Ya es de noche y todos los que habitamos la casa empiezan a rondar la cocina donde uno de los chicos se ofreció para hacer unos bocadillos, Todos me miraron expectantes cuando dijeron que tenían hambre yo solamente me encogí de hombros y respondí que yo ya tenía mi propia cena y que por ser mujer no iba a cocinarle a ellos así que tuvieron que solucionarlo de alguna forma.
Cuando ya todos están sentados cenando hago mi gran aparición con la pierna ahumada completa, se ve todavía sangrienta y un poco gelatinosa, es divertida la cara que ponen al observar que sacó de la bolsa de papel de cocina, yo simplemente sacó uno de los cuchillos de la gaveta qué hay cerca a la estufa, sacó dos rebanadas sangrientas, y preguntó con una sonrisa maléfica, dónde se encuentra el pan y la mayonesa, uno de los integrantes de nuestra cena corre al baño mientras los otros hacen arcadas y ponen cara de indigestión, esto no era lo que esperaban, el único que no se inmuta y sigue con su bocadillo es Bahak, él simplemente me mira y levanta una ceja, uno de los chicos con vos titubeante hace la pregunta que ninguno de los otros ha tenido el valor de hacer.
— ¿Qué…Que está comiendo señora?—Río con malicia y después de acomodar las dos sangrientas tajadas de carne en mi rodaja de pan levantó la mirada para contestarle al chico
—¿Te diste cuenta que mi compañero murió el día de hoy?, ¿sabes que cuando encontraron su cuerpo le faltaba una pierna?,¿ Cómo crees que la perdió?— Le doy un gran mordisco a mi sándwich mientras vuelvo a guardar en la bolsa de papel mi pierna ahumada y la pongo en la nevera
—Espero nadie se coma mi comida, sería un fastidio tener que reemplazarlo y estoy segura de que un espécimen como este no se podría reemplazar— terminó la frase con una sonrisa donde muestro todos mis blancos dientes y le doy otro mordisco a mi sangriento sándwich, antes de pasar por el lado de todos los chicos masticando alegremente
Sé que Bahak no se ha creído todo, pero mi reputación es para los humanos, no para los Nislam, saben qué y quién soy así que no es muy necesario que deslumbre a nadie más.
La noche es tranquila pero la expectativa de saber si el viaje de mi compañero ha salido sin ningún inconveniente, me tiene dando vueltas la cabeza, este chico se merece tener muchas cosas y no es justo de que alguien simplemente por avaricia se las arrebate, espero que su tía sea tan consciente de que es un joven que necesita avanzar Y qué le permita hacer lo que le provoque en la vida, sé que el chico no es malo, es un buen chico, por eso creo que vaya se merece estar libre de esta condena, en la hora del desayuno hago la misma rutina del sándwich al igual que en la hora de la cena, ya que me saltó el almuerzo para favorecer los pobres chicos, que no han podido comer bien por mí escena de comerme mi compañero, pienso que debería hacer algo diferente, Así que salgo con un gran trozo de carne aún sangriento, lo condimento bien y lo pongo al horno, algunas verduras lo acompañan y creo que queda en el punto perfecto, cuando lo saco con el centro blanco me siento en la encimera, sin ningún respeto por nadie más y empiezo a partir la carne un poco seca y a comerla con alegría, el mismo chico que pregunto titubeante la noche anterior de donde había sacado mi sangrienta pierna para la cena me mira, desde el otro lado de la cocina, no sabes si sonreírme o simplemente inclinarse y salír, sé que en el momento está manejando el respeto, está escrito en sus ojos, pero realmente no quiero asustar a nadie, sé que lo que voy a hacer es deplorable pero necesito que todos en esta casa dejen de molestarme, ya mañana se acaba mi estadía aquí y por fin volveré a ver a Legol y así podré estar tranquila y calmar el desespero que ha estado acompañando mis días y todas mis noches, la necesidad de tenerlo cerca, lo quiero respirando en mi cuello todas las mañanas, al saber que no tengo la posibilidad de verlo pasar por los pasillos y de robarle una o dos miradas mientras se acerca a mí, el chico aún me mira así que parto un gran trozo y le pregunto
—¿quiere?— con una media sonrisa, el chico simplemente niega con la cabeza mientras su rostro se torna en un color pálido, se acerca con sigilo y me dice
—señora, no quiero interrumpir su cena, no quiero que se enoje conmigo y que tome represalias, pero usted trabajo con un amigo muy cercano para mi y quisiera saber …si usted… también se lo comió…a él. él desapareció …mientras trabajaba con usted, sé que su esposa y su hija murieron en un accidente automovilístico… Y luego el desapareció, sé que su fama la precede… parece, pero le agradecería que me diera el paradero de su cuerpo, no importa si está completo o no, para darle cristiana sepultura, lo único que me dijeron fue que él desapareció—esto me deja mucho en que pensar, tendría que decirle que si desapareció y que me lo comí o que definitivamente está en algún lugar seguro, no estoy muy clara en lo que le pueda decir, pero no importa, tengo pensado averiguar un poco más de él
— bien— contestó —qué tal si esta conversación la llevamos a otro lugar¿ qué tal una cena? tú cenas conmigo, Yo te doy las respuestas que quieras y por cierto ¿cuál es tu nombre?— el chico titubea un poco, hasta que dice
—Fey, mi nombre es fey hiencio y estaré donde usted me pida que esté, en el momento que quiera—
— muy bien —contestó y me levanto del lugar donde estaba sentada cómodamente, tengo que averiguar todo lo que pueda de él antes de darle la cena, pongo mi teléfono celular sobre la mesa
—mira apunta tu número y te aseguro que en menos de una semana te estaré llamando o comunicándome alguna forma contigo, para que podamos tener esta conversación en un terreno menos volátil—sonrío mientras el tecla rápidamente en mi celular, me lo entrega inclina la cabeza nuevamente me dice
—se lo agradezco mucho señora— y sale.