INCIDENTES

2148 Palabras
La biblioteca que me llegó era una pequeña estantería de dos pisos, que se puso en un rincón cerca al tocador hasta el momento solo estaba el ejemplar de Romeo y Julieta que Legol me había dejado en mi equipaje, estaba esperando con impaciencia, la noche anterior Wyatt trajo mi cena mencionando que el señor Lombardini no se presentaría a comer y que él se encargaría de alimentarme, la mañana era brillante pero para mí tristeza el color no llegaba a mi, todo estaba tranquilo y mi paciencia estaba a su límite, la puerta sonó en ese momento interrumpiendo mis pensamientos y las estrategias que estaba haciendo para salir de la rutina y el aburrimiento, me levanté de la cama y al habría un tembloroso Wyatt sostenía una bandeja con una taza de café y un desayuno (¿ avena?), abrí la puerta para que pasara, llegó y dejo la bandeja en una pequeña mesa solitaria en una esquina. —Señora, buen día, el señor Lombardini me envía para que usted desayuné y Le informe que necesita sus servicios a las 4 de la tarde y que me informe que necesita, también esto le llegó por correo— extendió hacia mí un paquete rectangular, envuelto en papel de seda, algo lindo para mí gusto. —Gracias Wyatt— puse la taza en mi boca y el sabor a café me inundó, de inmediato arrugue la cara y me dirigí al baño, escupí en el lavabo, al salir un aterrado Wyatt tenía la mirada al piso y su voz se entrecortaba —No…no sabía…cómo…usted tomaba…su café, lo siento— esto último fue solo un susurro —Tranquilo Wyatt, solo no me fijé, yo no tomo café, el sabor no me agrada pero no te pongas así, no es culpa tuya— Wyatt levantó la mirada con un destello diminuto de lágrimas en ambos ojos —¿Eso quiere decir que no me va a comer?— su pregunta me dejo fuera de lugar,¿ él creía que yo me lo iba a comer? —¿Qué? — logré articular, estaba sorprendida —Los hombres del señor Lombardini dicen que los hombres que usted tenía a su cargo desaparecieron y que no encontraron sus cuerpos o por lo menos no completos por lo cual se extiende el rumor que usted se los come al igual que bebé sangre, pero yo no estoy seguro, y estoy a su servicio— se atragantó con la explicación, era muy divertido saber que todos en esa casa me creían una caníbal, eso lo podría usar a mi favor. —Wyatt, yo no como personas, pero si bebo sangre, por eso deja de traerme comida yo misma me ocuparé de mis alimentos y tranquilo no me comeré a quienes me sirven, y tu no eres de mi gusto— sonreí con picardía —Legol tampoco es de su agrado, fue el único que sobrevivió— dijo él chico un poco más confiado —Todo lo contrario, me agrada lo suficiente para mantenerlo con vida— su miedo volvió a sentirse en el aire —¿Pero no me comerá?— su sonrisa ya se dejaba ver en sus labios —No, no te comeré, ¿Acaso tengo cara de lobo feroz?— reímos juntos. — mejor te voy a advertir varias cosas, mientras trabajo no me gusta que me Interrumpan, debes de poner mi maleta de herramientas al lado del parlante de la música y debes quedarte fuera esperando a que te llame o a que salga, no puedes dejar pasar a nadie, ¿te parece?— —Claro señora, ya me habían dicho sus exigencias y tendré todo listo para usted— tome la taza de café de la bandeja, está taza era un poco más pequeña que la habitual pero serviría. —Lávala y cuando salgamos llévala, te la pediré en algún momento del trabajo— así tío con la cabeza y salí ligero de mi habitación, lo cual me dejó privacidad para abrir mi paquete, esta vez era el libro cumbres borrascosas de Emily Brontë, busque por las páginas el color característico de sus confesiones ( él sabe que amo el verde…y a él), el color no se hizo espera. “ le mostró tanto amor y le hizo tantas caricias, que la casa durante Varios días fue un paraíso.” Mi rostro no dejaba