NORMALIDAD

1307 Palabras
La mañana apareció rápidamente, Legol se despertó un poco después que el sol y después de saludarme con un beso y una exuberante sonrisa,(aún cojeaba) salió de la cama aún desnudo y se dirigió al baño, al escuchar correr el agua me levanté y parada en la puerta lo observé mientras las gotas de agua acariciaban descaradamente su cuerpo y se deslizaban por todos los rincones de su hermoso y torneado cuerpo, la vista era un espectáculo. El día seguía sin mayores novedades pero sabiendo que teníamos que partir desee quedarme un poco más (¿ Porque no?). Revise el teléfono satelital que llevábamos por si el señor Lombadini llamaba, pero este seguía en silencio, lo guarde nuevamente, Legol llegó a mi lado con la taza de café en la mano y la de chocolate en la otra, mientras tomábamos las bebidas entre besos y apapachos, el maldito celular sonó, Legol lo contesto rápidamente. —si, diga—Se quedó en silencio un minuto —Ginebra?, Que gusto oírte—el volvió a estar en silencio mientras mi cerebro gritaba, ( ¡¿Quien putas es ginebra?!) Él continuo — lo siento preciosa, no estoy en el país y para la noche no creo llegar, pero si lo deseas te puedo recomendar unos lugares hermosos para cenar…— él siguió hablando y yo con furia me aleje ( ¿Quien es ginebra y porque llama a nuestro celular satelital privado? ¿Es alguien importante para él?, Seguro la llamo ¡preciosa!,¡ Mierda qué siento!) . No fue muy larga la conversación pero esa sola llamada cambio todo en mi, ya no quería quedarme, quería salir de ahí y seguir siendo la pequeña sádica que disfrutaba del dolor y que no sentía todo lo que está si tiendo en este momento, así que con mi mejor cara de póker, espere a que se acercara y con la voz de mando con la que le ordenaba en casa le informe. —salimos en dos horas y Legol, lo sucedió aquí jamás sucedió, esto no paso, y jamás pasará, si algún día sale a colación yo lo negare y te arrepentirás de insinuarlo, esto no sucedió— —señora, no entiendo—si rostro estaba descolocado, no entendía mi cambio tan repentino — llegando a casa lo nuestro segura siendo solo laboral, ¿entendido?—Legol poniéndose su máscara profesional solo se levantó de la silla donde se había sentado para hablar conmigo y retirándose dijo. —si señora, en dos horas salimos— El viaje en la moto hasta el aeropuerto fue rápido y en silencio, ya no hubo visita guiada, la pasada por seguridad fue igual de aburrido y monótono, sentía ganas de besar y abrazar a Legol, pero sabía que ginebra y todo lo de su mundo no venía con el mío (que tenía yo que ofrecerle a un hombre como él, no tenía belleza, no era muy inteligente y como mi ex decía no soy nada despampanante, interesante ni nada comparado, él es un ser de otro mundo y lo digo yo que tengo poco de este mundo). En el vuelo solo nos miramos un par de veces, pero el tomo todo en valor que puedo y susurro cerca de mi . —“conservar algo que me ayude a recordarte sería admitir que te puedo olvidar” — No entendía de que hablaba, la frase se me hizo ridícula y cuando no respondí volvió a decir. — seré tus susurros en la oscuridad, cuando toda la luz se vaya yo estaré con usted, y aunque no entiendo su repentina negativa, seguiré pensando que somos diferentes cielos en un mismo mapa—otra vez silencio —¡Qué el sueño descanse en tus dulces ojos y la paz en tu alma! ¡Ojalá fuera yo el sueño, ojalá fuera yo la paz en que se duerme tu belleza!—esta frase me dejó fría. Cerro los ojos y siguió susurrando en un volumen tan bajo que mi oído no pudo seguirlo, era una canción seguro pero sin más me gire y cerré los ojos para romper con el lazo que nos unía. Llegamos a casa sin demoras y ahí volvimos a ser la jefe y el ayudante de siempre, el tenía su máscara de siempre y yo por primera vez en mucho tiempo estaba oculta en mi ser y tenía altas mis murallas, estaba triste y me dolía verlo tan distante pero no me iba a sucumbir, ( que se quede con su ginebra y todas las otras que debe babear por el ). Llegamos a la casa de campo en un todo terreno que nos esperaba en el aeropuerto y de la casa salió un muy relajado Luca, se veía de mejor semblante, más alegre y más descansado. —buenos días señora, permítame ayudarle— dijo quitando de mis manos las maletas. —Luca ¿ Que tal el descanso?— —muy bueno, y ¿ustedes dónde estaban?, Si puedo preguntar— Tome la delantera y sin que Legol dijera nada yo enuncie. —nos encontramos en otro país ordenando unos asuntos que te voy a delegar, por eso tuviste los días libres— El movió la cabeza para afirmar y entro llevando mis maletas, Y al seguro sentí nuevamente que mi mundo se vestía de colores grises y negros , después de la explosión de colores y brillo que había tenido en Colombia, mi hogar ahora se me antojaba triste y sin calor. — Luca hablamos mañana a primera hora en mi oficina, Legol lleva todo a mi habitación—( no le había hablado en más de 12 horas y solo me salieron órdenes). — si, señora—no hubo más respuestas, no hubo más palabras, todos había acabado. Me quedé en la biblioteca un rato largo mientras esperaba que Legol llevará todo a mi habitación y que no tuviera que encontrarme lo a solas, no quería tener la posibilidad de flaquear, no me gusta leer pero este era un gran escondite, nadie me molestaba cuando estaba ahí y podía escuchar mi música sin interrupciones, al cerrar los ojos recordé la frase que Legol me dijo en nuestra primera mañana y buscando en el celular la frase descubrí la canción, era un cantautor latino y la canción se llama ojos color sol, la descargue en mi reproductor y la escuché sin entender muy bien toda la letra, era muy raro todo lo que este cantante decía y simplemente creí que está canción era muy adecuada para nosotros y para lo que sucedió, todo estaba al revés en este paseo, salí de la biblioteca con mis auriculares y a diferencia de otros días el rock no invadía mi sistema, entre en mi habitación y cerré la puerta y desplomando me en la cama por primera vez en más de 40 años lloré. No hubo normalidad, Legol llegó y puso música, cosa que jamás había hecho, las tonadas de varias canciones latinas sonaban desde su habitación que estaba al lado de la mía, las letras volaban por todas partes y mientras mas las escuchaba más lloraba, no sé si lo hacía para torturarme o para sacar lo que sentía pero mientras decía "desde que te fuiste, desde que no estás, todo es amargura , todo es soledad, ya tengo estrellas para contar son un alma en pena en cualquier lugar". Sentía que esto iba dirigido a mi, y para no escucharlo más volví al rock Fear of the dark de Iron Maiden, retumbaba en mis cascos, callando todo lo que Legol quería que yo escuchara, la música cesó 30 minutos después y no se escuchó más por toda la noche, yo no salí de mi habitación hasta el día siguiente que tenía que hablar con Luca y seguir el plan de sacarlo de aquí.
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