DERROCANDO UN REY

1134 Palabras
Cuando Legol cae en el sueño profundo, después de nuestra cita, dejo mi cuerpo en sus brazos, mi parte incorpórea se desprende de él y sale fácilmente por la puerta, estoy bien alimentada y los objetos no se me resisten, es momento de que vaya ajustar cuentas con el señor lombardini, encontrar su casa de seguridad fue demasiado fácil, ya nos había dado todas las indicaciones para llegar, a demás es la única casa cercana a la ubicación que nos dio que está custodiada y rodeada por hombres, una línea de sal en el piso que gira en torno a la mansión, esto es muy divertido, se ve que se ha estado asesorando sobre las cosas paranormales y seguro ningún fantasma podría cruzar la sal, pero el problema es que yo no soy un fantasma. Atravieso las puertas y su seguridad sin problemas, los hombres que están custodiando el perímetro no me ven, mi parte incorpórea tiene esa gran ventaja puedo desaparecer y aparecer a mi gusto, paso por el lado de todos los hombres que juraron proteger a su jefe con su vida y que aunque lo protegerá de todos modos de cualquier mal físico, no podrán salvarlo de mí. Llegó a la habitación donde no encuentro a nadie, esta cama está totalmente vacía, es extraño, pero lo buscó, sé que Lucas lombardini sigue en este lugar, no está confiado para salir a otros lugares, ni para viajar, empieza a buscar entre las paredes y maravillosamente encuentro una habitación del pánico, divertido que un hombre tan grande y poderoso tenga miedo de alguien como yo, al entrar noto que hay dos guardias en la puerta, es una habitación pequeña y los dos cuerpos están a menos de un metro de distancia, están fuertemente armados y listos para cualquier acontecimiento, me acerco a la cama donde descansa Lucas lombardini y me subo a ella, ahora en silencio, cuándo muestro mi lado incorpóreo con el aspecto terrible y feroz, los ojos del señor lombardini aún con sueño reacciona, lo he movido lo suficiente para que vuelva en sí, apenas se enfoca la vista, grita —¡ella está aquí!... ¡mátenla!, Mátenla —no encuentran nada que hacer, yo estoy a su lado, si me disparan a mí él también podría caer muerto, los dos hombres se miran consternado sin saber qué hacer, si siguen las indicaciones de su jefe, él también morirá, los dos chicos me miran fijamente sin poder detectar claro que soy y qué hago aquí, entonces Luca intenta atraparme, es imposible, solamente dejó que me toquen en esta forma las personas que yo deseo… y él no es una de ellas, su cuerpo se balancea hacia mí y al pasar directamente hacia la cama y no lograr agarrarme, se vuelve un poco más paranoico, empieza a gritar —¡ustedes la ven, cierto, la ven!— los dos chicos se miran y tragan, uno de ellos simplemente dice que sí con la cabeza —entonces no estoy loco, ella existe y si ella existe… la podemos eliminar— mi terrorífico aspecto no deja nada a la imaginación, entonces me acerco a él y le digo en vos baja —esto es tu culpa y pronto te sucederá a ti también, así que pon todas tus cosas en orden, arregla tus asuntos y paga tus cuentas y reza mucho, porque tú quedaras así muy prontamente— después de eso lo sacó un poco y desaparezco ante la vista de todos, aún invisible, con mis manos que también pueden hacerse garras, rompo no son los las sábanas sino también parte del colchón y empiezo alejarme, entonces él sale muy afanado, llega hasta donde los chicos que lo custodian y quitando el cinturón de uno los chicos saca algo, uno de los chicos le dice al otro —¡corre maldita sea!, él tiene una bomba— los dos chicos se apresuran a salir por la puerta mientras el señor lombardini me mira. Es muy divertido, lo voy a enfrentar, vuelvo y aparezco ante su vista y los chicos ya han salido de aquí, la bomba no me hará ni cosquillas, pero derrocar a este imperio, tumbar el castillo de este rey, me hará sentir muchísimo mejor, me quedó esperando a qué la explosión me alcance, todo el cuerpo se salpica por las paredes, la honda expansiva tira la puerta y logra alcanzar la pierna a uno de los chicos que salieron antes huyendo, toda la habitación queda manchada de n***o y rojo, es una escena terrorífica, pero con esto se acabó el reinado del señor Lombardini, lo poco que había escuchado es que las otras familias de la mafia no estaban muy felices con su forma de reclutamiento, pero ya sin él en el camino, no tendremos ningún problema para seguir adelante, solo él sabía quién era yo y que podía hacer, me quedó esperando a qué los bomberos lleguen y empiezan a limpiar todo el lugar, un par de los chicos de Lombardini huyen, ya que por sus antecedentes estarían preso si no lo hicieran, todo su cartel y su mafia se acaba, es una fortuna que yo sepa dónde tiene varios lugares con nombres falsos y alguna que otra cuenta de dinero en países donde no hay problemas con los bancos. Además de derrocar este jefe de la mafia y dejar libre a muchas personas del yugo que los mantenía cautivos, me he echó a una nueva propiedad… o dos, además una cantidad irrisoria de dinero, cuando ya estoy satisfecha me doy vuelta y me dirijo nuevamente a la habitación de hotel que comparto con Legos, de forma sorprendente él está despierto, sentado a un lado de la cama, mientras mi cuerpo inmóvil está acostado suavemente en la cama, cómo estoy lo suficientemente fuerte para abrir la puerta, lo hago, el sonido hace que el fijé su mirada allí, me alimente con el dolor de los heridos en la explosión (los tímpanos reventados suelen ser una molestia) entonces el rostro de Legol dice todo lo que voy a esperar, dentro nuevamente y cierro la puerta, no quiero que nadie pueda husmear — sé que estás ahí— dice en voz baja —puedo sentir tu aroma— olvidaba que él podía olerme —pero… no sé porque te has ido sin mí— el silencio inunda la habitación, no quiero hablarle, mi voz en esta forma es un poco ronca y llena de gorgoteo, cortando el silencio hace la pregunta que enfría la sangre que no tengo en este momento —yo quiero conocer todo de ti, quiero verte… por favor— con esto mi cuerpo empieza a temblar y el miedo sube por mi garganta ¿qué pensará él sí ve el horrible ser que soy? ¿dejara de amarme?.
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