Las calles volaron bajo los neumáticos del auto, no sabía hacia donde me llevaba Legol pero no me importaba, el estaba conmigo y eso era lo único importante, paramos a las afueras de una hermosa casa residencial, de esas que vez en los anuncios con familias felices y un perro corriendo para llegar a los brazos de unos sonrientes niños, Legol dejo el auto en el garaje y sin mediar palabra me lance a su regazo, tener sus labios en los míos y saborearlo se volvió en algo tan vital que no pensé en donde me encontraba.
Legol beso mis labios y se retiró solo para dejar un camino de besos en mi cuello y posteriormente bajar un poco más, la bata de hospital que tenía no dejaba mucho a la imaginación y las manos de Legol aprovecharon totalmente mi cuerpo descubierto, paso sus manos delicadamente por mi cadera y subió hasta tener mis pechos en cada una de sus manos, los amasó suavemente mientras hacía que mis pezones reaccionara y se fruncieran, sus besos no sé detuvieron siguieron explorando mi cuello y mi lóbulo de la oreja mientras yo solo lo besaba con desespero, mi atención estaba tan inmersa en su boca que solo pude sentir la tensión en sus pantalones cuando se frotó en mi.
Con la respiración entre cortada pare de besarlo para mirarlo, su traje a la medida me mostraba solo un poco de todo lo que escondía esa cantidad de metros de tela, quería destapar al instante ese delicioso regalo, pase mías manos por sus hombros y baje a su camisa para empezar a eliminar tela, su desesperación se hizo presente cuando arranco todas las prendas de su parte superior, los pantalones podrían romperse de lo tensionado que se encontraban por eso deje que mis manos llegarán hasta su cinturón y de un rápido movimiento lo saqué del camino, abrí el botón y la cremallera con rapidez pero no con agilidad, su pene se izaba espléndidamente bajo sus bóxer color crema los hale y el solo se levantó un poco para que salieran fácilmente por sus caderas al igual que su pantalón.
Las manos de Legol recorrieron mi espalda y las diminutas cuerdas que sostenían mi bata de hospital se soltaron, la prenda floja comenzó a ser arrastrada de mis hombros y luego sacada de mi cuerpo sin dar mayor dificultad, ahí estaba yo desnuda completamente sobre el regazo también desnudo del hombre al que podía clasificar como mi amor verdadero (aunque no quería creer en ello así lo sentía) y estaba petrificada, todo el fuego y el atrevimiento se detuvieron de golpe, mire hacía los lados
—¿es seguro?— pregunté aún sin fijar mi Mirado en él
—Muy seguro— dejo antes de besarme y tocar con la corona de su pene mi ya súper húmeda entrada ( sorpresa no podía con tanto anhelo) solo rozo mi clítoris para volver a ponerme en la misma frecuencia.
Su pene se introdujo en mi pasando la siempre presente barrera intacta de mi virginidad ( se demoraba entre dos y tres hora en volver…a veces era un fastidio) eso no lo detuvo, se precipitó a mis profundidades humedad y deseosas de él y comenzó a moverse rápidamente ( ¡Oye! Yo estoy arriba se supone que yo maneje el ritmo) sus caderas chocaron con las mías que solo podían estar ahí sosteniendo mi peso y recibiendo todo lo que él me daba , el ardor y el placer que su pene me otorgaban era algo tan celestial que jamás pensé que pudiese pasarme, los gemidos aumentaron a medida que mi orgasmo se avecinaba, mis ojos enfocaron los de él sin apartar mi mirada, sus ojos llenos de tantas emociones me mostraban que esto no era solo sexo, era mucho más y cuando llegue a mi orgasmo gritando su nombre él me giro para ponerme de espalda en el asiento, su trasero tocó el claxon y solo pudimos reír juntos.
El momento divertido paso rápido ya que la ferocidad de sus ojos me dejó calor de que la presa era yo en esta situación, comenzó a moverse de nuevo cada vez más rápido mientras sus manos explotaban mis muslos, mis caderas, mis costados y mis senos, bajo la cabeza sin dejar de mover sus manos y beso mis labios y su lengua se enterró salvajemente en mi boca, todas esas sensaciones me hicieron llegar a mi siguiente orgasmo, Legol me siguió solo unos empujones después mientras aún mi cuerpo se sacudía de los relámpagos de mi orgasmo anterior, con esa sonrisa que tanto me enamoraba susurro
—te amo— antes de volverme a besar.
