Mi cuerpo estuvo en esa silla varias horas, las revisiones siempre las hacían desde afuera de la celda ( no los culpo, yo ya había herido a dos de sus compañeros), el cambio de turno en la mañana estaba más interesado en verme que en saber si estaba respirando, se llegaron hasta las 9 de la mañana y el desayuno llegó, el oficial estaba bastante nervios, paso a mi celda y el sudor corría por su cuello, ninguna de sus expresiones se pasaron por alto a mi vista, se acercó y me tocó ligeramente el hombro, al ver que no me moví dejo la bandeja a un lado.
—¿Señora?, Despierte.— al verme aún inmóvil salió corriendo y casi no termina de cerrar la puerta, mi forma Incorpóreo siempre pasaba desapercibida, en menos de un minuto mi celda estaba totalmente lleno de personas, los oficiales que estaban de turno empezaron a hacer conjeturas, no entendían en que momento había quedado inconsciente.
—Hay que llamar de inmediato a una ambulancia e informarle a su abogado— dijo él hombre al mando ya que era el que tenía más insignias
—Uno de sus abogados dijo que necesitaba un medicamento, pero el turno de la noche no permitió que se lo entregaran— afirmó una chica joven que supuse se encontraba en la estación cuando vino Legol.
—¿Está muerta?— pregunto el joven que trajo mi desayuno.
—No, veo su respiración y aún tiene un poco de su temperatura corporal, ¿porque no la revisas Mike?— un joven delgado se acercó a mi cuerpo y tomo mis signos vitales, y me movió un poco, puso presión en mi esternón y espero mi reacción, me estaba divirtiendo en grande viendo a todos estos hombres tan estresados, me hicieron un sin número de pruebas esperando alguna reacción, con el paso de los minutos y las pruebas fallidas el estrés era palpable en todos ellos,
—Debieron alimentarla desde anoche, pudo tener un bajo de azúcar, y eso puede llevar a un coma— el joven que traía mi comida volvió a decir
—Y permitir el ingreso de su medicamento, esto es culpa del turno nocturno, sé que ella agredió a nuestros compañeros pero no la debieron tratar así, no la dejaron limpiarse hasta que sus abogados lo exigieron, eso es cruel— esta chica me agradaba.
—No podemos tomar conjeturas¿ Se demora la ambulancia?— volvió a hablar el hombre a cargo, con cuidado se alejaron dejando mi cuerpo en la silla. No hubo respuesta pero el nislam que trabajaba en la comisaría entro a mi celda, su mirada siguió mis movimientos y al acercárseme susurro muy bajo.
—No tengo buena vista, pero sabes que entre monstruo nos rastreamos con facilidad, te puedo oler en cualquier lugar, ten en cuenta que mi jefe te quiere, pero yo no, ojalá tu escape sea efectivo— respiro profundamente y se alejo de mi.
Minutos después llegaron dos paramédicos con una enorme camilla, tomaron mis signos vitales y al ver que estaba estable pero no respondía me llevaron hacia la ambulancia, mi cuerpo inserte estaba sobre la camilla y mi ser incorpóreo seguía de cerca los parámetros , antes de subir a la ambulancia escuché que el hombre a cargo tenía su celular en conversación y la palabra abogado y el nombre del hospital me dejó claro que Legol llegaría donde me llevarán.
La llegada al hospital fue relativamente tranquila, me recibió un médico joven que después de perdure un sin número de exámenes, se acercó a mi rostro solo a mirarme, se volteo a mirara a el joven que me llevo el desayuno ( que fue el elegido para cuidar mi estadía en el hospital hasta el cambio de turno) y pregunto
—¿Es ella la persona que atacó a dos oficiales con arma blanca? —
—Es ella— fue toda la respuesta que dio el pobre oficial aún temblando por el pensamiento.
El médico solo asintió con la cabeza, me pusieron en una sala rodeada por cortinas blancas y para prevenir mi huida me pusieron unas esposas en la muñeca asegurada de la banda protectora de la cama.
Sonreí por las molestias, no sabían lo fácil que puedo eliminar esa restricción, la enfermera que entró a tomar muestras me Acribilló con la jeringa fue despiadada con mi cuerpo,(agradezco mucho estar en mi forma Incorpórea en este momento) después de punzarme en incontables ocasiones de acercó a mi oído y dejo que sus palabras venenosas destilada su odio hacia mí.
—Mi esposo es que no honorable oficial de la estación de dónde te trajeron, no se si puedes escuchar pero espero que sufras por lo que has hecho con los chicos, todos somos una familia, espero que te lo cobren todo… CABRONA— La última palabra salió con un golpe seco acertado en mi pecho, que desprendió de su un sonido hueco de carne fil de golpeando carne.
El silencio se volvió a instalar en la habitación mientras esperaba que pasaría, sabía a ciencia cierta que Legol vendría por mi, la pregunta era ¿cuanto se demoraría?. No tuve que espera mucho para saber esa respuesta, a mi habitación entro Legol en todo su esplendor de masculinidad, su máscara bien puesta sobre su rostro no dejaba ver lo que sentía pero sus ojos denotaban no solo amor, también vi un poco de preocupación.
Se acercó a la cama y trazo mis labios con sus dedos, suspiro profundamente y acomodo mi cabello en la almohada acercó su rostro hasta el mío y respiro profundo, se levantó de inmediato aún con los ojos cerrados, se giro en dirección donde mi forma Incorpórea se mantenía, ( ¿ Que rayos está pasando?) No sé detuvieron hasta que estuvo frente a mi y siguió avanzando, mi pánico tocó niveles increíbles y mis nervios no tenían calma me acecho aún con los ojos cerrados y la nariz respingada en mi dirección, solo se detuvo cuando me tenía inmovilizada contar el y la pared, bajo su rostro a la altura del mío y respiro una gran bocanada de aire y al soltarla en un suspiro sonrió, bajo la voz en casi un susurro
—“La Muerte, que robó la dulzura de tu aliento, No ha rendido tu belleza, no te ha conquistado. En tus labios y mejillas sigue roja. Tú enseña de belleza, y la Muerte, Aún no ha izado su pálida bandera.”— se acercó más a mi y lamente que en esta forma no pudiera sentir su macizo cuerpo, sonrió de nuevo, era esa sonrisa con la que me despertaba en las mañanas cuando estábamos en Colombia, era la sonrisa con la que me entregaba en casa la taza de chocolate en las mañanas, era la sonrisa que me dedicaba antes de besarme, esa era mi sonrisa.
—¿Le he dicho antes que huele a flor de naranjo?— con una última respiración se alejo de mi, tocó mi mano y llamo a alguien en la puerta, el joven oficios entro de inmediato a la espera de que pasaría.
—Mi clienta está en un coma por falta de medicamentos que obviamente no se le administraron anoche como sugerí, por lo cual hago responsable a su estación de cualquier daño que esto le pueda causar— el joven solo abrió muy grandes los ojos y se dedicó a asentir en silencio, Legol se dirigió a mi y continuo con su discurso
—En aproximadamente una hora llegará su médico de cabecera, espero entera colaboración para que pueda atenderla aquí— se giro y miro con su fría y despojada de humanidad mirada, en chico volvió a asentir, me dio un pequeño apretón en la mano sin esposas y salió cerrando la puerta tras de él, mi corazón expuesto en mi forma Incorpórea no dejaba de latir, hubiese creído que se saldría si no tuviese la experiencia suficiente para saber que eso no sucedería, Legol llevaba mis nervios y mis sentidos a niveles increíbles…( lo amo).