Capítulo 15
Valeria Peña Madrigal
Puerto Vallarta, Jalisco, México
Dex se retiró a su recámara y por alguna razón, yo no quería que se fuera. Me había quedado picada con los deliciosos besos, que nos habíamos dado. Me habían encantado, tanto que, me recosté nuevamente en el sillón de la sala y pasaba mi lengua por mis labios, como si de esa manera yo fuera a poder sentir nuevamente, esos besos exquisitos que nos dimos. Dex, tenía lo suyo y nadie, pero nadie me había besado así. Estuve tentada a ponerme de pie e ir a buscarlo a su recámara, para que termináramos lo que empezamos, pero me detuve y mejor me fui a la mía, para llamar a Larissa, que en cuanto sonó el primer tono, ella respondió.
—Val, eres bruja, te iba a llamar ahora mismo, para saber cómo sigues—Me dijo mi amiga—Me vine muy preocupada por ti, pero es que tenía que venir. Mi abuelo sigue enfermo y lo fuimos a ver con mamá.
—Siento mucho lo de tu abuelito, amiga—Respondí—Yo, me siento mucho mejor y por eso es que te llamo, no vas a creer lo que me pasó.
—Dime, Val ¿Pasó algo con el bombón de Dex? Sí es así, quiero todos los detalles, mañana en la escuela y también, pues deberías decirle si me puede presentar a alguien.
—Al único que te puede presentar yo creo que es a Luis, pero bueno, a él te lo puedo presentar yo, es un amigo mío de aquí del canal—Me reí con mi amiga—No pensé, que quisieras conocer a alguien.
—La vida está llena de sorpresas Val, pero nos vemos mañana y de las telas no te preocupes, yo te las he comprado y te callas. Son un regalo de mi parte.
—Gracias, amiga, te veo mañana en la escuela.
—Hasta mañana, Val.
Después de hablar con Larissa, me sentía más relajada, quería contarle todo lo de Dex, pero considerando que él podía estar despierto todavía y que vivíamos en un departamento diminuto, no le conté nada. Ya lo haría hasta mañana en la escuela. Cerré mis ojos y en cuanto lo hice, vi a Dex y reviví todo lo que pasó hasta hace algunos momentos. Mi corazón, me latía con demasiada fuerza dentro del pecho, me sentía en las nubes, nadie nunca me había besado de esa manera. Cuando por fin me dormí, solamente podía soñar con sus besos.
—Valeria, ¿Puedo pasar? —Dex tocaba a mi puerta—Discúlpame por despertarte, pero ¿No vas a ir a la escuela?
Miré el reloj de mi mesita de noche y me di cuenta de un horror, no había sonado mi alarma y ahora, se me había hecho muy tarde y ya no me daba tiempo, ni de meterme a bañar. Me levanté de un salto de la cama y me vestí con lo primero que encontré, me puse una tiara en el cabello y no me alcancé ni a maquillar, era eso o no ir a la escuela. Abrí la puerta de la recámara y Dex, no se había movido de ahí, estaba sosteniendo una rosa roja en una de sus manos y en la otra, una taza de café, que inundo el ambiente, con su delicioso aroma.
—Gracias, por despertarme Dex—Dije mirando sus hermosos ojos—Si no fuera por ti, no iría a la escuela.
—Buenos días, Valeria—Me regaló una hermosa sonrisa—Esto, es para ti. Toma ahora el café, por favor.
—Claro, muchas gracias. Por las dos cosas, la rosa está preciosa y el café me lo tomo rápido, hoy si no alcanzo a desayunar.
—No te preocupes, me levanté temprano y te he preparado algo para que te lleves—Me dio una bolsita con algo dentro—Te está esperando un taxi, afuera.
—Gracias Dex, te vas a ir al cielo.
De la efusividad y de la emoción del momento, yo lo besé rápidamente en los labios y él, me apretó contra él, para profundizar y convertir ese beso fugaz, en un beso apasionado, candente y delicioso, que hizo que se me erizara toda la piel y que deseara, quedarme con él toda la mañana, en el departamento y no ir a la escuela, pero no podía hacer eso, así que, aunque no era lo que quería, terminé con el beso.
—Nos vemos Dex y gracias, por lo del taxi y por todo—Dije con mi voz agitada—Nos vemos, más tarde.
—Te prepararé de comer, que tengas buen día, Valeria.
—También tú, Dex.
Salí del departamento y me subí en el taxi, que, gracias a Dios, el guapísimo de Dex, me había hecho favor de pedirme o de lo contrario, estaría completamente perdida. Al ir sentada en el taxi, me percaté que no dejé en el departamento, la rosa que Dex me dio, por lo que fui aspirando su aroma todo el camino, hasta llegar a la escuela, el taxista me dijo que ya estaba pagado el importe a través de la aplicación.
Entré corriendo y apenas alcancé a entrar a la primera clase, odiaba llegar tarde y era la primera vez, que lo hacía. Larissa, me observaba riéndose, al ver que traía conmigo una rosa y creo que se desesperó todo el tiempo de clases, hasta que salimos y me pudo preguntar, pues no íbamos a estar interrumpiendo en la clase.
—Hola Val, has llegado tarde ¿Te la regaló Dex? Está guapísimo ¿No tendrá un primo para mí? —Mi amiga, no tomaba aire, ni para respirar—Tienes muchas cosas que contarme, ¿Por qué no me dijiste que vivían juntos?
Pues era algo que ni yo misma sabía, cómo me iba a imaginar que Silvana, le iba a dar ese lugar que estaba disponible en el departamento a Dex, pues a mí también me había tomado por sorpresa.
—Hola amiga, te lo contaré todo, te lo prometo y sí, la rosa me la ha regalado Dex—Sonreí como una tonta—Anoche, te había llamado para contarte, que tuvimos él y yo, un intenso y apasionado momento.
—No lo puedo creer, dame detalles.
Le conté a mi amiga todo lo que pasó con Dex y ella, no daba crédito y menos sabiendo que yo, no me quería volver a enamorar, ni a fijar en nadie. No después de lo que me había pasado, pero tal parecía que Larissa, estaba feliz de saber lo que viví con Dex, que hasta soltó uno que otro grito.
—Te lo dije, Val, que iba a llegar un hombre que te iba a volver loca de amor—Mi amiga, empezó a alucinar—Además, ese Dex está como quiere y, ya que viven juntos, de la convivencia, puede surgir ese amor, porque se ve que le gustas a Dex.
No tenía necesidad de que le preguntara a Dex si yo le había gustado o no porque se veía a leguas que sí y ese beso que me había robado era la prueba de que estaba interesado en mí desde que nos vimos en el centro comercial.