Capítulo 8.

1053 Palabras
 Cuando deje el departamento, no sabía a donde iría. Mi apartamento era la opción más rápida y fácil, no solo para mi, sino para cualquiera que me buscara; por lo que ahí no iría.  Maneje mi auto sin rumbo por unas horas; mi celular estaba apagado a mi lado. No quería hablar con nadie, necesitaba pensar en muchas cosas.  La ultima pregunta que le había hecho a Rubius seguía resonando en mi cabeza, y su cara asustada me daba ideas que no quería. No podía evitar unir todo con la foto en la que parecía besándose con Abril; todo encajaba demasiado bien y eso me asustaba.  Cuando mi estomago comenzó a pedir comida, decidí frenar en el primer lugar donde encontrara algo comestible. Me había olvidado completamente de desayunar con todo lo que paso.  Suspire y baje del auto; el sol golpeaba fuerte, hoy iba a ser un día hermoso, sin embargo ya se había arruinado.  El lugar no estaba lleno, pero habían suficientes personas como para decidir sentarme en la mesa más alejada. Una chica trajo la carta con ella y me regalo una sonrisa amable; le sonreí de la misma manera y luego se retiró.  El menú estaba frente a mi, sin embargo ninguna de las palabras escritas allí entraban a mi cabeza, estaba completamente perdida en mis pensamientos. -¿Ya sabes que vas a ordenar?-pregunto la misma chica.  La mire sorprendida de su rapidez. -Oh... uhm.- mire una vez más el menú que tenía en mis manos y leía rápidamente alguna de las cosas-  Eh... Arroz con champiñones.-declaré, ya que fue lo primero que reconocí. -¿Para tomar?-la chica escribía en su anotador sin mirarme. -Agua.-murmuré y le di una sonrisa.  Luego de eso volví a quedarme sola.  Suspire relajando mi espalda contra la silla. Estaba cansada y mi cabeza había comenzado a doler, quería creer que era solo por el hambre que sentía.  A pesar de que me había prometido no mirar el teléfono, no pude evitar hacerlo y me arrepentí casi al instante. Rubén me había llamado un montón de veces, y no solo él, mis tres amigas también. Sam -Por lo menos dinos que estas bien Laila. -Rubius me llamo preocupado. -Porque te fuiste. -Dijo que estabas triste. Vicky -A mi también me llamo. -¿No le dijiste nada de la foto? Sam -¿Por qué preguntas eso? Vicky -Porque yo si le dije y no sabía nada sobre eso. Sam -¿Laila? Silvia -No esta leyendo los mensajes chicas. Vicky -Lai, apenas leas esto llamanos. -A cualquiera de nosotras. -Pero hazlo. -Estamos un poco preocupadas. Sam -Si. -Y dice un poco porque sabemos que no estas en peligro. -Pero si estas triste. Silvia -Y sabes que nos tienes siempre Lai.  Mis ojos se habían llenado de lágrimas. Estaba realmente feliz de tener a mis amigas, lo eran todo para mi.  Antes de que pudiera decidirme a quien llamar, el nombre de Rubén apareció en mi pantalla, sin embargo la chica justo traía mi comida, por lo que no pude contestarle. Sabía que llamaba tan insistentemente porque Vicky le había dicho de la foto.  La comida había sido buena, sin embargo el malestar emocional que sentía, no me permitió disfrutarla del todo.  Subí al auto y decidí ir al departamento de Vicky, ya que sabía que era la única de mis amigas que hoy no tenía que trabajar; pero antes de aparecerme en su casa, sabía que necesitaba avisar. Laila -Estoy bien. -Necesitaba un poco de aire, y junto a Rubén y Abril no iba a encontrarlo. Vicky -¿Abril estaba con Rubius? Laila -Si... -O por lo menos cuando yo me fui ella estaba ahí. Sam -Esa perra.  Solté una risita. Laila -Es su amiga a pesar de todo. -No puedo echarla solo porque parece que se están besando en una foto. Silvia -¿Por qué no hablaste de eso con Rubius? Laila -No me dio el tiempo. -Hoy quería hablar con él de otras cosas también. -Pero Abril fue demasiado oportuna. Sam -¿Y que te dijo a ti Vicky? Vicky -Corto en ese momento. Silvia -Sospechoso.  Mi pecho se oprimió al leer el mensaje de Vicky. Vicky -Igualmente no saquemos conclusiones apresuradas. -Aunque sea por el bienestar de la cabeza de Lai.  Sonreí. Sam -Tienes razón. -Dejemos de hablar de ese tonto. -Ahora lo importante. -¿Donde estas Lai? Laila -En mi auto. -Estuve dando vueltas hasta que me dio hambre. -Y ahora tenía pensado ir a la casa de Vicky. -Claro que si no esta ocupada. Vicky -Eso ni se pregunta. -Puedes venir cuando quieras. -Además tienes una llave de repuesto. Laila -Si, lo sé. -Pero la ultima vez que la use... Vicky -Shhh... eso no se cuenta. Sam -¡Yo también la encontré en una situación comprometedora! Silvia -Somos tres. Vicky -Agh, las odio. Sam -Jajajajaj, mentira, nos amas. Vicky -Odio no poder odiarlas. Silvia -Eso fue muy cliché.  No pude evitar no reír con las cosas que decían mis amigas; realmente me alegraban el mal día. Laila -¿Entonces puedo ir? Sam -¡Ya te dijo que sii! -Y espero que vayas, porque yo termino en media hora y voy directo para allá.+ Silvia -¡Digo lo mismo! Vicky -Te espero con tu té favorito. Laila -Bien. -Entonces ya voy. -Las amo un montón.  Con eso ultimo dicho, bloquee mi celular y lo deje a mi lado. Una sonrisa grande se había dibujado en mi cara y sabía que se quedaría allí por un largo rato.  Arranque mi auto y salí del estacionamiento. Me sentía un poco más ligera, así que decidí prender la radio. «I´m in here» de Sia estaba sonando, y no pude evitar sentir la letra en mi interior, haciendo que un par de lágrimas subieran a mis ojos, empañando mi visión.  Mi pie acelero un poco más y con mi mano aumente el volumen; con mi voz quebrada comencé a cantarla por lo bajo y más lágrimas subieron. Sabía que no tenía que manejar así, sin embargo no escuché a mi lado racional y continué; cada vez mi vista se empañaba un poco más.  Una bocina se escucho cerca de mi, pero antes de que me diera cuenta... todo se torno oscuro.
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