de sonreír, pensé que iba a romperse “no quisiera otra cosa que ser bueno y amable como tú. Seguramente lo sería si tuviera buena salud. Te has portado tan bien, que te Amo tanto como si fuera digno de tu amor. No puedo impedir el mostrarte Como soy” “pero él nunca llegará a saber cuánto le quiero, y no porque sea Guapo, sino porque hay más de mí en él que en mí misma. No sé de qué Estarán hechas nuestras almas; pero, sean de lo que sea, la suya es igual a la Mía, y, en cambio, la de Eduardo es tan diferente como el relámpago lo es de La luz o de la luna, o el hielo del fuego.” “Bésame y llora todo lo que quieras, Arráncame besos y lágrimas, que ellas te abrasarán y serán tu condenación. Tú Misma te has matado. Si me querías, ¿con qué derecho me abandonaste?” Y al terminar de ojear las páginas encontré la dedicatoria en la parte de atrás “ Esposa, cielo. Se que hay palabras duras en este libro pero quiero que sepas que el dolor que siente mi pecho se expande con cada latido de mi corazón, que mi respiración es banal porque al aire le hace falta tu fragancia y que no pienso quee hayas abandonado, pero mi corazón si lo piensa porque el muy ignorante, no permite que mi cerebro le de las razones, y este seguro que tu ausencia es tanto tu culpa como la mía, pero para mí y mi soledad solo soy yo el culpable ¿ Porque no te tome en brazos y huir? No lo sé aun lo pregunto todos los días, sigo sin encontrar respuesta por tal motivo seguiré amandote desde donde me encuentro e intentando cultivar tu amor a la distancia. Más enamorado que ayer tu esposo PD: te amo un montón.” Mis lágrimas corrían de mis ojos sin que yo pudiese remediarlo, estaba triste y quería verlo pero eso no sucedería pronto, tenía que ir a trabajar. Salí un poco mas temprano de la hora acordada y apenas cerré la puerta Wyatt salía de su habitación con mi maleta de juguetes y la tasa en la otra mano, no están de humor, no tenía demasiada hambre y quería a Legol conmigo, mi genio estaba muy n***o. Como es normal nos dirigimos a el parqueadero por el auto y después de acomodarnos y arrancar solo viajamos unos cuantos kilómetros, el maldito auto se detuvo, y el humo del motor salía en grandes nubes llenando la atmósfera de un olor rancio y metálico. Los nervios de Wyatt se dispararon, solo me miraba con terror por el retrovisor, le sonreí para reducir su estrés —Señora, hay que tomar un taxi, el auto no funcionará más, y yo… no se de mecánica— genial estaré en un taxi con un chico asustado y un montón de herramientas de tortura en una maleta. El pobre chico se bajó diligentemente y paro un auto y me ayudó a subir, estaba estresada ya, esto no podía estar sucediendo, respire y espere a que este suceso no me terminará de dañar el ánimo. Llegamos a el lugar a tiempo por fortuna ( detesto llegar tarde) y ahí nos esperaba un séquito de hombres todos enormes y de cara no muy amables, el que estaba al mando solo me miró con desdén y me entrego un trozo de papel, necesitaba la ubicación de una bóveda, seguí en silencio a el hombre que nos indicaba en camino, este estaba hablando en ruso, no sabía que aún me estaba prestando Lombardini, pero igual era un trabajo y hay que hacerlo, al pasar a el sótano( como es costumbre en estos casos) en una silla muy mal herido se encontraba un chico no mayor a Wyatt, este último perdió el color al ver el estado del chico, —¡Fuera!