La mañana comenzó más tranquila que las anteriores, el señor Lombardini no salió a gritar de su habitación, su estado mental se había apaciguado después de que llegó un especialista y las terapias que le estaba dando le estaba haciendo bien, no hay que descartar la falta de mis visitas, eso ha dado un poco de paz, lo malo es que no durará, está noche después de “accidentarme con Fey” me encargaré de visitarlo y mostrarle lo horrible que pueda ser, esto será una distracción muy placentera y no podrá escudriñar demasiado en lo que sucedió en la tarde.
El desayuno se puso un poco incómodo, después que el mismísimo señor Lombardini se sentará a mi lado, poniendo su mirada en mi, escaneando todo mi rostro, mi cuello, mis manos en movimiento, incluso puso atención en lo que estaba en mi plato, miro mi forma de masticar la poca fruta que tenía en el plato y escaneo mi chocolate ( cortesía de Legol, él hizo chocolate para todos), sus ojos no se apartaban de mi más de un momento o dos, así que aproveche para hablarle
—Señor Lombardini, me preguntaba si podía salir está tarde de compras, por lo que sé solo se puede salir con su autorización, espero no sea un problema— parpadeo lentamente aún metido en sus pensamientos dirigiendo su mirada a mi pecho, cuando por fin volvió a la realidad se froto el rostro con una mano
—Lis, no entendí, repítelo—dijo poniendo acero en su voz para evitar que me percatara de su estado de confusión
—Señor, le pregunté si podría salir de compras el día de hoy con Fey— esta vez si me miro con toda la atención en mi
—Claro que puedes, pero quiero que no te alejes de…ese chico, él estará pegado a tu espalda en todo momento, y no hay discusiones para ello, lo tienes cerca en tu de momento a o no puedes salir — dijo esto fruncido el ceño en dirección a Fey que desayunaba tímidamente en una esquina de la mesa que sobresalía de la cocina, esto estaba saliendo a pedir de boca
—Bien, no tengo ningún inconveniente, él será mi sombra— le dije sonriendo, para aclarar más sus dudas me contonee en la silla y me quite el pequeño chaleco que escondía gran parte de mi pecho y brazos, los ojos del señor lombardini no se hicieron esperar, me recorrieron, buscando según creí algo que asegurará que ella a mi a quien veía en las noches y ni algo sacado de las peores pesadillas.
Después del desayuno, me dirigí a mi habitación, hay que llevar el dinero suficiente para terminar de pagara las falsificaciones y para enviar a el chico a Colombia, además no se puede ir de compras sin dinero, después de vestirme muy deportiva y tener todo lo que necesito en mi mochila me dirijo a la habitación de Fey, tocó suavemente y solo se demora unos breves instantes para atender la puerta, cuando su rostro sale por la puerta, me sorprende ver qué está vestido muy formal, además tiene un pequeño bolso con él, sus únicas posesiones, supuse, sus ojos encuentran los míos y su estrés se ve reflejada en ellos, su miedo me hace agua la boca, así que me acerco y pongo mi mano en sus muñecas, esto suele ser un toque tranquilizante, pero yo tengo una doble intención, mientras él piensa que lo estoy consolando yo me estoy alimentando, mi última comida fue muy poca, esto me podrá mantener nivelada hasta la próxima comida, su rostro se calma un poco con mi toque
—esto va a funcionar, solo va a ser un par de días y yo me encargaré de Lombardini, además yo me encargaré de todos los gastos, así que solo sal conmigo y todo va a salir bien— su manzana de Adán se mueve en su cuello y noto que aunque mi toque lo calmo aún está angustiado, para no levantar sospechas introduzco su maleta en mi gran bolso y se lo entrego nuevamente, es normal que el cargue mis maletas.
Llegamos al estacionamiento solo encontrándonos con un para de guarderías que ya saben que tenemos permisos para salir, el auto es el mismo que siempre uso, así que no puede haber dudas, pienso simular un atentado, salimos sin mayor contratiempo, el camino hacia la casa del chico que me falsifica es corto y silencioso, entiendo la incertidumbre de Fey pero esto va a salir bien, sé que esto funcionará, al llegar a el edificio Fey consigue el valor suficiente para hablarme
—Señora, confío en usted, pero me parece que está arriesgando mucho para que yo pueda sepultar a un amigo, tampoco quiero dejarlo dónde quiera que usted lo dejo, pero no quiero problemas, el señor lombardini sé enfadara mucho cuando se dé cuenta de mi ausencia y aunque no tengo personas con las cuales me amenacen , no quiero morir, no quiero que la envíen a usted por mi— lo miro su rostro y la mirada de su cuerpo se ha torcido en el asiento del conductor para mirarme, trato de transmitirle toda la tranquilidad que puedo
—Nadie va a enviarme por ti, nadie va a morir y tú vas a salir de aquí y vas a llegar donde está Luca, harás lo que tengas que hacer y eso es todo— un largo suspiro me dice que ya está decidido a arriesgar todo, incluyendo su vida, para sepultar a su amigo
—No te preocupes — volví a decir, el solo asintió.
