar juntos. -¿Cómo que juntos? -Pues sí mi amor, ¿olvidaste los momentos que hemos pasado? -No, fueron muy lindos y los guardo con cariño en mi corazón pero Alejandro, eso fue hace mucho y yo he cambiado, ya no soy la niña que todos pisoteaban, tú has cambiado y ya tengo novio. -Un novio que siempre te deja plantado. -No sé qué es lo que sepas, sé que él no es perfecto pero es bueno y me trata bien. -Anubis, quisiera que pudiéramos retomar lo nuestro. -Eso es imposible. -¿Ya no te gusto? -Eres muy lindo, pero me quedo con Daniel. -Solo espero que no te termine defraudando. -No pasará. -Si algo pasa, quiero que sepas que estoy para ti. -Gracias por tu preocupación pero todo está bien, estoy feliz con él y con mi vida actual. -Comprendo tu decisión, pero al menos me gustaría que me consideraras un amigo. -Jamás podría verte como amigo, no acostumbro a mantener contacto con mis ex parejas. Lo siento. -¿Me estás rechazando? -Espero que esto no afecte nuestra relación laboral. -Para nada, tú sabes lo profesional que soy en ese aspecto. -Bien. Regresaron al hotel y fue el momento más incómodo de la semana. Ella se mantuvo en completó silencio con los audífonos puestos mientras que él se quedaba leyendo. Ninguno se dirigió la palabra hasta que volvieron al avión. -Sé que no quieres saber nada, pero no quisiera darme por vencido y quiero que nos demos otra oportunidad. -No podría aceptarlo. -Y ¿en caso de que Daniel te traicionara? -No hables mal de él. -No estoy diciendo que lo haga, pero, si lo hiciera, ¿tendría alguna oportunidad? -Creo que cualquiera tendría oportunidad si eso llegara a ocurrir. -Eso me da esperanza, seguiré intentando que te enamores de mí. -Perderás tu tiempo, ya no soy la enamoradiza de antes. -Nunca se sabe lo que puede pasar. Volvieron a su país y bajaron del avión, se separó de él y aceleró hasta la salida, pero antes de que llegara, él apareció en la entrada como si se hubiera teletransportado. -¿Cómo llegaste aquí tan rápido? -Tenía que decirte otra cosa antes de que te fueras. -¿Qué es? -Mi intención no es presionarte pero quiero que seas consciente de mis sentimientos hacia ti. He esperado volver a verte y me es difícil no abrazarte. -No lo hagas. -No me perdonare si no lo intento. -Haz lo que quieras. Se despidió de él y fue en su auto, se dirigió al departamento esperando que Daniel estuviera allí para recibirla, pero ni siquiera se encontraba Magali. Miro el reloj de la pared y me di cuenta que era hora de su programa. Dejó sus maletas en mitad del pasillo y se apresuró a encender el televisor. Se quedó viendo su programa y se sintió orgullosa de su amiga. La temática era entretenida y se notaba su entusiasmo. Ella y Daniel hacían tan buen equipo que me dieron celos. En algunos momentos, se tocaban y no pudo evitar pensar mal. Quito esas ideas de su mente, ella había sido su mejor amiga desde la escuela y la conocía muy bien, estaba segura que sería incapaz de traicionarla. Recordó que antes le gustaba y aquello le hacía dudar, su amiga le había dicho que lo había superado, así que, no le dio más importancia y siguió viendo el programa. Era muy entretenido y estaba segura que no tardaría en tener éxito, especialmente porque Daniel lo conducía y él era muy cotizado por la audiencia. Después de recibirse de arte dramático, consiguió trabajo en un elenco de teatro y el director le consiguió lugar en los medios. Era una pena, pero para entrar en los medios en su país, tenías que tener contactos o ser hijo de artistas famosos, si no, era muy difícil que te contrataran. Daniel contaba con carisma y también era atractivo para las mujeres y algunos hombres, tenía todas las cualidades y por esa razón, no tardó en conseguir el cariño del público. Comenzaron a contratarlo seguido y poco a poco dejó de tener tiempo para ella. Realmente lo amaba y estaba feliz por él pero lo extrañaba y odiaba que la dejara plantada. Se sentía mal pero no se lo podía decir porque no quería sonar egoísta. Las horas pasaban y Magali no llegaba, Anubis comenzó a preocuparse y la llamó para saber si se encontraba bien. Su amiga no respondió y solo se quedó esperándola. Le guardó comida en el microondas y se encerró en su habitación hasta que escuchó la puerta de la entrada abriéndose. Salió del cuarto y la vio llegando en el auto de Daniel. Pensó que bajaría para saludarla, pero solo la dejó a su amiga enfrente del edificio y siguió su camino. -Hola-dijo dándole la bienvenida. -Hola, ¿cómo estuvo el viaje? -Bien, fue muy entretenido. -Me alegra. -Vi que Daniel te trajo. -Sí, fue muy amable de su parte. -Pudiste haber venido sola. -Si, pero estaba oscureciendo y ofreció traerme. -Es muy considerado contigo. -¿Qué estás insinuando? -Nada. -Solo me trajo, no pasó nada más. -¿Me lo juras? -Claro que sí. -Y, ¿por qué tardaban tanto?, ¿fueron a otro lugar? -Fuimos a comer con todo el equipo, pero eso fue todo. -Disculpa, es que la actitud de Daniel, me hace desconfiar tanto. -No te imagines cosas que no son. -Sí, disculpa, ¿cómo te fue en el canal? -Genial, me siento realizada, es mucho mejor que mi anterior trabajo. -Me alegra oírlo, ¿Daniel no te dijo nada de mí? -Sí, te manda muchos saludos. -¿Acaso no piensa llamarme?, en toda la semana no recibí ni un solo mensaje de él. -Seguro que lo hará pronto. -Si no lo hace, no seré yo quien lo busque. Esperó toda la noche y en ningún momento le mando mensaje, ni siquiera la llamó para preguntarle si había llegado bien. Revisó el Chad de sus r************* y le aparecía que estaba en línea. Le mando un mensaje avisando que había llegado y él respondió a los pocos segundos. Estaba harta de ser la que siempre iniciaba las conversaciones, siempre que quería algo tenía que buscarlo porque nunca le nacía el impulso de querer verla. Le dolía aceptar que Alejandro podía tener razón y en el fondo sabía que era verdad, pero una parte de ella quería seguir teniendo esperanza en su relación, quería seguir intentando. En el trabajo estaba asustada, no podía dejar de pensar en lo incómodo que le resultaría ver a su jefe luego de la declaración, afortunadamente no mencionó nada del tema. Se comportó como un jefe normal y en ningún momento le insinuó algo. En la hora del almuerzo, quiso invitarla a comer pero ella lo rechazó y se fue a comer sin ella. Se quedó pensando en todo lo que le había dicho sobre Daniel y se dio cuenta que todo era cierto. Salió de la empresa y se dirigió al canal de Daniel para ver si podrían comer juntos. Él estaba en mitad de la grabación para una novela que se estaba produciendo recientemente. Espero que llegara su descanso y lo invitó a comer afuera. Daniel le dijo que no iba a poder y decidieron dejarlo para otro día. Regreso frustrada al trabajo, fue tonto creer que estaría disponible. Entró al comedor y todos los lugares estaban llenos menos en donde su jefe estaba sentado. Alejandro levantó la vista de su comida y la miró, ella se puso roja y desvió su atención hacia otra parte. Calentó su comida en el microondas y Salió a comer en el patio.
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