Narra Rubén. Horas antes. Estaba nervioso, Laila se había ido antes de que pudiera detenerla; sabía que últimamente algo le molestaba, había estado rara, y supuse que necesitaba un poco de espacio, así que había decidido aprovechar la insistencia de Abril en invitarme a cenar, para dejar que ella se relajara. Aunque no había sido lo mejor, de eso estaba seguro. No recordaba casi nada de la noche anterior; lo ultimo que venía a mi cabeza era el momento en el que Abril me insistía con acompañarme a casa, de ahí nada más. Cuando Laila me dijo que le había pedido disculpas, intente buscar en mi cabeza el momento exacto, sin embargo nada venía a mi. ¿Qué mierda había hecho? -Rub...-escuche la voz de Abril a mi lado. Me sobresalté, ya que había estado metido en mi cabeza. -Tengo un po