Entramos dónde mi querido amigo nos esperaba, él era el encargado no solo de mis falsificaciones recientes, él lo falsificaba todo, fue quien me preparo mis muchas identidades, él era un Nislam, muy inteligente, pero lo más destacado de él era su poder para hacer que todo lo que tocará fuese útil, legal e incluso legítimo, ya sea títulos de propiedad, documentos personales, o simplemente una firma, él podría hacerlo legal con solo tocarlo, con los años su técnica de había perfeccionado, ¿Por qué no falsificaba dinero? Me pregunte millones de veces pero supongo que no es lo mismo.
La rutina es la de siempre, ingresamos y solo se observa la mesa donde descansan los documentos, todo está legal, los sellos, las marcas de agua, incluso una firma fácil y huella dactilar, el pasaporte al igual que los documentos que lo complementan vienen con el nombre Félix, Fey solo me mira y sonríe de medio lado, supongo que significa algo para él.
El dinero se deja sobre la mesa, los documentos se toman y guardan en el pequeño equipaje de Fey y salimos de nuevo hacia el auto, ya en el cuando inicia la marcha me mira por el espejo retrovisor
—Mi padre se llamaba Félix, es un honor tener su nombre…aunque sea por pocos días— vuelve a sonreírme y yo le devuelvo la sonrisa, debí pagar más por los documentos, mi querido falsificador de cabecera además de ser buenísimo, mejor dicho excelente, hizo su tarea completa ya que poner en este documento un nombre que el apreciaba es muy valioso
Seguimos en silencio hasta el centro comercial, ahí pongo en marcha la siguiente parte de mi plan, te lo que hacer que Fey no se vea como Fey, pasamos por una barbería dónde su cabello peinado hacia atrás es decolorado para darle un tono caramelo claro, además de un corte de muerte estilo militar que hace que su rostro se vea más fuerte de lo que es, la ropa es lo siguiente, no lo puedo enviar de traje y corbata a pasar desapercibido con ese corte, tengo que aceptar que se ve guapo pero la idea es pasar sin llamar la atención, después de cambiarle todo por jeans y camisa, le compro unos cuantos cambios de ropa y una maleta con el pretexto de que así se camuflaría más fácil, no fue muy difícil de convencer, después de todo es un chico normal que se dirige a el aeropuerto, quisiera acompañarlo pero el plan no me permite perder tiempo, así que lo mejor es que se vaya en un taxi, además esto camufla mejor nuestra salida por separado. Su boleto de avión está vinculado con una de mis cuentas falsas de correo por lo que cuando ingresé a el vuelo yo lo sabré y será mi señal para iniciar todo.
El correo llega y entonces enciendo el auto, además de crear un pequeño agujero en el tanque de la gasolina, he roto los frenos y he puesto a un prototipo de Prueba tan real como un cuerpo humano, acelero un poco, y comienzo a bajar la rampla del estacionamiento del centro comercial, insistí en que estuviéramos en el piso más alto, de ahí es más fácil perder el control de un auto, el descenso se hace rápido, yo estoy sentada sobre el prototipo lo que hace que sea más fácil chocar ( con la regulación del haciendo a la estatura de Fey mis pies no tocan los pedales completamente) ya en el tercer piso el volante da un tironazo y el auto se colisiona contra una de las paredes, espero que se quede ahí y se llene de llamas, pero con la velocidad que traía rebota contra la pared y se precipita por el hoyo en el centro de la rampla, el vacío en mi pecho es desagradable, siento la pérdida de estabilidad y luego el latigazo que de mi cuerpo en el techo del auto para volver a caer al asiento.
Mi cuerpo gira dentro del auto un par de veces hasta que se detiene, estoy tan desorientada que mi cerebro se demora un rato en ponerse al día con lo sucedido, recuerdo que la gasolina gotea y es cuestión de tiempo para que esté en llamas, el humo me llena los pulmones, busco las puertas, pero están cerradas, no las puedo soltar y los vidrios son a prueba de balas y por consiguiente no rompen fácil, el calor sube y mi respiración se arranca en mi tráquea, no puedo morir ahogada, pero mi cuerpo si se daña será difícil recupéralo, será doloroso y lento pero se curara, mis fuerzas se disminuyen con cada momento que paso dentro del auto, no sé si estaré consiente por mucho más tiempo, sin más siento que el calor se aumenta y luego explota, el boom resuena en mis oídos y la oscuridad ciega mis ojos y apaga mi mente.