— mi orden se cumplió de inmediato dejando mi maleta en la entrada y todo sin ordenar, el trabajo estaría diferente, puse música como de costumbre, y al pensar en alinear mis juguetes me entró melancolía, Legol era el encargado de ello, así que deje de lado esa parte, tampoco había dejado la tasa en su lugar, está estaba puesta en el piso al lado de la maleta, agradecí que no estuviese quebrada. Recoger la taza me hizo pensar en el vacío de mi alma, debía seguir y dejar a Legol continuar pero no podía, en vez de seguir esa línea de pensamientos y puse mi atención en el trabajo frente a mi, me acerque a el joven pero solo respiraba por inercia, estaba totalmente molido a golpes, estaba más muerto que vivo ( ¿Y esperaban que yo saqué información de ahí? Es increíble) estoy furiosa, otro inconveniente, igual decido darle una muerte rápida, se que no soltará una sola palabra, lo tomo de la cabeza, introduzco mi dedo en su cerebro y saco la información, después rápido le quiebro el cuello, se que fue rápido pero que más podía hacer, ya tenía suficiente dolor, saco mi navaja y corto un poco y bebo en la taza, ( no es lo mismo) solo bebo una porción, no quiero más, pero montar una escena, deben creer que sufrió para darme la información, así que optó por colgar el cuerpo, pero de una manera original. Desnudo al pobre cadáver y lo cuelgo de los testículos, cuando ya está bien sujeto a la viga, procedo a hacerle varios cortes largos en los brazos y piernas ( si estoy sobre la silla, no alcanzo sin ella) las heridas sangran y me empapan dándome una imagen aterradora, era exactamente lo que esperaba, por último pero no menos importante, abro de un sola estocada su vientre y permito que todos sus intestinos salgan y queden colgados, me alejo un poco, la imagen es algo horrendo y es exactamente lo que necesito. Después de terminar saco un poco la silla y me recupero en ella de espaldas a la puerta y me programo para dormir 10 minutos, llevo dos días sin dormir, cierro los ojos y pienso que mis incidentes serán menores dormí. Cuando mi reloj me informo que era hora de levantarme, escuché con cuidado mi alrededor, no había cambiado nada, todo estaba igual, así que me levanté, sacudí un poco mis manos pero era una perdida de tiempo estaba vuelta un desastre, abrí la puerta para encontrar a un muy conmocionado Wyatt que al verme salir solo se giro y vómito. La poca tolerancia de Wyatt a mi aspecto me daba varias respuestas que necesitaba, cuando se logró recuperar lo suficiente para mirarme sin devolver su estómago en el suelo, pude hablar —Wyatt, ya se la ubicación, ¿Tienes papel y lápiz?— solo asintió tragando pesadamente, le di la información que escribió diligentemente y que entrego la información a el hombre que la esperaba a su lado y este solo sonrió , nos guío a la salida donde nos esperaba un auto ( gracias a Dios, no me imagino con esta pinta en un taxi) Wyatt abrí la puerta y la sostuvo hasta que estuve dentro, me percate de que habíamos dejado mi maleta con todos mis juguetes. —Wyatt, la maleta— su mano tembló al cerrar la puerta y corrió a toda velocidad hasta el edificio, otro se los gorilas de los guardias ya traía mi maleta y mi taza ( aún sucia de sangre) el pobre Wyatt solo tomo en las monos lo que le entregaban y regreso a mi lado, se montó en el asiento del conductor dejando la maleta a un lado en el asiento del copiloto y arrancó, recosté mi cabeza en el asiento y me dedique a relajarme. No esperaba que él auto se detuviera de golpe, casi caigo de cara en el asiento delantero, Wyatt maldijo con fuerza, no me había dado por enterada de que habíamos chocado con alguien, la cara del pobre chico tenía todos los colores no sabía que podría pasar, lo que no esperaba que él choque fuese tan grave, podemos arreglar con dinero y no involucrar a la policía. No sabía la conmoción del chico hasta que levanté la vista, el choque había sido con una patrulla de policía de dónde ergiqn en ese momento dos uniformados, las palabras no llegaron a mi pero a Wyatt si solo soltó en un sollozo —señora por favor no me coma—
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