Después de que nuestro cuerpos se recuperarán de nuestro encuentro , Legol salió del auto arreglando su pantalón, aún con el torso expuesto, y solo puedo volver a poner precariamente mi bata de hospital en mi cuerpo, su mano tomo la mía y beso mis nudillos ( como amo esos gestos, ya había terminado con mi v****a pero tenía que follar también mi corazón)
—Sabes el señor Lombardini está muy preocupado por ti, y mando a uno de sus mejores hombres a qué te protegieran, además de conseguir el mejor grupo de extracción para tu escape, y en solo dos día podremos volver a la casa del señor Lombardini, siento que tengas que estar encerrada conmigo por dos largos día pero son órdenes directas del jefe— todo lo anterior lo dijo con una sonrisa de suficiencia en los labios
—Por eso tienes que quedarte conmigo en esta fea casa por dos días completos— me tomo de la mano y me acerco a el poniendo su mano libre en mi espalda baja y apretando su cuerpo en el mío mientras sus labios atacaban brutalmente los mío.
—¿Qué te parece amor?— que esperaba de respuesta ¿que no me gustaba? Era ridículo pensarlo
—¡Me encanta!— dije mientras saltaba a sus brazos y apretaba mis piernas en su cintura y él empezaba a caminar conmigo colgada como un pequeño mono sujeto a su mamá mono.
Entre besos abrió la puerta y entramos a una casa de anuncios publicitarios, flores de colores en jarrones blancos en todas las mesas de color caoba y un sofá color chocolate decorado con varios cojines rojos a juego con las cortinas de la ventana , al lado una gran chimenea con estante incluido para las fotos familiares ( no habían fotos solo porta retratos con imágenes de paisajes) todo era perfecto, estar en sus brazos es perfecto.
Llegamos a la habitación y la cama blanca con cojines verdes era igual que la casa y cuando Legol volvió a besarme todo desapareció ya que no podía comparar tal perfección, sus manos viajando por mi cuerpo y sus labios en los míos creaban el escenario más placentero y paradisíacamente terrenal que mi mente y mi cuerpo pudieran encontrar, no había punto de comparación en lo que él me hacía sentir con todo lo que nos rodeaba, no pude darme cuenta cuando Legol se había desecho de mi bata, tome conciencia de nuestra desnudes ( si nuestra, el también estaba total y deliciosamente desnudo) cuando sus labios se separaron de los míos.
Su boca maliciosa se deslizó hacia abajo sobre mi cuerpo, sus labios, dientes y lengua tuvieron su primera parada en mi cuello dónde de seguro dejo moretones por los chupetones y mordidas delicadas que me estaba propinando, mi orgasmo estaba ya formado no necesitaría mucho estímulo para terminar, su boca siguió su camino hasta mis senos dónde les dio la misma atención que a mí cuello, un poco más hambriento pero igual de detallista su boca bajo más y mi vientre se contado con sus lametones, cuando por fin llegó a mi clítoris solo hicieron falta un beso dónde sus labios y dientes tiraron de mi clítoris y dos lametones para que mi clímax llegará duro y rápido, mientras yo me retorcía de placer el se carcajeo
—Tan receptiva mi pequeña perversidad preferida, cuánto más podré hacer contigo— con esto subió por mi cuerpo hasta llegar nuevamente a mi boca donde me besó sin reparos y mientras su lengua entraba y salía de mi boca su m*****o se incrustada en mi con un anhelo y lentitud que me tenía otra vez al límite.
El sexo con Legol no era solo sexo era conexión, amor, entendimiento, vida y sin duda mucho placer, terminamos de hacer el amor en la cama y al llegar a la dicha repetimos esta vez en una intrépida demostración de equilibrio y fuerza de parte de Legol, después de salir ya agitados nos recostamos en la cama acurrucados el uno con el otro y antes de que él pudiera dormirse con sus labios aún unidos a mí cuello susurro
—Tenemos que buscar la forma de salir de esto juntos, habrá una forma…lo sé— con eso callo en un sueño supongo que feliz porque la sonrisa en sus labios disminuyó ligeramente pero jamás se elimino por completo.