Despertarme no era una de mis tareas preferidas, sin embargo no podía exactamente quejarme. Suspire y gire en la cama, quedando boca abajo, tratando de juntar fuerzas para salir del calor y la comodidad de la cama; pero antes de que pudiera incluso sentarme, mi novio decidió tirarse encima de mi. -Buen día cariño.-susurró Rubén en mi oído. Solté una risa ahogada, ya que no podía moverme y tampoco entraba demasiado aire. Sentía su aliento en mi cuello, el cual me hacía cosquillas. -Rubi…-mi risa no me dejaba continuar la frase. -Si me dices que me amas… puede que te deje ir.-volvió a susurrar, cada vez sentía su respiración más cerca. Solté una carcajada cuando sentí sus dedos jugar sobre la piel expuesta que había dejado mi remera al subirse. -Si… si sigues… haciendo eso… no puedo

